Jaume Benedito es Silent James. Foto: Carolina Alarcón

“El pop es algo que está hecho para captar tu atención en muy poco tiempo” argumentó Jens Lekman en una de tantas y tantas entrevistas que ha concedido en su larga trayectoria. Una máxima a vuelapluma que su homólogo, Jaume Benedito, esgrime con elegante filiación bajo el nombre de Silent James. Un heterónimo influido por las artes del muy sueco autor de ‘The cold swedish winter’ para titular discos y con la que el músico catalán afincado en Andorra ha facturado dos discos que esconden tras la aparente sencillez y su concepción canónica de diez canciones por LP (y poco más de media hora para despacharlas), una gratificante enjundia lírica. Corta trayectoria donde las influencias (de The Divine Comedy a Epic Soundtracks, pasando por el Lloyd Cole más rompecorazones) son filtradas con gusto exquisito, permitiendo a Silent James manejar con brío las lides del pop adhesivo. Toda una elegía a la canción artesana que tiene en ‘What do you want to be when you grow up?’ (Discos de Kirlian, 2018) su más reciente botón de muestra.

Tanto tu primer álbum ‘Someday I’ll write a nice love story‘ como éste último ‘What do you want to be when you grow up?’, están titulados desde un presente que mira hacia el futuro, el primero en primera persona y el segundo como interpelando a alguien. ¿O bien se trata de una pregunta retórica?

Siempre me han gustado los títulos que comunican un mensaje y, de hecho, siempre he querido que tengan relación directa con la portada. No deja de ser una manera de expresar una idea e intentar crear expectativas al potencial oyente que ve la portada del disco y lee el mensaje pero aún no sabe qué tipo de música va a encontrar. Recuerdo cuando compraba discos de oferta por la portada o por el título y agradecía cuando te daban una pista de lo que podías encontrar. El título del primer álbum funcionaba como advertencia, como quien quiere decir “acabo de empezar y éste es mi objetivo, vamos a por ello” y ahí estaban las dos chicas a punto para iniciar la carrera en moto. En el segundo, con la niña montada en la bici, mirando hacia atrás y sonriendo se puede percibir algo más de optimismo, aunque en realidad el título está dirigido a quienes esta pregunta se les ha echado encima, es decir, uno ha llegado a una edad en la que la pregunta “qué quieres ser de mayor” ha quedado obsoleta y la bicicleta está ahí a punto de partir.

Foto: Dimas Rodríguez

¿Lo de crear un alter ego como Silent James sirvió como alternativa estética a tus otras actividades culturales (el cine de terror, la literatura de ciencia-ficción) o todo es compatible?

Todo es compatible, lo del nombre artístico fue, sencillamente, porque no acababa de ver mi nombre real al lado de los títulos en inglés y en los estudios Caballo Grande, donde grabé el disco, Cristian y Ferran opinaban lo mismo, así que fue cuestión de ir barajando mil posibles nombres hasta que vino Dimas Rodríguez de Invisible Harvey y lo propuso. Me gustó porque me describía de una manera clara cuando estoy con desconocidos y, también, porque había una referencia a Jens Lekman, alguien que siempre me ha encantado.

Existe poca información de este proyecto en la red y tampoco parece que seas muy asiduo de la promoción y el uso de las redes sociales como plataforma de comunicación artística. ¿Crees en aquello de que “el río silencioso es el más profundo”? 

Esto es algo que siempre le comento a Óscar de Discos de Kirlian, tengo la sensación de que por mi parte tendría que hacer más promoción o ser mucho más activo en las redes sociales pero, a veces, me da vergüenza colgar según qué cosas. He sacado nuevo disco y entiendo que deba decirlo bien alto pero acabo pensando: “bueno, ya lo dije ayer” o “ya lo dije anteayer” o “ya lo dije la semana pasada”. Así que, como me puedo apoyar en la excusa del nombre, acabo colgando fotos de los perros, los gatos o los libros que leo. En cuanto a promoción con conciertos sí que me gustaría estar más presente pero para eso aún tengo que empezar a buscar componentes para formar una banda. 

