Sara Iglesias. Ojos que ven (más) (2ª Parte)

Sara Iglesias. Foto: Cibrán Tenreiro.

Proseguimos de excursión por la quijotera de Sara Iglesias, con más estímulos que Dennis Quaid de viaje en 'El chip prodigioso'. Aquí las pruebas que lo testifican.

El vídeo de 'Natillas, de verdad' tiene un tono completamente distinto con el de Avecrem. Un vídeo que da un poco un rollo de mucho humor, pero que llega hasta un punto de grotesco terrorífico. Creo va tan de vuelta del humor que traspasa la línea y llega a la de la enajenación.

Y era el rollo de que ellos estaban muy borrachos realmente. Los emborraché a vino por la mañana. Era todo muy grotesco. Por ejemplo, en la escena donde los placan, ahí se me retiraron para casa. Se hicieron daño. "Sara, estamos lesionados". "Mimá, se me han lesionado los actores". Ya dejamos para un tiempo después las escenas del río. Ya era octubre, y hacía un frío que te cagas. Era por la mañana, temprano. Y hacía un frío… Y sí, es turbio. Por ejemplo, como cuando encontramos los colchones y se ponen a saltar sobre ellos, donde claramente es un hervidero de yonquis. 

Todo iba surgiendo de forma natural. Yo tenía pensadas algunas escenas. Por ejemplo, la escena del río. Pero, en cambio, lo de los colchones surgió de repente. E intentábamos meter cosas así, de deporte, y tal. Un rollo un poco raro, sin sentido. Que aparecieran los dos juntos en cama, se despertaran y se vistieran. Todo era como jugar un poco con ese amor raro. Esa relación, que no se sabe si son pareja o qué son. 

No son Epi y Blas, sino otra cosa.

Claro, porque además eran mis compañeros de piso. Yo los dejé ser ellos mismos, borrachos. Tampoco les di indicaciones. Para mí, el videoclip lo hicieron ellos. O sea, yo estaba allí, grabé, hice lo que pude, monté, dirigí, compré ropa divertida. Pero realmente quienes le dan espíritu al vídeo son ellos dos. Maravilloso. 

Antes de Avecrem, hice Boyanka Kostova, justo después de hacer 'Natillas'. El primer concierto de Boyanka sale en ese videoclip. Aparecen tocando, pero intenté meter muchas movidas para que realmente no se les viera tocar. No me gusta nada grabar a gente tocando. Lo odio. Me parece muy difícil de cuadrar. Me parece muy difícil de que quede bonito y de que sea creíble. 

Los de Boyanka sí que estaban más alejados de la idea de 'Natillas'. No me pedían tanto eso. Pero Avecrem sí que estaban llamándome y pidiéndome más 'Natillas'. Pero no puedo hacer feliz a todo el mundo.

Pero bueno, esa falta de medios es lo que te da ese punto de libertad. 

Yo no tenía un duro para hacer esto. Tenía el dinero para comprar esa ropa. Lo de Boyanka fue diferente. Hacer vídeos de trap. Investigué el trap. ¿Qué es el trap? No lo sabía muy bien. Había escuchado cuatro cosas. "Me mola participar con vosotros. Me hace ilusión colaborar y que me hayáis avisado y tal". Fue guay con ellos, pero ya fue otro rollo. Ellos tenían una idea para el videoclip. Yo tenía otra. 

Más adelante, hiciste el vídeo de Travesti Afgano que, más allá de la maravillosa peluca de Rafa Anido, tiene un punto muy psicótico.

Me gustó mucho hacer el vídeo de Travesti Afgano. Que conste que la peluca la trajo Rafa y se la puso Rafa porque le molaba. Y también trajo las botas de cowboy, que le gustaban a él. Yo les dije: "Traed ropa distinta, que os mole". 

Me interesa mucho este vídeo porque también tiene ese punto de Avecrem, de jugar con el humor, de locura. Hay momentos de los tres en el campo que…

Da mal rollo. 

Aparte, es una cosa de jugar con estos elementos a la luz del día, no en la oscuridad. Es un poco como las canciones de The Fall, como cuando Mark E. Smith hablaba de sentirse atemorizado por las miradas en la calle, de día, y no de asociar el miedo a la oscuridad, y todo lo que habitualmente se relaciona con esta sensación.

Yo estoy más tranquila sola en un monte que, a lo mejor, en medio de un montón de gente. Sobre el vídeo de Travesti, lo que me moló es que estuve hablando con ellos, con Luismi (guitarrista y voz del grupo). Hablamos de películas de los 60, de los 70, en plan 'Warriors' (film de culto de Walter Hill, de 1979). Películas de jóvenes, pero de jóvenes desfasados. Porque, en realidad, te ves esas películas y no te crees que esa gente tenga 17 años ni de puta coña.  Esa peña es muy viella, y van de jóvenes. Les dije: "Queremos una cosa de ese rollo, pero a la vez no tenéis esas edad, chavales". Y claro, luego lo quise hacer directamente con niños pequeños. Dije, cero adolescentes. Solo sale Dahiala, porque era la hermana mayor del chaval, y también me ayudó a controlar al resto de la prole, porque la conocían a ella. Los niños jugaban al rugby. Y claro, es un juego dangerous. Son niños que no tienen miedo al golpe. Fue todo muy gracioso. Camilo (batería de Travesti Afagano) acabó magullado. Y Marcos también. En el momento en el que arrastran a Marcos (bajista de Travesti Afgano) que prácticamente lo levantan, me dije: «Estos niños son Hulk». 

