Gonzalo Fuster y Dani Odisseu son El Ser Humano. Foto: Stella Blasco Berlanga

Gonzalo Fuster sigue insistiendo en publicar canciones contra viento y marea. Y aunque la escena esté sumida en un mar de dudas, él lo hace embarcándose en modestos navíos, primando la celebración del viaje frente a la gloria de la llegada. Acaba de publicar el quinto disco de su carrera, otra vuelta de tuerca de una trayectoria de solidez más que probada y en la que con cada giro ha ido explorando territorios ignotos buscando la fórmula idónea para como cantar lo que nos quiere contar. En esta ocasión ha llamado a la puerta de tres estudios de grabación distintos para dar forma a sendos EPs – que juntos conforman este nuevo trabajo ‘El Ser Humano’ (Luscinia Discos, 2018) – jugando a aplicar un sentido estético apropiado a cada disco según la temática que exigían las canciones.  Además, ha contado de nuevo como compañero de peripecias con Dani Odisseu (guitarras, voces), al que considera parte indispensable del proyecto. Como dejó escrito Robert Louis Stevenson: “Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar“.

Portada de ‘El Ser Humano’.

Un órdago a la grande lanzar un disco compuesto por tres EPs, cada uno producido – Sergio Devece en el disco 1, Román Gil y Eli. M. Rufat en el disco 2 y Fede Trillo en el disco 3 – y tocado por seres humanos distintos, y con apuntes temáticos diferenciados. ¿Tu espalda es más ancha que la de la industria musical?

No, no, confrontación ninguna, son caminos y dimensiones diferentes. No sé cómo será de ancha la espalda de la industria musical porque nunca la he mirado de frente, en todo caso será la mía la que vean. No veo mi música como un negocio. ¡¡Ya tenemos titular!! ¡A continuar con la entrevista! (ríe).

Mando emails y envío discos, pero no nos engañemos, mis discos no son para un consumo rápido ni masivo, así que ahí paro y ya me dedico a tocar y seguir componiendo. Si hay interesados profundizarán, no por hacer presión en locutores y periodistas va a gustar más.

Que el disco sea triple no ha sido algo planeado, más bien fue una buena decisión viendo lo que teníamos entre manos. Sarah (responsable de Luscinia Discos) trabaja con el corazón, Dani y yo trabajamos igual, así que juntar el guirigay que teníamos en un solo volumen iba a deslucir el trabajo individual con cada uno de los productores, las temáticas diferenciadas, entre otras cosas.

A pesar del formato de edición del disco, debemos considerarlo como tu quinto álbum de estudio, ¿no?.

Sí, claro, es el quinto álbum de El Ser Humano.

Tal y como has planteado el disco, no está pensado para funcionar en modo streaming. ¿Alguna directriz o instrucción de cara al oyente para que haga uso correcto del artefacto?

Es muy recomendable que sea a solas, a ser posible sentado o tumbado, con la carpeta en las manos y siguiendo las letras del libreto. En otras palabras, basta con escuchar, no dejarlo sonar de fondo. Respecto al orden de las canciones, no hay una secuencia a seguir para entenderlo. Solo son canciones juntas y separadas por temas y texturas. ¡Puedes saltar el orden de los EPs sin problemas!

Sigues con tu particular juego del desconcierto con los títulos de los discos, aunque la portada es muy explícita. Como rimó William Blake:Aquél quien besa la joya cuando esta cruza su camino, vive en el amanecer de la eternidad”. ¿No es así?

He tratado de evitar el desconcierto, pero me ha salido mal. Es el primer disco de El Ser Humano con un lenguaje más descriptivo y real, al menos para ser escrito por mí. Sí que tiene que ver con el poema de William Blake, quiero pensar que quien entre en el disco se va a quedar en él.

La portada es un cuadro de Pepe Talavera, veo un beso de despedida, sincero, eterno. Me enamoré, hablé con Pepe, y ahora ya son indivisibles.

El amor, en cualquiera de sus formas, nunca había sido protagonista de un disco de El Ser Humano, y estoy orgulloso de que ahora sea así.

Foto: Stella Blasco Berlanga

Podemos apreciar que tu lírica abandona el simbolismo y la abstracción de discos anteriores para echar mano de recursos más terrenales. ¿Quieres que tu discurso llegue al oyente con mayor transparencia y contundencia?

No es por eso, pero sí que hay un cambio evidente. La razón no es otra que he tenido un año y medio de mierda, no pude evitar escribir como terapia, y con ese único objetivo me han ido llegando así las canciones. Como decía antes, nada estaba planteado en un principio, ha ido fluyendo. Esto de fluir me lo ha enseñado Dani Odisseu (la otra mitad de El Ser Humano). Anteriormente pecaba de controlador, nunca me dejaba llevar. En este disco hubo sesiones en el estudio en las que no sabía ni donde quería llegar, ni tan siquiera si quería llegar a algún sitio. Y esto ha marcado el carácter del disco. El tercer EP, el producido por Fede Trillo, es un ejemplo claro, puesto que la primera canción que grabamos allí ni siquiera está incluida en el trabajo final. No nos llevó a un lugar bonito, así que fuimos a por otras.

