The Excitements:”Nuestro público se ha ido haciendo mayor y le cuesta más abandonar el sofá”

Dinamita Soul

Hace unos días, Juanjo Frontera dejó caer en su podcast Caramelo de Limón una verdad incontestable: “The Excitements llevan dos décadas incendiando escenarios”. No es una metáfora exagerada. Desde que Adrià Gual y Daniel Segura fundaran la banda en Barcelona en 2009, su mezcla de R&B, soul y funk ha recorrido medio mundo con la intensidad de un tren sin frenos. Lo suyo no es nostalgia de vinilo y peinados con gomina: es electricidad en estado puro. El grupo ha pasado por varias metamorfosis, la más significativa en 2019 con la salida de Daniel Segura y Koko-Jean Davis, y la entrada de la imponente Kissia San, cuya voz y presencia han dado una nueva dimensión a su sonido. Superado el parón pandémico, han vuelto con Hard Times, su quinto álbum, producido por Neal Sugarman, una figura clave en la escena soul contemporánea. Lo nuevo de The Excitements no es un ejercicio de estilo ni un capricho revival. Hard Times es un disco con músculo, que sabe moverse entre la tradición y la necesidad de evolucionar. Desde la feroz crítica social de Wave a Flag hasta la reinterpretación de My Life’s Right (de Big Star), pasando por explosiones de soul crudo y arreglos de viento que podrían haber salido de un estudio de Muscle Shoals. Con una gira en marcha y conciertos en ciudades como Valencia, Madrid y Barcelona, The Excitements demuestran que su reputación no es casualidad. A estas alturas, seguir llamándoles una “promesa del soul europeo” sería quedarse corto. La pólvora sigue encendida, y ellos, como siempre, están dispuestos a prender la mecha. Desde Barcelona, Adrià Gual nos cuenta cómo han afrontado los cambios en la formación, la evolución de su sonido y el desafío de mantener vivo el espíritu del soul en la actualidad.

Desde vuestro debut en 2009, el soul es un género que ha tenido sus altibajos. ¿Cómo veis la escena actual? ¿Es un buen momento para bandas como la vuestra (pienso en contemporáneos como The Buttshakers) o sentís que sigue siendo un género de nicho?

Ha tenido momentos mejores, pero siempre está ahí. Podemos decir que es un género sistémico; aun siendo de nicho, cuenta con un grupo de aficionados fieles y también se abre a un público más generalista. Creo que no nos podemos quejar en exceso.

La salida de Koko-Jean Davis (allá por 2019) y la entrada de Kissia San no supuso solo un cambio de voz, sino también de energía y dinámica. ¿Cómo afectó esto a la forma en que os acercáis al proceso creativo?

El registro, el color de la voz y las condiciones de una cantante siempre condicionan; tienes que componer para ella, hacerla brillar, no convertirte en su peor enemigo. Por eso, cuando decidimos hacer un cambio de rumbo, buscamos a alguien con las características necesarias para ello. Sin una cantante como ella, no hubiera sido posible hacer lo que estamos haciendo. En su caso, no afectó al proceso creativo, más bien lo complementó.

Kissia San aporta una carga emocional distinta a vuestros temas. ¿Hubo un momento específico en el que notasteis que la nueva formación encajaba perfectamente, tanto en el estudio como en el escenario?

Lo vimos enseguida. En el momento en que vino a probar, nos dimos cuenta de que era lo que necesitábamos, por eso se quedó.

Foto: Ran El Cabrera.

‘Hard Times’, que abre y titula vuestro nuevo álbum, tiene un fuerte condimento afro en su cocción. ¿El secreto está en ir introduciendo ingredientes para que el sabor siga creciendo?

Puede ser. Se hizo simplemente porque apeteció, pero seguramente apeteció porque el chicle que llevábamos tantos años masticando estaba perdiendo el sabor y, como tú bien dices, necesitábamos que el sabor creciera.

Entre Memphis y Nueva Orleans: ‘Wave a Flag’. La canción que clausura el disco destaca por su fuerte crítica social y su sonido electrizante. ¿Cómo surgió este tema? ¿Creéis que el soul sigue siendo una herramienta poderosa para hablar de las tensiones sociales actuales, como lo fue en los años 60?

Estoy asqueado del punto al que ha llegado el debate político, de la cultura del “zasca”, del “humilla”, del “destroza”. Nadie escucha a los demás, simplemente se alinean con un bando y les da igual lo que hagan o lo que digan. No hay un ejercicio crítico, es más fácil repetir un eslogan y ondear una bandera, y así nos va.

De ahí viene la canción. Buscar la verdad requiere un esfuerzo, creer una mentira que, presuntamente, nos beneficia es más sencillo. Eso y culpar a los demás. No sé si ponerlo de relieve en una canción es una herramienta poderosa o es más un grito de desesperación.

El productor Neal Sugarman (conocido por su labor con los Dap-Kings ) os ayudó a moldear Hard Times. ¿Qué trajo a la mesa que antes no habíais explorado? ¿Hubo alguna idea o dirección musical que os sorprendiera durante el proceso?

Aportó muchísimo: incluyó la percusión latina, trajo influencias del soul etíope, arreglos de vientos, llevó algunos temas a la esencia eliminando adornos superfluos. Su trabajo en este disco ha sido increíble, pero conociéndolo desde hace tanto tiempo, no me sorprendió. Su bagaje y su talento son indiscutibles.

Aparte de ‘Wave a Flag’, ¿qué otras canciones sentís que capturan mejor esta nueva etapa para The Excitements ? Pienso en temas como ‘My Life’s Right’ o ‘Year of the Snake’. ¿Qué queríais transmitir con ellas?

