El pop es un terreno resbaladizo, un espejo que deforma tanto como ilumina. Dentro de ese caleidoscopio, pocos han sabido moverse con tanta gracia y perspicacia como los Pet Shop Boys. Con la publicación del documental sobre la banda “Entonces y ahora” (realizado por Louise Lockwood y disponible en España en Movistar+), el documental de la BBC que desmenuza su carrera, Neil Tennant y Chris Lowe nos invitan a rebuscar entre maquetas polvorientas y cintas de casete, esas reliquias analógicas que capturan el eco de una época más simple y, al mismo tiempo, profundamente revolucionaria. En un tono tan íntimo como irónico, el dúo desenrolla el carrete de su trayectoria, guiándonos a través de anécdotas, procesos creativos y reflexiones cargadas de esa fina capa de humor que siempre les ha acompañado.
El documental despliega una narrativa que entrelaza la evolución del synth-pop marca de la casa, desentrañando la creación de canciones tan icónicas como ‘West End Girls’ o ‘It’s a Sin’ con temas de identidad y derechos humanos. Desde los clubs oscuros de los años 80 hasta los grandes escenarios, Pet Shop Boys han sido algo más que un dúo de pop electrónico; su música se ha convertido en un vehículo para trazar mensajes políticos, a menudo disfrazados de melodías pegajosas. Tennant reflexiona sobre el impacto de su disco “Fundamental”, una obra cargada de tensión política que, en medio de la era post 11-S, se atrevió a cuestionar el creciente control estatal y la invasión de la privacidad. Sin alardes ni proclamas estridentes, su pop se alzó como un acto de resistencia elegante y eficaz.
La verdadera fortaleza de Tennant y Lowe, sin embargo, ha sido su negativa a convertirse en reliquias de un pasado glorioso. Siempre han sido creadores en constante movimiento, saltando de géneros y estéticas con la misma facilidad con la que otros reciclan sus mayores éxitos. Las imágenes de su gira “Dreamworld” lo dejan claro: un espectáculo visualmente imponente que, sin embargo, rehúye el cliché de la nostalgia pura. En lugar de anclarse, siguen avanzando, dejando que el pasado se entrelace con el presente sin que ninguno de los dos se robe el protagonismo.
Quizás lo más conmovedor del documental son las escenas en las que el dúo escucha sus primeras maquetas. Entre risas (ojo a las burlas de Lowe sobre cómo cantaba Tennant en las primeras maquetas del dúo, intentando emular el mood de la música gay de discoteca neoyorquina), y alguna que otra mueca de autocrítica, Tennant y Lowe desentrañan el ADN de su sonido inicial, esos pequeños destellos de genialidad que sobrevivieron al desgaste del tiempo. Las viejas cintas de casete no solo funcionan como un hilo conductor narrativo; son, en sí mismas, un recordatorio tangible de que incluso los íconos del pop comenzaron como cualquier otro: grabando ideas sueltas y sueños fugaces en soportes que hoy parecen prehistóricos (aunque sean constantemente reivindicados)
Ahora bien, “Entonces y ahora” se queda algo corto en su alcance, si bien es debido a las necesidades del formato. Aunque el metraje ofrece una mirada ilustrativa al pasado y al presente de la banda, uno no puede evitar pensar que faltó un paso más hacia su discografía más reciente, especialmente con el lanzamiento de “Nonetheless”. El hilo ya estaba ahí, listo para ser estirado, pero el documental opta por centrarse en los pilares clásicos de su legado, dejando al margen la vibrante continuidad de su carrera. Es una elección comprensible, aunque deja una ligera sensación de territorio sin explorar.
“¿El futuro? Que se cuide solo”, dice Tennant con un aire despreocupado hacia el final del documental. Y en esa frase, como en su música, reproduce una sencilla verdad: no están aquí para petrificarse en el mármol de la historia, sino para seguir explorando, escribiendo y, sobre todo, sorprendiendo. Mientras haya un ritmo al que moverse, una idea que pulir o una historia que contar, los Pet Shop Boys continuarán siendo los maestros de no encajar en ninguna categoría.


