Pigmy: «Siempre he basado mi música en las melodías primitivas, en la atención al detalle y en la belleza»

Pigmy.

‘Hamsterdam’ (Hurrah! Música, 2014) es el nuevo disco de Vicente Maciá, más conocido como Pigmy, excomponente de los míticos Carrots y verdadero orfebre de la canción pop en castellano. Este músico de El Prat de Llobregat ha creado una opera pop conceptual que bien podría funcionar como un cuento para adultos con alma de niño o como la banda sonora de una película de animación. Un fantástico viaje por el pop y la psicodelia que tiene como hilo conductor la historia de Tomás, un ratón de perfil «lewiscarrolliano» que tiene la habilidad de escuchar el alma de las personas como si fueran canciones y melodías. Pudimos charlar un rato con Pigmy de este precioso álbum y del alicaído estado de la industria musical. Además, nos contó que su músico favorito y con el que tuvo el honor de coincidir y tocar hace ya algún tiempo es el gran Kevin Ayers, cuya libertad creativa y manera de hacer las cosas resultan de gran inspiración para los que hacen esta revista.

¿Asomarse a ‘Hamsterdam’ es como mirar «a través del espejo» para Pigmy?

Realmente es un disco bastante autobiográfico aunque contenga mucha fantasía. Intento también ponerle mucha imaginación al día a día y ver la vida como si fuese una especie de cuento. No es que pierda el contacto con la realidad, pero si que procuro fantasear continuamente. En ‘Hamsterdam’, a parte de ser un resumen musical dónde quería reflejar todo lo que he aprendido durante estos años, también pretendía hacer un recuento vital. Acabo de cumplir 40 años, he llevado una vida bastante ajetreada y quería plasmarla en este disco.

Se habla de «opera pop» pero pienso que el disco también podría funcionar como banda sonora de una película de animación. ¿No crees?

[pull_quote_left]’Hamsterdam’, a parte de ser un resumen musical dónde quería reflejar todo lo que he aprendido durante estos años, también pretendía hacer un recuento vital [/pull_quote_left]

Bueno, sí, perfectamente podría hacerlo. De hecho, el disco funciona también si le quitas la voz. Tengo una mezcla preparada sin voces y como banda sonora suena perfecta para una película de dibujos animados, un drama o lo que sea (ríe). Es una música con multitud de matices, muy evocadora y creo que funcionaría también con imágenes.

Es un disco ambicioso y muy cuidado desde su concepción y producción hasta el arte de los formatos físicos, especialmente el vinilo. ¿Tardaste mucho tiempo en darlo por acabado?

He estado trabajando en él musicalmente unos cinco años, yendo de estudio en estudio, haciendo cosas en mi casa, componiendo y produciendo sobre la marcha. Ha sido una mezcla, algo a veces caótico y otras ordenado, sistemático y un trabajo ciertamente concienzudo. Hubo un momento que pensé que quizá había puesto el listón muy alto, que me estaba exigiendo demasiado o que incluso no iba a poder llegar al final. Sentir que no tienes los medios económicos ni los conocimientos musicales necesarios como para poder acabar el trabajo empezado. Entonces decidí que esto o se hacía bien o iba a quedar como un «quiero y no puedo», y llegue a asustarme un poco. Al final, el último sprint fue bastante potente y lo que hice fue programar cada mes que iba a grabar e ir solventando las etapas conforme se iban cumpliendo. También ayudó bastante afrontar el trabajo en torno al diseño y el arte del disco, realizado por Oscar Sanmartín, ya que en los siete últimos meses hubo una comunicación constante entre nosotros, dónde yo le explicaba cómo iba a ser el disco. [pull_quote_right]Hubo un momento que pensé que quizá había puesto el listón muy alto -con el disco-, que me estaba exigiendo demasiado o que incluso no iba a poder llegar al final[/pull_quote_right]Los dos estuvimos leyendo mucho sobre esoterismo, logias masónicas y otros elementos que aparecen escondidos en el álbum. Esto me ayudó a darle un toque final a las letras, algo que al tratarse de un disco conceptual, en el que más o menos tienes que seguir una historia, resultaba ciertamente complicado, especialmente debido al encorsetamiento que ello conlleva.

En estos tiempos de modo aleatorio y búsqueda del hit potencial, hacer un disco conceptual de casi una hora de duración parece un poco arriesgado. ¿Es un disco pensado para el oyente paciente?

Yo creo que no es un disco difícil de escuchar. Es conceptual, sí, pero se trata de canciones, incluso a veces en apariencia, infantiles. Son melodías elaboradas, pero siempre he intentado que mis canciones transporten al oyente hacia sonidos infantiles: las nanas, los villancicos… Siempre he basado mi música en esas melodías primitivas y en la atención a los detalles y a la belleza. Considero estas canciones como pequeñas joyitas. No me parece un disco inaccesible. El único problema de accesibilidad es que no llegue a un público masivo o incluso al público que tendría que haber llegado. Las promociones se hacen lo mejor que se puede, la industria está como está y el público es el que es.[pull_quote_left]Las canciones -del disco- funcionan perfectamente por sí solas, pero si lo escuchas de arriba a abajo, leyendo las letras y la historia que está en la carpeta del disco, entras en una especie de obra de teatro, una ficción que te sumerge en algo mucho más potente y disfrutable[/pull_quote_left]Aun así, con la gente que ha escuchado el disco, el feedback que he notado es brutal. El elepé gusta de primeras y ven que es algo diferente. De todas formas me veo muy descolgado de todo el tema del indie, aunque venga de un grupo como Carrots que tuvo bastante repercusión en esa escena. De hecho le comenté a la gente de mi discográfica que quería alejarme de todo eso, de los festivales, y todo eso, porque es una liga en la que ya no quiero jugar.

