The Style Council / Café Bleu (Polydor, 1984)

Pocos discos pueden servir como manual de instrucciones vital como lo hace el debut largo de The Style Council. La decisión de Paul Weller de disolver The Jam fue un jarro de agua fría para mucha gente, obvio, pero era también algo necesario para que un autor inquieto y extremadamente elegante como él creciera y continuara ofreciendo al mundo una visión de las cosas extremadamente personal que aún hoy mantiene todo su sentido.

Y así lo hizo. Su unión con el ex-Merton Parkas Mick Talbot trajo consigo una desinhibida mezcla de pop, soul, jazz y bossa que nadie esperaba y que, sin embargo, abrió caminos para que otras bandas como Sade, Simply Red, Blow Monkeys o Everything But The Girl(aquí presentes en el dueto con Tracey Thorn The Paris Match) hicieran lo suyo y cambiaran, entre todos, la faz de los ochenta. No todo iba a ser Bon Jovi.

Café Bleu es precisamente eso, un manual de estilo. Concebido como un proyecto que inicialmente se erigió en colectivo para reivindicar una forma concreta de vida, una visión elegante de pasado, presente y futuro que se centraba en la música, sí, pero abarcaba muchas disciplinas más. En el álbum encontramos ya al trío básico que daría forma instrumental a los discos de la banda —Mick y Paul junto al batería Steve White— e incluso a Dee C. Lee, vocalista que acabaría completando el cuarteto y formando familia con Weller. Todos ellos, junto a otro número de colaboradores, se explayan a gusto con todas sus obsesiones: smooth soul, funk, cool jazz, samba, chanson y, ¡hasta rap! Todo cabe en una coctelera cuya desinhibición y búsqueda de definición de estilo a través de maridajes imposibles no conoce límites.

Canciones instrumentales para empezar y acabar (Mick’s Blessings y la inmensa Council Meeting) y, por el camino, la perfección pop de Headstart for Happiness, My Ever Changing Moods (versión piano) o Here’s One That Got Away, junto con el experimento latin jazz de Me Ship Came In!, la bossa tan sofisticada como desarmante de The Whole Point of No Return o el aroma a night club de The Paris Match, cantada por la siempre elegante Tracey Thorn, como ya apuntábamos antes.

La elegancia hecha disco, en definitiva. El manual de instrucciones para el hombre moderno y carta fundacional para una nueva era del pop que dominó los charts durante la primera mitad de los ochenta. Contemplar detenidamente la portada azul hoy, con esos dos chavales vestidos de punta en blanco caminando con aparente urgencia por calles europeas, sigue siendo el epítome del cool, la señal inequívoca de que el pop es y siempre será el motor del estilo joven. Y aunque nosotros ya, probablemente, no seamos tan jóvenes, esa marca sigue siendo profunda. Y si seguimos con atención los consejos del manual del “Consejo del Estilo” ayudaremos a que el mundo sea un lugar algo menos feo.

Todo esto viene a cuento, además, porque es inminente (30 de enero) la publicación de una tremenda caja conmemorativa de Café Bleu y la época en la que fue concebido. Nada menos que 6 CDs y 3 vinilos que reúnen material inédito, demos, versiones alternativas, sesiones para la BBC y grabaciones en vivo, que contextualizan exhaustivamente el disco y serán, por tanto, todo un deleite para fans. Así que, si se lo pueden permitir, háganse con ella o, si son pobres como todo el mundo, al menos escúchenlo en internet: a buen seguro algo de todo ese halo de elegancia que aglutinan y todavía desprenden estas canciones se les pegará.