The Hahas and the Blablas – The Hahas and the Blablas


Persiste un nosequé gloriosamente absurdo en la existencia de The Hahas and the Blablas. Un grupo de synth-punk hiperactivo emergiendo desde Zagreb, Croacia, no es exactamente lo que uno espera cuando piensa en la música underground de la Europa del Este, pero aquí están, con un debut que es un torbellino de energía, humor y sintetizadores en combustión. Su álbum homónimo llega sin sutilezas: treinta minutos de frenesí new wave con el espíritu de The Rezillos, el sarcasmo de Devo y la inmediatez de cualquier banda de punk que toque como si le quedaran cinco minutos de oxígeno en el planeta.

Desde su formación en 2022, The Hahas and the Blablas han trabajado con la urgencia de quien no quiere perder el tiempo. Su primer lanzamiento, Two Short Songs, dejaba claro que lo suyo era la velocidad y la irreverencia. Un año después, el EP Three Short Songs afinó la fórmula, incluyendo el tema Andy Kaufman Is Not My Dad!, que ahora reaparece en su versión definitiva dentro de este álbum debut. Si el EP era un teaser de la locura que se avecinaba, el disco completo es la prueba de que esta banda no solo sabe disparar canciones a toda velocidad, sino que también puede hacer que cada una cuente.

Grabado en su propio garaje y mezclado por Borna Maksan de Rattus Rattus Studio, el álbum sorprende por su producción pulida sin perder ese filo de “hazlo tú mismo” que hace que todo suene a punto de desmoronarse en cualquier momento. A diferencia de muchas bandas de la escena egg punk, que se enorgullecen de lo lo-fi, The Hahas and the Blablas nítidos y afilados, con sintetizadores cortantes, guitarras que parecen presas de un ataque de nervios y una batería que no deja espacio ni para respirar.

El plato fuerte es, sin duda, Andy Kaufman Is Not My Dad!, un homenaje mutante al comediante que parece una inyección de energía pura. El bajo suelta una línea pegajosa, los sintetizadores zumban como un viejo arcade fuera de control y la voz se mueve entre la ironía y el delirio. No es solo una canción brillante dentro del disco; es una de esas piezas que se que se adhieren cual pegamento en el cerebro mucho después de que terminan.

Pero no es el único momento destacable. Bark! lleva su absurdo hasta la caricatura con su estribillo ladrado y su línea de bajo infecciosa. David Icke Is Watching Me mezcla paranoia y humor en una pieza que bien podría haber sido escrita por un grupo de punk británico en 1981 si hubieran tenido acceso a internet y teorías de conspiración en exceso. A lo largo del álbum, las letras juegan con lo grotesco, lo cotidiano y lo surrealista, pero siempre con la intención de entretener antes que pontificar. Con apenas media hora de duración, The Hahas and the Blablas pasa como un suspiro, pero en ese corto tiempo logra condensar más diversión que muchas bandas en álbumes el doble de largos. No hay baladas, ni momentos de respiro (ojo a las guitarras surf de Fix in the mix). Todo es puro impacto, directo a la cabeza, sin miramientos.

En una escena donde el revival post-punk se ha vuelto predecible y donde el synth-punk a veces cae en la parodia de sí mismo, The Hahas and the Blablas llegan con un debut que tiene el suficiente descaro y frescura como para destacar. Quizás da lo mismo que vengan de Croacia o que su nombre suene como una broma privada. Lo que importa es que han entregado uno de los discos más entretenidos de lo que va de año.