Howlin' Dogs. Foto: Gemma Martz

Los componentes de Howlin’ Dogs se plantearon recopilar algunas works songs (canciones de trabajo) que cantaban los hombres y mujeres afroamericanos que se veían sometidos a realizar trabajos forzados en plena época de esclavitud de principios del siglo XVIII en Estados Unidos y adaptarlas a su estilo. Estas canciones se solían cantar durante largas jornadas laborales y servían como ritual de evasión, de protesta e incluso de código entre presos hasta convertirse en una tradición de enorme trascendencia hasta los años 70 del pasado siglo, momento en que eran entonadas no ya por esclavos, sino por ciudadanos civiles sin derechos. La inspiración para llevar a cabo este proyecto les llegó a través de los etnomusicólogos John y Alan Lomax, padre e hijo, respectivamente, quienes recopilaban canciones del folclore de aquellos lugares que visitaban para grabarlas, transcribirlas y editarlas; una forma de transmitir ciertos elementos culturales y sociales que eran desconocidos por otras personas. Así ha tomado forma el disco de debut de título homónimo de este grupo barcelonés que pone el punto de mira en la música de raíz norteamericana.

Aquello fue el germen de la música negra en general: blues, jazz, soul, gospel…

¿Cómo surgió la idea de realizar un disco conceptual?

Después de toparnos con las grabaciones, escucharlas y arreglar algunas a modo de prueba, decidimos seguir adelante. Y una vez ya estuvimos dentro del tema la cosa fluyó muy bien con una cierta complicidad entre las canciones y nosotros. Además, lo que fuimos descubriendo alrededor de las canciones, la historia de sus protagonistas, entre otras cosas, nos acabó de dar el empujón para meternos de lleno en este trabajo.

¿Qué valor consideráis que tiene y por qué el legado de las work songs en la sociedad y más concreto en la música?

Tienen gran valor, era un medio por el cual los presos o esclavos podían expresarse “libremente”, o al menos expresarse, simplemente. Para la música, aquello fue el germen de la música negra en general: blues, jazz, soul, gospel… Así que el impacto que supuso esta tradición es notorio.

¿Cómo llevasteis a cabo la recopilación de esas canciones?

Principalmente nos interesaba que musicalmente la melodía nos embaucara o que la historia que contaba nos fuera interesante. Aunque algunas piezas no se dejaban domar por mucho que lo intentáramos y otras que, a priori, no las veíamos, acabaron convirtiéndose en parte del repertorio.

Las work songs han sido el medio principal por el que encauzar las buenas causas

Os inspiráis en el legado de los etnomusicólogos John y Alan Lomax. ¿Qué importancia tienen estas personas en el desarrollo de vuestra música?

Mucha, dado que si existen estas grabaciones que utilizamos para recopilar los temas es gracias a ellos. Su tarea fue capturar el folclore de todos los lugares del mundo que visitaban. Grababan, transcribían y catalogaban todas las canciones y lo editaban al volver a casa. Contribuyeron en gran medida a que estas canciones, pese a no cantarse en la actualidad, se conservaran y estuvieran al alcance de todos.

¿La adaptación de las canciones la habéis hecho manteniendo la esencia de la canción o adaptándolas a vuestro estilo?

La esencia de la historia que cuentan, las letras digamos, está intacta. Por lo referente al plano musical hemos sido completamente libres, creando música para la historia que explica cada canción, sin mantener nada del estilo original, a nuestra manera.

Visto lo que supusieron las work songs, ¿consideráis que la música tiene un papel fundamental en la lucha por los derechos de los ciudadanos?

Es un medio para expresarse y puedes hablar de cualquier cosa. También puedes cantar canciones en contra de los derechos de los ciudadanos, lamentablemente las hay. Pero creo que, en ciertos casos, han sido el medio principal por el que encauzar las buenas causas.

De las canciones que componen el disco, ¿cuál destacaríais? ¿Por qué?

Todas tienen algo que nos gusta, no podríamos escoger sólo una. ¡Sería injusto para las demás! Es como decir: ¿A quién quieres más, a mamá o  a papá?

Por lo referente al plano musical, hemos sido completamente libres, creando música para la historia que explica cada canción, sin mantener nada del estilo original, a nuestra manera

¿Qué músicos destacaríais en su labor como impulsores del reconocimiento de las work songs?

Alan y John Lomax también eran músicos, creo que hicieron mucho en este sentido. Robert Johnson tenía un repertorio plagado de canciones tradicionales, work songs y otras. Y el gran Ligthning Hopkins, descubierto por Alan Lomax en una de sus grabaciones de campo, también las utilizaba en su repertorio.

¿Tenéis conocimiento de si en la actualidad se siguen cantando este tipo de canciones en otros países subdesarrollados? ¿Grabaríais un disco con esas canciones?

Creo que en algunas zonas de Africa Occidental se sigue la tradición, porque no es algo que naciera en América. En España, en algunas zonas, también existían algunas canciones de trabajo conocidas como “labradoras” y las “canciones de arado”. En una de las modalidades de las canciones de arado el ritmo lo marcaban unos cascabeles que colgaban de las mulas que tiraban el arado. En relación a grabar un disco con estas canciones, sería también un ejercicio interesante. Igual más adelante.

¿Vais a seguir con esta misma tendencia en próximos trabajos o ya compondréis vuestras propias canciones?

De momento continuaremos con esta tendencia. Hay mucho por descubrir y por aprender.

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