¿Se podría decir que el mejor pop anglófilo de las últimas temporadas se hace en Suecia y en Andorra? En el país del norte de Europa encontramos casos como el del ya mencionado Jens Lekman o el semi-desconocido Olov Antonsson  o, sin ir más lejos, tu música podría estar perfectamente facturada en Londres o Edimburgo…

Oh, ¡gracias! Hablo un poco de sueco así que la conexión sueco-andorrana tiene más puntos. Lo aprendí para poder leer cómics del Tío Gilito y porque por aquel entonces me gustaban un par de bandas que cantaban en sueco (Vit Päls e [ingenting]). Sin duda las influencias han jugado una parte muy importante en mi caso y cuando alguien me compara con según qué artistas tengo la sensación de empezar a levitar, aunque por desgracia siempre es una falsa alarma. Me gusta pensar que las canciones pueden llegar a gustar a quienes les guste el mismo estilo musical que me gusta a mí. He tenido la suerte de poder grabar los álbumes con Cristian Pallejà y Ferran Resines de Caballo Grande con quienes los gustos musicales resultaron ser muy parecidos y eso, sin duda, ha ayudado a poder plasmar la idea que tenía en mente. Recuerdo el primer día que fui al estudio, nada más llegar, estaba por ahí esperando a que conectaran todo lo que tenían que conectar y Cristian cogió una guitarra y empezó a tocar el arpegio inicial de ‘Are you ready to be heartbroken?‘ de Lloyd Cole mientras me preguntaba cómo quería sonar. En ese momento supe que estaba en el lugar indicado.  

¿Porque escoges el inglés como idioma? Supongo que el factor bagaje musical tiene mucho que ver…

Por el bagaje musical, sin duda, casi toda la música que he escuchado a lo largo de los años ha sido en inglés, así que la elección era obvia, además empezaba con Filología Inglesa y no dejaba de ser un apoyo al estudio. Es el eterno debate y siempre está el comentario de “el señor de Ohio va a notar que no eres nativo” pero hacer canciones para mí es algo lúdico y en ningún momento me paro a pensar en cómo van a ser recibidas. De hecho, a menudo pienso que no van a salir ni del comedor de mi casa. Grabé el primer álbum para mí, como un auto-regalo porque decidí que quería tener las canciones bien producidas y alejadas del sonido de las demos, y resultó que a Óscar, de Discos de Kirlian, le gustaron y quiso publicarlas y, sin duda, me sentí muy satisfecho cuando eso sucedió. Fue fabuloso y sólo tengo palabras de agradecimiento para Óscar, es alguien que demuestra pasión cuando le gusta algo y, además, es capaz de transmitirla. Lo he intentado con otros idiomas, sí, pero tiene que salir espontáneo, no puedo forzarme. En el cajón tengo canciones en castellano y canciones en catalán pero hasta que no pueda juntar un número suficiente y yo considere que me gustan, van a seguir ahí guardadas.

Portada de ‘What Do You Want to Be When You Grow Up?’

El diseño y el arte de tus discos y singles podría colar entre referencias pasadas de sellos como Labrador o Bus Stop. ¿Sientes cierta nostalgia por un tipo de pop que cada vez se hace menos?

En el diseño tienen mucho que ver Óscar de Discos de Kirlian y Javier Castro que es, al fin y al cabo, quien hace el diseño definitivo. A Óscar le gustaba la idea de mantener una misma línea de diseño y a mí me encantó la propuesta pues no dejaba de ser como un coleccionable. Yo simplemente me dedico a expoliar el archivo familiar de fotos, escoger cuáles son mis preferidas y hacérselas llegar, el hecho de que en los discos aparezcan fotos de familiares (han aparecido mi madre, mi tía, mi abuela y mi tío abuelo) puede transmitir cierta nostalgia, aunque quizá sólo la vea yo, pues, al fin y al cabo, son homenajes a personas que no están. En cuanto a lo de echar de menos un tipo de pop, quizá sí. No sé si es por la edad, por la sobreexposición, por vivir alejado de centros urbanos grandes o porque tengo que buscar demasiado y me da pereza, pero de un tiempo a esta parte me siento un poco desconectado de la actualidad. Por citar un ejemplo, ayer leí en Twitter que hay un estilo musical llamado Trap que desconocía por completo. Sí que me llegan recomendaciones por WhatsApp de amigos que me dicen “escucha esto” o recomendaciones de plataformas como Spotify, pero a menudo también resultan ser clásicos o gente que lleva un montón de años en esto: el otro día me descubrí escuchando cuatro veces seguidas el nuevo single de Johnny Marr, ‘Hi Hello‘.

¿Crees que te viene bien la etiqueta de “crooner pop”? Quizás se trata de un epíteto más relacionado con los interpretes de canciones, aquellos cantantes que modulaban con su voz emociones, letras y músicas compuestas por otros. ¿No resultaría más ajustado hablar de “songwriter melódico”?