Queríamos hacer esto, pero también quería llevarlo un poco al juego. Y hacer de Luismi el pobriño. Además, con esa cara maravillosa que tiene, que dan ganas de darle un abrazo y consolarlo. Estaba claro que Luismi tenía que ser este y los otros tres, los malotes que van a por él. Pero él tiene su pandilla de colegas, que lo ayudan. Quería que fuera así, pero dándole un tono de película. Claramente, no íbamos a poner un rollo Estados Unidos años 60 aquí, porque no tiene sentido. Aquí no pasó eso. Aquí había descampados de tierra. Mi trabajo de fin de grado lo hice sobre cine quinqui, y lo que sí que descubres es que las pandas de la España de los años 60, 70, en realidad, eran niños que tenían entre seis y 14 años. Yo lo que me imaginé fue esa panda de niños de la España de los años 60 y 70. Era peña de nueve o diez años. No eran niños mayores. 

Para mi trabajo de fin de grado quedé con Quique San Francisco, y me contó que, cuando iba por los barrios con el Pirri, veía a los chavales de 12 años colgándose algo parecido a un bolso, otro pillaba la motillo y entre ellos practicaban dándose tirones para poder robar bolsos a las señoras. Practicaban. Yo cogí todo eso. 

Nosotros no somos lo que nos cuenta George Lucas porque él es estadounidense. Somos lo que nos cuenta gente como Eloy de la Iglesia. Y esta gente nos cuenta que en España había descampados donde los niños más pequeños estaban puto locos. Y que iban a dar el palo a adultos. Porque, en realidad, a quien atracaban era a los adultos, que eran los que tenían recursos. Quise jugar también con eso, y hacerlo todo como una realidad que pudiéramos sentir más cercana. Claro, todo esto es un subfondo que surge mientras estoy grabando, y me doy cuenta de que está ahí. Pero fue casi cuando me vi en el descampado, grabando. 

Esto que hiciste con el cine quinqui también me recuerda mucho a lo que hacían The Fall en sus vídeos, cuando grababan en zonas específicas de Mánchester, con esos grandes descampados, con esos borrachos de pub, con grandes jarras de cerveza. Y que es lo más anti yanqui que puede haber. Me parece especialmente relevante tu interés por rescatar el lenguaje visual autóctono en esta era de mayor y mayor reciclaje de la iconografía yanqui. Que, por muy globalizados que estemos, nos sigue siendo muy ajena. 

El mundo quinqui, de esta peña y de Eloy de la Iglesia lo que tenía era que venía de cuando entró la cultura juvenil en España, y empieza a crearse todo el movimiento cultural adolescente para los chavales. Porque o eras un niño o ya eras adulto, y no tenían un punto medio en tu vida. No eras nadie. Y ahí todo empieza a entrar por Estados Unidos, pero realmente lo bonito es que hay gente de aquí que lo recoge, lo adaptan a lo que ellos sienten. 

'El Pico' fue la película más vista en su año. La mayor parte del tiempo, estuvo en salas no comerciales. Y aun así, fue de las más taquilleras del año. Y eso significa que sí había una cultura adolescente que interesaba. Había una circulación de esa cultura, pero mucho más personal. Pero realmente se va perdiendo todo. Como que se difumina con la globalización. Lo cual está guay, pero parece que no queremos ser un poco proteccionistas. Pues igual que lo somos con los edificios antiguos, que tampoco, porque igualmente el patrimonio nos lo cargamos. Pero parece que no queremos proteger ciertas cosas. Y cuando las queremos, las protegemos, las mezclamos, pero no le damos un sentido real. Poco tenía que ver el cine quinqui con las creencias, la religión y todo. Pero era algo que estaba soslayado muy abajo. Había flamenqueo y tal, pero realmente el punto fuerte de los quinquis no era Andalucía y el flamenco. No era eso. Era el norte, era algo industrial. Otra cosa. Diferente. Y todo eso se va batiburriendo. Me parece interesante cómo vamos cambiando eso y haciéndolo nuestro.

Estoy convencido de que el vídeo que hiciste para Chicharrón es un punto de inflexión que te va abrir puertas nuevas, con otros músicos. ¿Tú tienes ideas nuevas que te rondan por la cabeza, cosas con las que te gustaría trabajar?

Ahora mismo tengo tres ideas para hacer videoclips, pero me faltan canciones. Entonces, si alguien quiere darme una canción, yo encantada. Tengo uno que quiero que sea con lámparas, con cosas, y con una chica que tiene un estilo muy personal. La idea es ir desmontándola y que todas las luces, mientras se va creando ella, todo se vaya desmontando en conjunto con la luz. Apagar y encender luces hasta que ella sale. Pero bueno, son ideas. Luego sí que me gustaría comenzar con el cortometraje, pero más como para descargar cosas que tengo yo dentro. Tengo grabaciones con mi abuelo. Movidas quinquis de cuando yo era pequeña, intentando enfocar un poco hacia lo que era mi pasado. Tengo alguna historia ahí que a lo mejor molaba mucho contar, pero estoy en el punto de si me atrevo o no a exponerme yo misma. Claro, también es exponer tu vida y la de tu familia. Yo tengo una madre, una hermana, que pueden verse afectados por cosas a las que yo me expongo.

En cierta manera, creo que tu trabajo dentro del videoclip musical está cubriendo un vacío porque veo que, hoy en día, se ha perdido cierta ingenuidad, aunque sea buscada. 

Y todo, muy profesional. Hay falta de respeto a la sensación de amateur, a la sensación de simplismo. ¿Qué problema hay con que una persona de 18 años haga un videoclip y parezca de carrera, o que lo haga híper profesional, o que yo, con 27 años, parezca amateur? Qué más da. Además, no me considero una profesional; me considero una persona amateur que está aprendiendo todo el tiempo.