Theatre Royal han tenido a bien compartir con el mundo su sexto álbum, A Change Of Weather (Spinout Nuggets, 2025), publicado bajo el atento paraguas de Spinout Nuggets, ese pequeño y necesario sello artesanal que, desde Cornwall, sigue fabricando con mimo píldoras anti-fealdad que mantienen vivo el ritual de escuchar discos como se debe: con las manos, los oídos y un poco el corazón. Fundado por Lee Grimshaw a finales de 2017 como prolongación natural de su programa The Spinout Show y sus noches de club, el sello practica una ética DIY ejemplar: tiradas cortas, vinilos numerados a mano, portadas cuidadas y una querencia evidente por el mod, el garage, el power-pop y el soul con denominación Medway. Un catálogo selecto donde conviven The Masonics, The Guy Hamper Trio, Palooka 5 o i-nichi, y donde Theatre Royal brillan con luz propia.
El quinteto de Medway lleva más de tres lustros cimentando su propio camino en la escena local, en ese territorio donde el indie pop, la pulsión soul y la narración emocional se encuentran. Nacidos en 2009 tras la disolución de The Long Weekend, Oliver Burgess(voz, guitarra), Robbie Wilkinson (guitarra, voces), Brendan Esmonde (bajo, voces), Jonathan Gibbs (batería, voces) y, más recientemente, Christopher Kingman al saxo, han ido moldeando un lenguaje que emana de manera natural. Los han descrito como “The Clash tocando The Beatles”, y la imagen resulta bastante certera. A ratos, también recuerdan a los primeros Dexys, a los ya casi olvidados The Rumble Strips o a ese pop escocés que Postcard Records convirtió en arte doméstico de alta gama. Canciones que saltan con naturalidad del desgarro melódico al groove orquestado sin perder nunca la intención ni la mordida.
A Change Of Weather es un álbum construido sobre las variaciones del ánimo, la memoria y los cambios inevitables. Comenzado durante los meses inciertos de la pandemia, el disco fue grabado en varias tandas en los Ranscombe Studios de Jim Riley, un cómplice habitual de la banda. Lo que empezó con 15 maquetas acabó derivando en 20 canciones, de las que han destilado trece piezas que atraviesan —con una sinceridad desarmante— la esperanza, la pérdida, el duelo y los pequeños equilibrios de la vida cotidiana.
Abre con In Time, donde el saxo de Kingman bordea las melodías con elegancia y las cuerdas aportan un aire de pop orquestado sobrio. Sigue Souvenir, uno de los puntos altos del disco, con un groove soul-pop irresistible que recuerda a Wilko Johnson cruzado con Booker T. & The MGs. En Welsh Coastal Towns, el relato familiar emerge con esa capacidad de tocar lo íntimo sin caer en lo confesional: “Miro mis manos y ahora son las de mi padre”, canta Burgess con un tono sereno. Lives Entwined funciona como núcleo emocional del álbum, acompañada de un videoclip igualmente sobrio; Feet First evoca a Pete Astor o a The Go-Betweens en su tono delicadamente melancólico, mientras que Angelina introduce pinceladas de ragtime con una instrumentación de aires campestres. El cierre, Into The River, desata un caos controlado que podría pasar por un experimento perdido de Stax-Volt.
Existen piezas discográficas que nacen deprisa y otras que se dejan cocinar a fuego lento. Este álbum pertenece a los segundos. Aquí no hay postureo ni ambiciones infladas, sólo canciones cuidadas que, como apunta Oliver Burgess, “nos importa realmente escribir”. Y esa honestidad se nota. Como dijo en su día Kevin Rowland, “Puedes decir mucho más en una canción que solo un chico cantando ‘te quiero, cariño’. Lo cual está bien, pero se pueden hacer otras cosas, otros colores”. Justo eso es lo que propone A Change Of Weather: el despliegue, emotivo y certero, de otros colores.