Resultan más interesantes «las otras ligas», ¿no?

No es que gusten más o menos. Yo creo que, como mi admirado Kevin Ayers, yo juego en otra liga. Ni siquiera jugamos al mismo deporte como dicen en ‘Pulp Fiction’. (ríe)

¿Es requisito indispensable escuchar el disco de principio a fin o crees que las canciones pueden funcionar por sí solas?

Las canciones funcionan perfectamente por sí solas, pero si lo escuchas de arriba a abajo, leyendo las letras y la historia que está en la carpeta del disco, entras en una especie de obra de teatro, una ficción que te sumerge en algo mucho más potente y disfrutable. El asunto es que tienes que tener el tiempo suficiente para poder hacerlo. Escuchar la música con la carpeta del álbum bien abierta e ir descubriendo los elementos y los significados que conectan el arte del disco con las canciones.

Publicaste ‘Pan y música’ como sencillo previo a la edición del álbum. ¿Es la canción que mejor representa el espíritu de ‘Hamsterdam’?

Sí, aparte de ser el tema que funciona un poco más como single, es una canción concisa, con tres partes bien diferenciadas, con clavicordios y orquestaciones. Considero que reúne los elementos que luego aparecen en el resto de canciones y define muy bien lo que llega a ser el disco.

Hay una frase que me llama la atención, ya que puede ser tomada como una declaración de intenciones: «Busco la canción que resuelva la ecuación» (de ‘Buscador de oro’): ¿Te sirves del pop y la psicodelia para tentar a la evasión o como un método para el autoconocimiento?

Para mí la vida en sí es una búsqueda y uno de los temas recurrentes, a parte del paso del tiempo, es el miedo a la muerte. Yo creo que si hay algo mas allá de la muerte te lo tienes que ganar en la vida. También se trata de no tomarse muy en serio la vida real, sin que eso implique ser un inmaduro o estar como una cabra (ríe). Para mí la psicodelia es un reflejo de como me sentía cuando era pequeño, vivir una realidad dónde captas más cosas. No quedarse con la primera página, sino atesorar un libro con ilustraciones. [pull_quote_right]Para mí la psicodelia es un reflejo de como me sentía cuando era pequeño, vivir una realidad dónde captas más cosas. No quedarse con la primera página, sino atesorar un libro con ilustraciones[/pull_quote_right]Mi música y lo que hago en el día a día se basa en eso, en no perder al niño que llevamos dentro, retener esa visión infantil para poder sobrevivir en un mundo que es el que es, con sus rutinas y demás cosas. Esto es lo que quiero contar con ‘Hamsterdam’ y que se refleja en la última canción del disco: si quieres encontrar cosas, primero tienes que perderlas e incluso si las has encontrado, tienes que volver a esconderlas para volver a encontrar esas y otras nuevas.

¿Son malos tiempos para la lírica? Lo digo porque hace poco comentaste en tu página de Facebook que no volverías a tocar en directo tras el concierto de Murcia, aunque luego te retractaste. ¿Cuál crees que es el problema?

hamsterdam
Portada de ‘Hamsterdam’.

No lo sé. Yo hacía tiempo que no giraba, desde la época de Carrots. Con ellos tenía la sensación de que estaba en un grupo relativamente de moda, dentro del circuito de festivales y con la prensa haciéndote más caso. Aparte había un interés más real del público por la música y los directos. Ahora tengo la sensación de que hay dos ligas superiores, la del mainstream y una primera división del indie, con los diez grupos de siempre que acaparan todo el público, la presencia en festivales y todo eso. Antes había una especie de «segunda división» y, aunque la situación siempre ha sido complicada, los grupos que habitaban en ella podían salir de gira y no perder dinero. Ahora, un público que vaya a ver a Lori Meyers no va a ir a ver a Pigmy o grupos similares. Creo que la música en directo en este país no es una opción real de ocio. En Murcia fue un descalabro económico y anímico: tras 20 años tocando vienen a verte 11 personas y pierdes 500 o 600 euros, algo realmente frustrante. El problema es que no puedo parar de tocar y pienso que si sigue habiendo música en directo es porque los músicos no podemos hacer otra cosa. Aunque realmente nadie nos pide que lo hagamos (ríe).

El 20 de Marzo vuelves a tocar con Carrots en La Capsa junto a Tachenko. Tendrás ganas, ¿no?

Muchas, estuvimos tocando hace unos días en La Lata de Bombillas, ya que nos llamaron para celebrar el decimoquinto aniversario de la sala porque somos un grupo referente para ellos. Aprovechando que teníamos el repertorio trabajado buscamos algo que nos apeteciera por Barcelona y que mejor que en La Capsa del Prat, lugar donde nació el grupo, ensayó y se grabó la primera maqueta. Además con un grupo como Tachenko, con quienes hemos compartido sello y tantas cosas. Animo a la gente a que no se lo pierda porque creo que va a ser una gran fiesta y uno de los mejores conciertos de Carrots.

 

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