William Elliott Whitmore: "Cada forma de expresión puede ser tan válida como otra, siempre y cuando se mantengan la pasión y la honestidad"

William Elliott Whitmore. Foto: Doug Ewing

Los álbumes de versiones siempre han sido un recurso constante por parte de la industria musical que, generalmente, los ha visto cómo reclamo idóneo para cubrir el expediente en aquellas temporadas en las que el músico o la banda de turno todavía no tenía material nuevo preparado con el que asaltar las tiendas y los charts. Los tiempos han cambiado, pero en esta era de streaming y algoritmos, dicho formato sigue siendo formulado con profusión con mejores o peores consecuencias artísticas.

Los hay melifluos, insustanciales y salidos del tiesto, pero también existen aquellos que por su singularidad y consistencia agregan coherencia a la trayectoria de un artista. Tal es el caso de 'Kilonova' (Bloodshot Records, 2018), el disco con el que el norteamericano William Elliott Whitmore vuelve a coger las riendas de su carrera - con cambio de discográfica incluido (de Anti a Bloodshot) - , tras el pantanoso despliegue de blues rural y rock acerado de 'Radium death' (Anti, 2015) y aplicando nuevos colores al sonido sureño que le acompaña desde los tiempos de sus primeras demos auto-editadas y del desolado 'Hymns for the hopeless' (Southern Records, 2003).

Una mirada reflexiva tanto hacia su propia biografía como a los restos de una sociedad norteamericana marcada por los "políticos charlatanes con regímenes nefastos", que factura gracias a la apropiación de canciones de artistas tan dispares como Bad Religion, Stephin Merrit y sus The Magnetic Fields, Captain Beefheart o Bill Withers. Un total de 11 versiones en una gramola de puro lujo, que el songwriter y multi instrumentista de Lee County (Iowa) hace desfilar por ese tobogán afilado que es su garganta, dotándolas de una dimensión otrora desconocida. Poca broma si contamos que es un tipo que ha compartido discográfica con Tom Waits y que ha sido comparado con los más grandes del blues de todos los tiempos.

Portada de 'Kilonova'.

¿Por qué decidiste grabar un disco de versiones como 'Kilonova'?

He estado tocando la mayoría de estas canciones en vivo durante años, y quería poner mis versiones de ellas en el mundo para que la gente las disfrutara.

Tengo la impresión de que te has guiado más por el contenido lírico de las canciones que por el estilo de las bandas o los artistas que las interpretan originalmente, especialmente en el caso de The Magnetic Fields. 

Al elegir las canciones, fueron las letras las que tuvieron que golpearme primero. Pensé que podría arreglar la canción de manera instrumental como quisiera, siempre y cuando las palabras tuvieran entidad.

Alternas interpretaciones más ligeras y divertidas como 'Busted' con otras llenas de aristas y profundidad como 'Hot blue and righteous'. Aún así parece que has disfrutado grabando todas las canciones independientemente del clima de cada una. ¿Cierto?

Disfruté inmensamente haciendo este álbum. Quería que cada una de las canciones tuviera distintos tonos, pero que también encajaran en un concepto más amplio. Algunas son más serias, políticamente hablando, otras más alegres, pero todas reflejan mi personalidad de alguna manera.

El público podría pensar que es un trabajo menor en tu discografía, aunque en estos tiempos los discos de versiones son un valor ascendente. ¿Qué puedes decir sobre esto?

Es difícil prever qué pensará la gente de este disco. Sabía que era algo que tenía que hacer y espero que los fans lo disfruten. Un artista tiene que poner las cosas en el mundo sin importar cómo se reciban.

En España han llegado a comparar tu voz con la de los grandes clásicos del blues rural. ¿Por qué no has grabado una versión de Son House o Skip James para 'Kilonova'?

Hay muchas bandas y músicos que me encantan que no llegaron al álbum. Son House y Skip James son increíbles. También fue importante para mí preparar algunas canciones que nadie pudiera esperar.

William Elliot Whitmore Foto: Tom Bush IV.

Me sorprende un título tan galáctico para el nombre del álbum. ¿No habría sido más apropiado algo más espiritual?

Elegí el título específicamente porque lo encuentro espiritual en cierto sentido. Cuando dos estrellas chocan, es un evento cósmico con repercusiones que repercuten en el universo. Todos los metales preciosos en la Tierra fueron creados a partir de tal evento, por ejemplo. Cada pedacito de oro o plata que alguna vez hayas tenido en tu mano proviene de una estrella distante que se deshace, desde hace eones. Es la destrucción seguida por una nueva belleza, como lo son tantas cosas en la naturaleza. Para mí eso es espiritual.

En los originales hay pop, folk, honky-tonk, country ... pero lo más cercano a tu background punk en estas canciones son los cortes de  Bad Religion, ZZ Top y Captain Beefheart, además del perfil peleón de Johnny Cash. 

El background de mi época de formación en la granja donde crecí es, en realidad, el de la música country. Descubrí el punk y otros tipos de música a posteriori, pero siento que estas canciones son una buena parte de mis influencias.

'Ain't no sunshine' es todo un estándar y ha sido versionada en multitud de ocasiones por músicos de pop, soul, reggae... ¿Crees que lo que le sucedió a Bill Withers con el éxito de esta canción es lo mejor que puede pasar a un compositor?

Bill Withers es una de las grandes figuras de la música. Es difícil saber lo que pensará de todas las diferentes versiones que se han hecho de esa canción, pero como compositor tiene que ser halagador. Una canción puede vivir para siempre de esa manera.

Eres un artista muy relacionado con tu entorno y tus raíces. ¿Crees que un músico debe ser fiel a su contexto cultural o también es válido, desde el punto de vista artístico, el hecho de romper con lo conocido y explorar otras formas?

Escribo sobre mi entorno y el fenómeno cultural que observo. Eso es lo que tengo que hacer creativamente para sobrevivir en un mundo que a veces es difícil de entender. Creo que cada artista es diferente y cada forma de expresión puede ser tan válida como otra, siempre y cuando se mantengan la pasión y la honestidad.

En algunas de las canciones de 'Kilonova' percibo un aire de soul muy marcado, en 'Hot blue and righteous' suenas incluso sofisticado. ¿Es un nuevo camino para seguir explorando en tu carrera?

Esa es una gran canción, no es la típica en la que todos piensan cuando piensan en ZZ Top. Quería capturar el alma del original a mi manera. El hecho de que mi amiga Jenny (ndr: Jenny Hoyston de la banda de punk-rock Erase Errata) viniera al estudio e hiciera las armonías conmigo ayudó a hacerla propia de mi mundo.

En la grabación del single 'Jam in the van' publicado recientemente, se te percibe exultante. ¿Estás en el momento más brillante de tu carrera artística y vital?

Esas sesiones de Jam in the Van son muy divertidas. Tocar música me hace feliz, así que me alegro de que se percibiera de esa manera. A veces, tocar ciertas canciones puede ser doloroso emocionalmente, pero sobre todo es alegre. Siento que estoy en un buen momento en mi vida. Solo trato de hacerlo lo mejor que puedo.

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