Las estaciones del año, como las canciones, son pura narrativa. No basta con decir “llega la primavera” para que el mundo entero se llene de mariposas y vestidos vaporosos; del mismo modo, un acorde mayor y un par de versos sobre flores no garantizan que una canción sea primaveral. Spring Sprang, la playlist en cuestión, no cae en esas trampas. Aquí la primavera es caprichosa, a veces cálida, a veces melancólica, siempre con ese aire de ligereza existencial que invita tanto a la contemplación como al desenfreno moderado.
El arranque lo marca Momus con Spring, un recordatorio de que la ironía sigue siendo el gran lubricante de la vida moderna. Air, en cambio, con Ce matin-là, nos saca a pasear por una mañana en la que todo está en su sitio: el café humeante, la brisa con aroma a jacarandas y esa certeza de que hoy sí nos pondremos al día con los libros pendientes. Françoise Hardy aparece con Le Temps de l’Amour, porque ¿qué es la primavera sin un poco de amor parisino que probablemente terminará en desengaño, pero con buena banda sonora?
Coralie Clément nos susurra Samba de mon cœur qui bat, donde la bossa y la chanson francesa coquetean sin prisa, mientras Harry Nilsson, con She’s Just Laughing at Me, nos recuerda que el amor también puede ser una cuestión de orgullo herido y carcajadas ajenas. Kevin Ayers, siempre dispuesto a desmontar cualquier solemnidad, pregunta May I? con esa mezcla de psicodelia y picaresca que le hizo leyenda.
Florist baja las revoluciones con Spring in Hours, ideal para ese instante de la tarde en que el sol se inclina y uno empieza a cuestionar todas sus decisiones. Gorky’s Zygotic Mynci, con Stood on Gold, devuelve el color con su psicodelia galesa, mientras Alton Ellis nos lleva al Caribe con Why Birds Follow Spring, un alegato reggae a favor de las migraciones románticas.
Si la primavera tuviera banda sonora oficial, probablemente incluiría a Bertrand Burgalat y su Spring Isn’t Fair, una pieza que suena como un desfile de moda donde todos ocultan algún escándalo. Cal Tjader, con Spring Is Here, demuestra que la primavera también puede ser un cóctel en un bar con luces tenues y murmullos de fondo.
El cierre de Spring Sprang es digno de una película de final abierto: deja en el aire la sensación de que algo está por suceder, pero sin dar demasiadas pistas. Kacy & Clayton nos entregan Springtime of the Year, una pieza folk que suena a campos verdes y promesas que quizás no se cumplan, pero que en el momento parecen eternas. The Lettermen, con su elegancia vocal en Their Hearts Were Full of Spring, nos retrotraen a una época en la que el amor juvenil tenía un filtro dorado y las armonías eran tan suaves como el primer sol de abril.
Pero el giro final viene con Suzanne Lindon y Seize printemps, una reflexión delicada sobre la juventud, con esa melancolía inevitable de quien sabe que la primavera no dura para siempre. Y para despedirnos, Hugues Aufray nos canta Dès que le printemps revient, como si nos recordara que, aunque la estación se vaya, tarde o temprano volverá, con sus días brillantes, sus noches tibias y sus promesas medio cumplidas.


