Óscar Zazo, Carlito Gxurmet y Vega Almohalla. Foto: Jordi Santos

Singles como ‘Digamos que’ o ‘Te miro’, publicados en 2017 con su correspondiente clip ilustrativo, anticipaban lo que iba a ser ‘Amor’ (Mushroom Pillow, 2018), el disco con el que Zazo & Gxurmet planean asaltar las listas de éxitos más rentables pero también los oídos menos complacientes. Con el aire soplando a favor de los sonidos urbanos, véase aquellos que miran al underground norteamericano, al dancehall jamaicano o la Colombia más “perreona” y que surcan las venas de jóvenes que fabrican mixtapes a todo trapo y de no tan jóvenes que despachan éxitos de ventas en un abrir y cerrar de ojos, estos madrileños – Óscar Zazo y Carlito Gxurmet – buscan su porción de pastel introduciendo ingredientes próximos al flamenco, la rumba y la lírica callejera. Ofrecen distinción gracias a una combinación muy efectiva entre el instinto propio de las periferias y de su propio bagaje, que incluye formación académica y muchas horas de trabajo entre estudios de grabación e instrumentos de todo tipo. A su vez, ganan vuelo castizo con la voz de Vega Almohalla, cuyo arte, aderezado con gotas de soul elegante, se sitúa en algún lugar entre la Rosalía menos abrupta y la Lole Montoya más pop. Interrogamos a Óscar Zazo sobre todo ello.

Portada de ‘Amor’

Entiendo que no os hace mucha gracia que se hable de trap cuando se menciona a Zazo & Gxurmet. ¿Lo vuestro es pop urbano? ¿No sería mejor que tanto el público como la crítica se acercase a la música sin prejuicios y sin la etiquetadora en la mano?

A mí lo que me da un poco de coraje es que los periodistas se supone que son los que tienen que estar interesados por las nuevas tendencias y ser objetivos con su crítica. Creo que es el único país del mundo donde hay que explicar año tras año qué es el trap, donde en todas las entrevistas te preguntan qué es el trap. ¿Tanto les cuesta abrir Google, investigar? Eso habla mucho del país que tenemos. A los medios solo les ha interesado históricamente el rock y el indie. A nosotros nos ven más como un chavalillos que van de guays y usan autotune. La España musical mediática es muy cateta en general.

¿Por qué crees que música como la vuestra no está tan bien vista en ciertos sectores de “lo indie” o por determinados “guardianes de la calidad musical”? ¿Es algo generacional? 

Bueno, al revés, ahora mola ser indie e ir del palo de que te mola lo urbano, ¿no? Delorean con One Path, Los Planetas con Young Beef, El Último Vecino hizo una cover de la Zowie. Es una cosa más de industria que de las bandas, en mi opinión.

¿No crees que figuras representativas de la nueva música urbana como las de C. Tangana o Bad Gyal están demasiado enfocadas a ser un producto que genera beneficios? ¿Dónde queda el arte en todo esto?

Bueno, C. Tangana ha llegado a un punto que directamente se caga en el rey para posicionar bien su siguiente tema, entonces, claro, aquí hay mucho ignorante. Para mí es mejor no tener un posicionamiento político claro que tenerlo y usarlo en tu beneficio propio. Ahora habrá 1.000 chavales que le tendrán como un referente por las palabras que ha dicho, pero las ha utilizado para posicionar su siguiente vídeo. A mí eso no me parece bien, aunque entiendo con que fin lo hace. No para de citar a artistas como Andy Warhol, incluso en ocasiones Dalí… Me parecen gilipollas, pero para él pueden ser referentes. Bad Gyal me parece más coherente, es una tía que flipa con el dancehall, le flipa bailar, fumar marihuana y acostarse con su chico. No tiene esa doble moral.

J Balvin ha conseguido un hito inusitado, aunando potencial comercial con notas muy altas en medios especializados como Pitchfork. ¿Crees que su enfoque desprejuiciado (que aglutina rap, reggaeton, afrobeat, algo de rumba…) es el camino a seguir por músicos como vosotros?

Sin ninguna duda, pero también de Tangana, para él siempre ha sido un referente. De hecho, ¿lo de nuevo pop no se lo inventó Balvin? No estoy seguro ahora pero, claro, es un referente para todo el mundo.

Editáis ‘Amor’ con una histórica compañía independiente como Mushroom Pillow. ¿Antes de dar un salto vertiginoso (con una multinacional) mejor ir poco a poco y ver qué pasa?