Pues ahora que lo dices, sí. Sí que veo más como crooner a alguien que canta standards escritos por gente ajena aunque no me desagrada la comparación, siempre me ha interesado gente como Bobby Darin, Vic Damone y el Rat Pack, por citar algunos. Es más, no niego que sería un sueño poder tocar acompañado de una orquesta. El segundo álbum ya va más en ese estilo pues cuenta con más arreglos pero aún seguimos alejados, cuestión de presupuesto, sin duda. Pero lo de songwriter melódico con gusto por los arreglos orquestales sería más apropiado. Diría algunos ejemplos que me vienen a la cabeza aunque me encuentro ridículo situándome junto a ellos, así que cada uno piense en sus referentes y seguro que sale una buena lista. De hecho puede ser una grandísima excusa para hacer una playlist. Empezaré a pensar en ello…

En tus canciones hay momentos para la euforia contenida, ‘Oh, Tokyo!’, la melancolía ‘What Can I Do if  I’m not true?’ e incluso la balada de piano y copa de vino ‘Lover, Bring me down’. ¿Pretendes contarnos una historia determinada con estas canciones sobre ciudades, amistades, amores y humores cotidianos? ¿Se trata de una mirada reflexiva al pasado?

Me encanta lo de la balada de piano y copa de vino. No soy tan hábil como para crear un hilo conductor a lo largo de todo un álbum pero sí que las canciones pretenden reflejar los distintos estados de ánimo por los que uno puede ir pasando a lo largo de la vida. Me gustaba pensar que el álbum iba a tratar de la pérdida, la incomprensión, el arrepentimiento, la tristeza y la alegría bajo un mismo punto de vista.

Aún así, en canciones como las tuyas suele haber poco espacio para lo traumático. Si hay melancolía siempre suele tender a ser positiva, ¿no?

A riesgo de sonar dogmático, creo que la melancolía es el terreno ideal para las canciones pop y me gustan las canciones pop que juegan con ella. Agradezco cuando una canción es sincera, me gusta oír a Morrissey diciendo que anoche soñó que alguien le amaba o a Neil Hannon (The Divine Comedy) diciendo que todo el mundo sabe a quién ama excepto su ser amado, pero sí que prefiero que se trate de un modo positivo pues puede ser el motor para tirar adelante. 

Apenas hay injerencia de lo electrónico en tus canciones, todo suena muy orgánico y artesano. ¿Querías ofrecer un respiro al oyente pop ante tanto autotune y desbarre digital?

Siempre pensé que estas canciones, desde que se compusieron a la guitarra o al piano, encajaban con un tipo de instrumentación más tradicional, supongo que también tiene que ver con el bagaje musical que uno arrastra aunque no tengo ninguna aversión hacia lo electrónico, es más, hay cosas que me interesan mucho como lo que hace Johnny Jewel (aunque use sintetizadores analógicos), Beach House o, incluso, me gustó ver como añadió Jens Lekman la electrónica a su último álbum. Lo que sí se trató desde el principio en el estudio de grabación es que todas las canciones formaran parte de un todo, que tuvieran un sentido unitario y esto lo ofrecía la instrumentación. 

Lo de You can build the most horrible things, but I love u” del último corte del disco ‘I will love you like I love u’, suena muy ambiguo, como un reproche pese a ese manto de balada romántica algo beoda, y que sigue la línea del Hope you’ re feeling better while you’ re sailing thru´ the sea and drinking your martinis and dancing close to him’ (‘Can I Be your god?’). ¿Se trata de un ajuste de cuentas romántico el que planea por el álbum o bien son historias de personajes que se han cruzado en tu libreta y cuyas idas y venidas provienen de la observación?

Voy a matar la magia: ‘I will love you…‘ está dedicada a la bruja malvada del Oeste de ‘El mago de Oz‘. Miraba la película y pensaba en por qué me gustan todas y cada una de las apariciones de la bruja cuando, en realidad, es la personificación del mal y pensé que eso se podía extrapolar a otros casos. Me gusta meter referencias en las letras aunque en este caso era imposible descifrarla pero no hay en ninguna canción un ajuste de cuentas. Son historias individuales que toman como referencia situaciones que he visto, que he vivido, que me han contado o que me he imaginado. No sé si sabría escribir algo desde el rencor y, en caso de conseguirlo, creo que me daría apuro hacerlo público. En la etapa actual de mi vida me muevo mejor en otro tipo de emociones.

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