Play Misty for Me: Revisitando standards

Tengo tantas versiones que ya ni las recuerdo. Incluso a Johnny le pareció buena idea ponerme letra, con la que me cantaron muchos grandes de los 60 y 70 (Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Carmen McRae…).

Erroll Garner (Pittsburgh, Pensilvania, 15 de junio de 1921) es mi creador. Fue “un pianista virtuoso, brillante, que sonaba diferente de cualquier otro intérprete”. Autodidacta, tocaba de oído. “Encuadrado en el swing pero abierto a las innovaciones del bop”. Su estilo personal, en el que “su mano derecha tocaba detrás del ritmo mientras la izquierda rasgueaba un ritmo constante.” En la escuela coincidió con Billy Strayhorn y Ahmad Jamal, este sería uno de sus mejores discípulos.

En julio de 1954, dicen, se inspiró para escribirme durante un viaje en avión, donde la noche, en medio de la bruma, le trajo a la memoria el vago recuerdo de una velada; una mirada que quiere adivinar y soñar a través de los grandes ventanales del aeropuerto. En medio de un halo de ensoñación y el vaivén del vuelo fue apareciendo mi melodía. Me fue tarareando hasta llegar a casa, donde pudo plasmar aquella evocadora niebla en su piano; supo transmitir la noche llena de distancia, de melancolía y de un horizonte con tintes de alegría.

Hay tantos que han querido hacerse dueños de la emoción de Erroll y plasmarlo con la propia…

Con la letra que escribió al año siguiente Johnny Burke, me hice más famosa gracias a Johnny Mathis en 1959. Fui un éxito, alcancé el número 12 en la lista estadounidense del pop ese año. Aunque prefiero la fuerza que me dio Sarah Vaughan (The Divine One) con los arreglos de Quincy Jones; que nos habla de otra niebla, de la fuerza que puede aparecer tras la oscuridad…

Y, sin embargo, esa letra no acaba de transportarme, impide que la melodía sugiera y te haga vibrar; no me deja, tal vez, acompañaros a otros lugares.

Clint Eastwood me eligió para su debut como director y tuvo que pagar una suma importante para dejar que fuera protagonista de su película. Sí, yo, la banda sonora de la película, soy realmente la “prota”. El film se llama: Play Misty for Me. En España se llamó: Escalofrío en la noche.

Una mujer llama todas las noches al programa y le pide al locutor: “Play Misty for me”. ¿Hay una verdadera emoción en esa mujer al escucharla o tal vez algo distinto? No voy a hacer spoiler por si alguien quiere revisitarme allí.

También me eligió Woody Allen para la divertida comedia Misterioso asesinato en Manhattan, en 1993, pero aquí no soy prota, soy una secundaria, soy un rato en un restaurante, una charla entre amigos y, curiosamente, hablando de un asesinato. ¡Con lo tierna que soy!

De todas las versiones que me han hecho, me quedo con la de Ahmad Jamal (Pittsburgh, Pensilvania, 2 de julio de 1930), sobre todo la versión en directo en el club Penthouse en Seattle (Emerald City Nights - Live at the Penthouse) en los 60. Es esa Misty que se pierde, se silencia y se espera, se vuelve a encontrar, te sorprende por esa fuerza y alegría que transmitía Jamal siempre. Jamal hace suya la emoción de su contemporáneo, discípulo y amigo, Erroll, para hacer un tesoro lleno de matices. Es una versión íntima que va desde la bruma a la claridad.

Gracias, Erroll, y, por favor, más Play Misty for Me.