También tuvimos ofertas con los sellos grandes, pero bueno, nos daba miedo, porque al final estar en el mismo sello que C. Tagana (por ejemplo) o que Maikel de la Calle o que J Balvin y ser un grupo que acaba de empezar da miedo. Primero van a comer los grandes. Marcos (Collantes) y Keina (García) de Mushroom Pillow forman una empresa muy pequeña al lado de esos titanes pero acaban de vender 300.000 discos en Francia, tienen un número 1 en Virgin y el número 1 de Los40. Tienen una mentalidad callejera también (ríe). Bromas a parte, son gente que encaja más en nuestra filosofía.

¿’Amor’ es un Ep, un mini-lp o el formato es lo de menos?

Son siete canciones.

Se podría decir que le dais la vuelta al amor (tanto hacia otras personas como a uno mismo) y sus trasuntos. Desde ciudades emblemáticas como ‘París’ a egotrips con aire flamenco ‘Castígame el alma’ (“Quiero ser leyenda como Morente“). ¿Se trata de un disco conceptual?

En absoluto, todo lo contrario. En un escenario ideal hubiera salido cada tema en un mes diferente con un videoclip y otras cosas. Pero por circunstancias ajenas al grupo se dieron así las cosas y hubo que lanzarlas todas juntas.

La música es toda vuestra, ¿no?. ¿Huís del sampling y la intertextualidad?

(Piensa) A mí me gustan los samples. De hecho, en ‘Castígame el alma‘ hay uno al empezar el tema. Pero ya te digo, los acordes que hemos utilizado los usaban los que había antes que los Beatles, no sé si es muy nuestra, o ya estaba ahí.

Aunque se trata de música que apunta a las tripas y al movimiento de caderas, vuestro bagaje académico y la formación que atesoráis hace que el oyente también pueda entrar en algún tipo de juego intelectual con estas canciones. ¿O no es ese vuestro propósito?

Bueno, la verdad que ese apartado queda mejor, en mi opinión, en una entrevista o una charla, es un lenguaje académico en definitiva. Zazo & Gxurmet es música de entretenimiento, no por leer más libros eres mejor músico o valen más tus letras. Odio esa falsa autenticidad que se le da a un tío por tener una carrera o ir de enterado de las cosas.

Foto: Jordi Santos

La voz de Vega Almohalla es esencial para darle ese toque diferenciador que entronca con el flamenco y la rumba. ¿Ese reparto de roles hace que vuestro proyecto se desmarque de los micromachismos propios de ciertos géneros urbanos o es algo que de tan natural ni le dais importancia?

Para mi gusto, la música menos machista que existe es el reggeaton. Ahora me están lanzando piedras a la ventana mientras lo escribo. Pero me la suda, todos sabemos que existen las groupis, que hay mujeres que se vuelven locas por acostarse con artistas y que hacen cola dos días antes de su concierto para estar en primera fila y tirarles el sujetador, esa gente habla de eso, entre otras cosas. El problema más grave (que también esta desapareciendo) es la escasez de mujeres dentro de la escena musical que hablen de esos hombres que pagarían por acostarse con sus cantantes favoritas, que son unos babosos, que les hablan tres veces al día. Gilipollas y asquerosos hay de los dos géneros. 

Vivimos en una sociedad tan, tan, tan, tan capitalista, que ya da igual géneros, razas y todo lo demás. El empoderamiento pasa por un nivel de riqueza económico que debes tener siendo hombre mujer, indio, español o argentino. Solo hay un tipo de racismo y es el económico. 

¿Os habéis puesto alguna meta en concreto o se trata de ir haciendo camino?

Pues sí, vivir de la música. Aunque sea de manera humilde, ese es un sueño que compartimos los tres y es lo que más une en los momentos difíciles. Si ganara muchísima pasta, suficiente como para pensar en mi futuro nunca más, creo que me dedicaría a producir discos de gente a la que admiro, dejar dinero a estudios de grabación que estén pasando un año difícil… Aquí, a la gente que ha ganado mucho dinero se le llena la boca hablando de cómo ha revolucionado la industria y cómo ha cambiando la cultura de este país, pero este país sigue siendo una mierda a nivel musical y está viviendo en Miami, ya no viene ni para llenar estadios. Me daría muchísima vergüenza acabar así. 

 

Opina

Escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre