Hay discos que envejecen como el buen bourbon, y luego está At The Gate of Horn: un piano-bar de 1959 al que más de seis décadas después todavía le queda chispa para encender la noche. Memphis Slim –John Len Chatman para la familia– publicó este álbum en plena efervescencia del blues urbano de Chicago, cuando ya había hecho suyo el consejo de Big Bill Broonzy y tocaba el piano como quien conduce una locomotora: ritmo incansable, bajo rotundo y la voz siempre al frente. Que el título aluda al mítico club folk del Hotel Rice no es casualidad: aunque no se grabó allí, la energía de este repertorio era la misma que Slim desataba en cualquier sótano con humo y botellas de bourbon medio vacías.
En 1959, cuando Memphis Slim registró At The Gate of Horn, ya era un veterano del blues urbano de Chicago con una década larga de carretera y cientos de canciones a sus espaldas. Había aprendido el oficio en los honky-tonks de Memphis, se fogueó en Chicago junto a Big Bill Broonzy y Sonny Boy Williamson, y para entonces lideraba su propia banda, The House Rockers, con músicos como Matt “Guitar” Murphy aportando electricidad al conjunto. El contexto no era menor: el blues tradicional perdía terreno frente al rock and roll, y Slim apostó por un repertorio que combinaba baladas melancólicas con jump blues enérgico, reforzando la voz y el piano como ejes de su identidad. At The Gate of Horncondensaba esa experiencia vital y musical, una declaración de principios de quien ya intuía que su camino acabaría cruzando el Atlántico para convertirse en embajador internacional del género.
La reedición de 2025, cuidada hasta el fetichismo por Craft Recordings y Acoustic Sounds, pone de nuevo en circulación una de las obras cumbre de Slim. Su combo de época sigue sonando fresco: el filigranista Matt “Guitar” Murphy borda solos eléctricos que se abrazan al saxo de Alex Atkins y al swing de la sección rítmica; mientras, el propio Slim desgrana historias de desamor y celebración sin caer en lamentos. Temas como Steppin’ Out, Mother Earth o Messin’ Around muestran el arco completo de su talento: baladas que huelen a madrugada y piezas de jump blues que todavía hacen temblar el parquet. Las notas originales de Studs Terkel acompañan esta edición en vinilo de 180 gramos (anzuelo para audiofilos forrados), con sonido remasterizado a partir de las cintas originales: limpio, dinámico, con el piano al frente y las voces claras como un mediodía en el Mississippi.
La ironía del destino: el rock and roll amenazó con jubilar a Slim en su país, pero fue en París donde acabaría siendo reverenciado como embajador del blues. Que hoy podamos escuchar At The Gate of Horn con esta calidad es un recordatorio de que su música no necesitaba pasaporte: viajaba sola. Y aunque a Slim jamás le hicieron falta “trucos de estudio” para brillar, esta nueva masterización suena tan fetén que casi parece que el propio Matt Murphy te esté afinando la guitarra en el salón.