My Life’s Right es, como bien sabéis, una versión de Big Star. Es un tema que me encanta y quería darle una vuelta al estilo de las adaptaciones que hacían los artistas de soul cuando acudían al festival de San Remo y arreglaban canciones italianas del momento llevándolas a su terreno. Hacer un arreglo completamente distinto que hace que parezca una canción nueva.

Year of the Snake es uno de los temas en los que Neal metió más la mano: le dio un groove más pesado y luego Martí, en el solo, encajó a la perfección su vertiente más jazzística con el lenguaje requerido.

Vuestra música siempre ha bebido de las fuentes clásicas del soul y el R&B, pero Hard Times suena más fresco y pulido (como parido en algún lugar entre Lagos y Muscle Shoals). ¿Cómo equilibráis la reverencia por lo clásico con la necesidad de evolucionar?

Durante estos años hemos ido evolucionando dentro del estilo, pero siempre respetando las raíces. Nos dicen que este disco es más sofisticado que los anteriores. Quizás lo sea, pero hemos llegado a este punto simplemente porque me apetecía. Lo más importante es sentirte a gusto con lo que haces; al final, se nota.

Con el auge del vinilo y el resurgimiento de la audiofilia, ¿habéis notado un cambio en la conexión de vuestro público con la música? ¿Creéis que este renacimiento ha ayudado a que bandas como la vuestra sigan teniendo vigencia?

No demasiado. Lo que hemos visto, más bien, es que nuestro público se ha ido haciendo mayor y les cuesta más abandonar el sofá. Siguen viniendo, pero hay que ponérselo más fácil, sobre todo en España. En Francia, por ejemplo, siguen saliendo y hay tanto niños pequeños con sus padres, como gente joven, adultos o personas muy mayores.

The Excitements es una banda que siempre ha destacado por su poderío en los escenarios (sin ir más lejos, impresionó el directo de la sala 16 Toneladas de hace un par de meses) y con gran ascendente en salas de todo el planeta. ¿Cómo es el reto de mantener esa reputación cuando una obra como Hard Times atesora un sonido más detallado y sofisticado?

16 Toneladas fue la prueba del 9. Era el primer concierto con el nuevo repertorio y no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente, pero salimos de ahí tranquilos después de ver la reacción del público. Me alegra que os impresionara. Nos daba miedo la acogida del cambio de estilo, pero ahora ya está.

Ser una banda de soul afincada en Europa os pone en una posición única. ¿Qué ventajas y retos implica esto al conectar con audiencias que, en teoría, asocian vuestro estilo a un contexto estadounidense?

Bueno, después de un tiempo ya tenemos un nombre y la gente sabe a lo que va, aunque todavía hay quien, después del concierto, nos viene a hablar en inglés porque cree que somos americanos.

Al final, lo que cuenta es lo que haces y cómo lo haces. Qué más da de dónde seas. Si no eres del lugar de nacimiento del estilo, también lo puedes hacer bien. Simplemente te resulta más difícil.

Después de Hard Times, ¿hacia dónde creéis que va a ir The Excitements ? ¿Hay territorios musicales o temáticos que os gustaría explorar?

Ya veremos. Dejadnos disfrutar un ratillo de esto y luego ya nos pondremos con algo nuevo. Lo que te puedo asegurar es que seguiremos fieles a la estética musical que marca el estilo. Eso es innegociable.


The Excitements / Hard Times

Después de más de una década electrificando escenarios y redefiniendo el soul europeo, The Excitements regresan con Hard Times, un álbum que mantiene su esencia cruda y directa, pero con un giro renovador. La producción de Neal Sugarman (Dap-Kings) les ha dado un nuevo barniz sin restarles pegada, añadiendo influencias etíopes, percusión latina y arreglos que expanden su ya conocido universo sonoro.

El título no engaña. El tema que abre el disco es puro músculo rítmico, con un groove afrodescendiente que recuerda tanto a la crudeza de Fela Kuti como a la precisión de Booker T. & The M.G.’s. Un arranque con sabor a asfalto caliente y noches sudorosas.

Si alguna vez hubo dudas sobre la relevancia social del soul en el siglo XXI, aquí se disipan. Adrià Gual ha dejado clara su frustración con el clima político actual, y Wave a Flag lo traduce en una pieza incendiaria que suena a Memphis y Nueva Orleans a partes iguales. Crítica sin panfletos y un bajo que se clava en la columna vertebral.

The Excitements no se limitan a las canciones de cosecha propia. Aquí se atreven con My Life’s Right, una versión de Big Star que en sus manos suena como si hubiera nacido en el catálogo de Stax Records. Una reinvención que demuestra que los clásicos no tienen dueño, solo intérpretes con criterio.

Uno de los temas donde Neal Sugarman ha dejado más huella es Year of the Snake. Un groove pesado, vientos perfectamente dosificados y un solo de guitarra donde Martí deja ver su vertiente más jazzística. Un tema que, sin alejarse del ADN de la banda, los muestra en su versión más sofisticada.

Si hay algo que The Excitements han sabido hacer desde sus inicios es capturar en estudio la energía de su directo. Hard Times lo consigue sin sonar prefabricado, manteniendo la inmediatez de una banda que parece grabar con el sudor todavía en la frente. Con este álbum, demuestran que el soul sigue vivo cuando se ejecuta con pasión y respeto por sus raíces, pero sin miedo a mirar hacia adelante. Hard Times no es solo una evolución, es una declaración de intenciones: siguen aquí, siguen imparables y, sobre todo, siguen sonando peligrosamente bien.