Respecto a la lírica, una de las primeras canciones de esta etapa fue ‘Rimar’, donde precisamente hablo de ello, “dejando por ahora, aquellos versos tan libres”, “yo quisiera escribir como Gilberto (Gilbertástico) o como Alberto (Montero), hilvanando las palabras con acierto y sin miedo a perder”, ya es una intención de dejar de sabotear mis propios mensajes y hablar directo y claro.

Las texturas de cada EP son reconocibles y diferenciables, gracias, especialmente, a la impronta diversa de la gente que participa en cada uno de ellos. ¿Crees que la música es un arte que sin la suma de varias partes no llega a alcanzar su sentido?.

Depende de con quién sea. He tenido de todo en las formaciones de El Ser Humano, democracias, dictaduras, he ido solo, a dúo… y solo sé que todas tienen sus pros y contras. Si tienes sintonía y una estética compartida, desde luego que sí que puede aportar nuevas aristas y matices que enriquezcan el resultado.

Desde hace unos dos años Dani Odisseu es una parte imprescindible en El Ser Humano. Ahora estamos los dos solos en esto y a diario compruebo la suerte que tengo de haber coincidido en tiempo y lugar.

He acertado con la elección de los amigos-músicos participantes, incluso por encima de mis expectativas. En este disco, por dar solo unos pocos ejemplos representativos: el bandoneón de Román en ‘Mar’, la batería de Javi Galope en ‘Accidente’, los sintes y coros de Eli M. Rufat en ‘Agua’, el tratamiento de la voz que dio Fede Trillo a Rimar, la batería de Luis Torregrosa en Eternidad… Para mí era inimaginable que estos elementos fueran a estar en el disco, y ahora son parte fundamental de su carácter.

Cada EP tiene un hilo conductor diferenciado. El primero aborda la vida, con su pulsión y sus luces y sombras, a través de un rock áspero y contundente (en ‘Accidente’ y ‘Morir y desayunar’ hay hasta destellos Hard) y una narrativa apasionada. ¿Hay que aferrarse a lo vital con fuerza pese a los vientos en contra y las mareas imprevistas?

Sí, exactamente eso es. El resumen es “no me quiero ir aún de aquí, gracias a todos”. Estas canciones son de las últimas que compuse, cuando ya no estaba tan pesimista.

Es un disco de agradecimiento y retrata lo poco conscientes que somos de estar vivos.

Sergio Devece acertó al darle un carácter un poco setentas español, hay raíces y también algo más duro, directo y actual. Las baterías de Javi Galope son antológicas, como imaginaba antes ni siquiera de ensayarlas juntos, creo que son un altísimo porcentaje del carácter final de este EP.

En el segundo disco, tratas la muerte desde una perspectiva casi vikinga: un tratado más ambiental y expansivo de la música, – con la piedra de toque del folk trotón de ‘Juicio Final’ y el acordeón portuario de la maravillosa ‘El Mar’ – con destellos elegantes y con el agua como principal protagonista. Cuando llega al final ya no queda tiempo para arrepentirse de lo que no has hecho y hay que primar en vida el ‘carpe diem’. “No me planteo como sucederá“: ¿No es lo que propones?

Es el disco de la muerte, paradójicamente grabado en vivo por Román Gil y Eli M. Rufat. Luego hicimos overdubs y arreglos, pero las bases son interpretadas en directo por Lourdes, Dani, Miguel y yo en un ático. Se puede decir que el concepto de disco surge por esta grabación. Fue lo primero planteado y venía de canciones orientadas a irme de aquí sin resistencia. Un “Nos vamos. Espero tranquilo”. Me fascina la elegancia de la mezcla, es sobria, dura, parece que no haya curvas, pero si le prestas atención es soberbia, como la propia muerte, como el mar.

En el tercer EP hay euforia: ‘Rimar’ (para encorsetar lo imposible), vitamina ‘Eternidad’, emoción ‘Siempre quiero más’ y reflexión antropológica y política ‘Hangares’. ¿Un ramillete de arquetipos de lo que nos pasa, mueve y conmueve entre la vida y el final de la misma?

Es la parte más especial, no sólo por la estética y temática, también por el proceso de grabación en sí. Fue un proceso de mejora progresivo para mí. Fede Trillo, productor de esta última parte, ha sido músico, ingeniero de sonido, ha grabado y mezclado, y además ha sido, junto a Dani, la pieza fundamental para seguir con esto. Cada inseguridad mía encontraba un argumento constructivo y una enseñanza por su parte. Fue, además, lo primero que empezamos a grabar, cuando aún no teníamos ni idea de adónde nos llevaba esto y su implicación ha sido, y está siendo, altísima. Luego seguimos trabajando detalles, arreglos, y lo hicimos con calma, también me ayudó con el resto de EPs.

Puede que sea el EP que más se asocie con los discos anteriores porque hay cierta irrealidad y fantasía, pero si lo miras de cerca es muchísimo más figurativo que en anteriores textos.

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