Surprise Chef / Daylight Savings

Surprise Chef. Alta cocina con groove.

Apostados en esa tierra de nadie que es el soul instrumental con motivos cinematográficos, el combo de Melbourne Surprise Chef vuelve a la carga con un segundo disco de título 'Daylight savings' (Mr.Bongo, 2020). Sin más premisa que la de ofrecer una serie de sonidos brillantes y juguetones en consonancia con el sol radiante que preside la primavera y el verano de su ciudad de origen, todo un bálsamo fisiológico tras haber pasado por los rigores del largo invierno. Un mantra cálido que recorre cada surco de un disco dónde el combo, dirigido por la guitarra de Lachlan Stuckey y cimentado por el festín de teclados y percusiones que engarzan sus compañeros de viaje, consigue cumplir de manera más que solvente con su función vitamínica.

Portada de 'Daylight Savings'

El delicioso slide de 'College Welcome' y el funk contenido que le acolcha, parece abrir con los títulos de crédito una imaginaria teleserie juvenil prosiguiendo con una carnosa puesta en escena acompasada por el sonido del bajo y la batería en la más que cool 'Deadlines'. Pellizco soul que entronca con el sonido blaixplotation en 'New Ferrari' o el fragor northern soul de 'Washing day', ambas convertidas en muestras inequívocas de lo que pueden hacer estos jóvenes y avezados australianos con los mimbres de la mejor música negra entre sus manos.

Con el punto de mira en los años 60 y 70 del siglo pasado, aún queda espacio para virar hacia lo experimental en canciones como 'Sick Day', que a ritmo de sintetizador parecer seguir ciertos caminos orientalistas, o el sonido gordo, casi hip hop, que manda en 'Daylight Savings' (la canción) por el que habrían pagado gustosamente bandas cómo Jurassic 5 para insertarle más chicha a sus sampleados. Un trote que varía hacia el groove, para emparentarles con coetáneos como Khruangbin, en platos cómo 'Dinner time', con el que el chef se esmera para conseguir un par de estrellas Michelín y que viene acompañado a la postre por la lisérgica 'Leave it, don´t take it', exigente pieza que a su vez es rebajada con elegancia por el chupito twang de 'The Limp'.