Las pistas que Jorge Pérez va diseminando en forma de single en fases previas a la publicación de un disco largo siempre resultan significantes para que el oyente pueda ir componiendo lo que el músico valenciano dispondrá en su enésimo salto al vacío. Lejos ya del manierismo mediterráneo, tan disfrutable y emocionante como alejado del riesgo, de sus inicios, el autor de ‘La Gran prueba‘ y ‘Transparente‘ apuesta de nuevo por darle una nueva vuelta de tuerca a su sonido, experimentando con texturas electrónicas, voces tratadas y una lírica que mantiene el pulso gracias a las evocaciones vitales propias y ajenas y a referentes literarios de todo tipo, ya se trate de cómics o alta literatura.

En ‘Cerdo sorpresa / Vamos búho‘ nuevo single que antecede lo que será su nuevo disco, ‘Las tres tormentas‘, reincide en el camino señalado por el primer adelanto del mismo, ‘Capa oscura‘. Texturas ambientales que atesoran el legado de The Focus Group, Broadcast o Pram, proyectos capitales en el uso de la electrónica paisajista con ciertos tintes psicodélicos que van como anillo al dedo al discurso cada vez más singular y atrevido de Tórtel. Un escapismo con sentido que flota en el aire de ‘Vamos búho‘, ambientada en esos lugares que son espacio en blanco pero, a su vez, pantone lleno de posibilidades y que reflejan, en una balada oscura y misteriosa, parte del poder narrativo de Simon Hanselmann, un artista (sí, el cómic es arte) conocido por su particular universo, nutrido por personajes extraños y peculiares, y su complejo periplo vital.

El halo del autor de ‘Hechizo total‘ también impregna la efectiva aproximación a la cultura de baile que Tórtel, con la ayuda ineludible de un esteta del pop y sus ramificaciones como Abel Hernández, trama en ‘Cerdo sorpresa‘ (en el universo Hanselmann es el plato favorito de Megg, Mogg y Búho). Capas de sonido superpuesto, samples, ritmos casi frenéticos y voces manipuladas que conjugan el espíritu de unos Happy Mondays futuristas con una suerte de house introspectivo y configurado entre la niebla.

Dos caras de la misma moneda, de un discurso propio que pervierte el hedonismo y enturbia desde su capacidad de evocación, para resultar a la vez sugerente y exigente. Una moneda ya lanzada al aire y que augura un disco largo más que prometedor.

 

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