Sault / Chapter 1 (Forever Living Originals, 2026)

Las turbulencias no suelen anunciar discos, pero en el caso de Sault el ruido externo vuelve a colarse por la rendija. La demanda de Little Simz contra Inflo —millones de libras, préstamos no devueltos, cuatro álbumes descartados y una colaboración rota a martillazos— ha dejado al colectivo en una situación incómoda, casi doméstica: la del salón revuelto después de una discusión larga. Uno imagina a alguien gritando “devuélveme el rosario de mi madre” mientras se cierran puertas. Con ese clima llega Chapter 1 (2026), decimotercer álbum de un proyecto que ha hecho del sigilo su forma de comunicarse y de la sorpresa, una costumbre.

Conviene recordar quién manda aquí. Inflo —Dean Josiah Cover— es el arquitecto: productor prolífico, oído enciclopédico para los sonidos negros y cerebro operativo del invento. A su lado, Cleo Sol (Cleopatra Nikolic) actúa como centro gravitatorio: voz guía, presencia moral, coautora decisiva. Alrededor, una constelación flexible que entra y sale según lo requiera la liturgia del momento: Jimmy Jam y Terry Lewis, incorporados para aportar oficio; colaboradores habituales como Jack Peñate, Kid Sister, Chronixx o Melissa Young; y músicos de lujo como Pino Palladino, siempre listo para colocar una línea de bajo donde otros pondrían un subrayado. Durante años, Little Simz fue parte orgánica de esta familia ampliada; hoy es el elefante en la habitación, enorme y perfectamente consciente de su tamaño.

Trece discos después —publicados sin avisar, sin entrevistas, sin fotos y, a veces, sin dejar claro cuál es cuál— la discreción ha pasado de gesto radical a fórmula reconocible. Hubo un tiempo en que esa estrategia desconcertaba; ahora exige un pequeño esfuerzo de memoria para no confundir etapas, mantras y tonos. Chapter 1 llega además con aire de reinicio forzado: no tanto un comienzo como un repliegue. Un disco hecho con el abrigo puesto.

Musicalmente, el álbum apuesta por la contención. Frente a la exuberancia de entregas anteriores, aquí mandan el minimalismo, las voces en primer plano y la repetición como método. God, Protect Me from My Enemies abre el ritual con una plegaria que se repite hasta adquirir peso rítmico; Don’t Worry About What You Can’t Control insiste en su propio título como quien se lo apunta en un post-it para no olvidarlo. La repetición funciona como ancla, pero también como escudo.

La entrada de Jimmy Jam y Terry Lewis se nota en los detalles, no en el alarde. Lord Have Mercy y Fulfill Your Spirit exhiben ese R&B elegante que no necesita levantar la voz para imponer respeto. En el otro extremo, Puppet y Loser parecen dialogar con la herida abierta: frases que suenan a afirmación de autonomía, a ajuste de cuentas sin nombres propios. No hace falta insistir demasiado para entender el contexto.

Dicho esto, Chapter 1 no es el disco más inmediato de Sault. Le falta la pegada de otros trabajos, ese golpe seco que antes convertía una consigna en himno. Aquí todo parece pensado con cautela, como si el colectivo estuviera más ocupado en asegurar el perímetro que en salir a conquistar territorio. Mientras tanto, Little Simz —animal escénico, en expansión constante— sigue creciendo en otra dirección, y el contraste resulta inevitable.

Hay, aun así, momentos de brillo indiscutible. Good Things Will Come After the Pressurejustifica por sí sola la escucha: una de esas piezas donde el grupo vuelve a retorcer los sonidos negros con inteligencia y fe, recordando por qué sigue siendo relevante. Otros pasajes resultan más rutinarios, más funcionales que memorables, pero incluso ahí el disco mantiene un nivel de dignidad sonora envidiable.

Chapter 1 no busca convencer ni deslumbrar. Es un álbum de reorganización interna, de fe dicha en voz baja. Puede que no marque una cumbre, pero sigue ofreciendo ese placer peculiar de Sault: escuchar cómo un colectivo veterano le da otra vuelta —una más— a su propio lenguaje. En tiempos revueltos, no es poca cosa.