Zeca Veloso / Boas Novas (Deckdisc, 2025)

“Esta canción que acabo de cantar la escribí cuando nació Zeca. Es el único debutante entre nosotros”. Con esa mezcla de ternura, ironía suave y cronología familiar improvisada, Caetano Veloso abría uno de sus conciertos en las Noches del Botánico de Madrid, allá por 2018. Entonces, guitarra en mano, presentaba a Moreno, veterano de dos décadas; a Tom, recién iniciado; y a Zeca, el menor, que empezaba a mostrar canciones propias bajo la mirada de un padre que lleva medio siglo afinando ideas frente al mundo. Aquel comentario, casi casual, funcionaba como la antesala ideal para Boas Novas: un debut que no busca refugio en el linaje, sino una voz propia dentro del ruido heredado.

Zeca llega aquí tras años de experimentos electrónicos y melodías dispersas que, poco a poco, encontraron estructura. De las diez canciones del disco, siete son exclusivamente suyas, una decisión más reveladora que cualquier declaración explícita. Podría haber estirado el parentesco, pero elige lo contrario: escribir desde un lugar donde la tradición no se replica, sino que se usa como material en bruto. Por eso Boas Novas puede permitirse reunir moda de viola, pagode, canción camerística, pop afro-bahiano y destellos de funk ochentero sin perder pulso. Con diez productores —de Kassin a Jacques Morelenbaum, de Mário Adnet a Pretinho da Serrinha— el proyecto podría haberse fragmentado. Ocurre lo contrario: las canciones conviven con una naturalidad que sugiere una dirección artística firme, incluso cuando el timbre cambia.

En Desenho de Animação, producido por Kassin, aparece el Zeca que mira más allá de sí mismo: el que revisa la sensibilidad cultural de su generación, el que roza la crítica sin pontificar, el que entiende la música como un espacio donde se discuten influencias y deseos sin necesidad de teorizar. Carolina, cuya melodía habría surgido de un sueño improbable con John Lennon, aborda la idealización del Norte global con una delicadeza que evita el comentario obvio. Es una canción mínima, pero con una economía expresiva que demuestra que Zeca piensa antes de subrayar.

El álbum también resguarda una veta íntima. Tua Voz, con arreglo de Morelenbaum, se mueve con la claridad de una emoción recién descubierta. A Carta, orquestada por Adnet, describe la creación como un acto ofrecido más que proclamado, una entrega cotidiana que avanza sin dramatismos. Y Salvador, firmada junto a Caetano, Moreno y Tom, abre una ventana a un Brasil doméstico donde la memoria circula en voz baja, sin pretensiones de himno.

El cierre, O Sopro do Fole, compuesta en 2017 y recuperada tras su paso por la telenovela Pantanal, devuelve al oyente a un territorio donde lo espiritual, lo cotidiano y lo imaginado conviven sin jerarquías. No hay épica, ni voluntad de grandilocuencia. Sólo una intuición luminosa que Zeca administra con calma, como si supiera que apresurarse no mejora la claridad. Boas Novas confirma que Zeca Veloso no necesita romper con su apellido para afirmarse lejos de él. Ha entendido que la herencia no es una sombra ni una brújula, sino un punto de partida que puede transformarse según quién lo use.