Mélanie Pain / How And Why (Lucky13, 2025)

La portada de How And Why podría pasar por un cuadro extraviado de Edward Hopper, pero sin la grandilocuencia de las gasolineras solitarias ni los cafés donde la madrugada entra a cuchillo. Aquí todo sucede en un cuarto mínimo, atravesado por una luz oblicua que parece avanzar con la prudencia de quien no quiere despertar a nadie. En el centro, Mélanie Pain —vestida de rojo, suspendida en un gesto que no es pose ni rendición— ocupa el espacio como si acabara de reclamarlo. No mira al espectador para seducirlo; lo hace con la serenidad de quien lleva dos décadas interpretando palabras prestadas y ha decidido que ya es hora de entrar en escena como autora de pleno derecho. Ese momento detenido, a medio camino entre la introspección y la determinación, funciona como tesis visual del álbum: una habitación propia, sin decorados innecesarios, donde cada sonido obedece a una elección íntima.

La historia reciente de Pain puede leerse como una emancipación paulatina. Desde los primeros años con Nouvelle Vague, cuando convertía clásicos del new wave en paisajes de bossa nova con un acento que ya entonces parecía narrar otra vida, hasta aquel My Namedonde la escritura todavía se delegaba —y ella lo explicaba con humor, como si las letras fueran un trámite ubicuo—, su trayectoria avanzó hacia un territorio crecientemente personal. Bye Bye Manchester marcó el primer giro rotundo: la autoescritura como gesto de identidad, un “esta soy yo” sin subrayados. Parachute afianzó esa senda, revelando a una compositora que ya no necesitaba muletas conceptuales ni la sombra benevolente de referentes ajenos.

Ese recorrido desemboca con naturalidad en How And Why. No solo porque Pain firma todas las canciones —salvo una versión que integra con precisión quirúrgica en el tejido emocional del disco—, sino porque asume también la producción bajo su propio sello, Lucky13. Es un movimiento que funciona como declaración artística y como cierre de un ciclo: si antes su voz interpretaba mundos ajenos, aquí traza todas las líneas del mapa. El álbum nació en un retiro de escritura en una cabaña cercana al Garona, donde buscó reconectar con aquello que la sostuvo desde el principio: melodías claras, estructuras de madera sin barniz, un modo de componer que depende únicamente de la respiración y el pulso. En ese paisaje quieto, Pain encontró el tono exacto, como quien recupera un cuaderno que llevaba años aguardando en silencio.

La apertura, Bluer than Blue, ilumina el terreno con una tristeza sobria, sin gestos lastimeros. Pain opta por la contención: una melodía que avanza con delicadeza, una luz que se filtra por las grietas, una voz que tantea el aire con precisión. Cold Hands, junto a Brian Lopez, despliega un pequeño teatro de sombras donde ambas voces se rozan sin imponerse, como si hubieran sido grabadas en un único suspiro compartido. Dreamloop aporta el esqueleto pop: guitarras que caminan a contraluz y un enfoque que remite —sin nostalgia— a ese vértigo contenido que alguna vez propusieron The Velvet Underground.

En el tramo central, One Step Closer confirma el equilibrio del disco: un folk reducido a su armazón esencial, sostenido por una voz que rehúye la floritura y apuesta por una claridad que no necesita adornos. La canción funciona como un puente emocional entre introspección y movimiento, un eco suave que redondea la coherencia del álbum.

La única versión del disco, Senden Daha Güzel, rinde homenaje a Duman desde un enfoque contenido: Pain la canta en turco, acaricia el ritmo con una suavidad casi jazzística y, sin insistir, la convierte en una pieza que encaja naturalmente en su narrativa. Lejos del grunge del original, propone un remanso lateral, como una ventana abierta que deja entrar otro clima sin romper la cohesión general.

Podemos leer How And Why como su trabajo más íntimo. Pain trabaja desde la claridad: sin artificios, sin gestos ampulosos, con la convicción de quien ha encontrado un territorio propio. Lo interesante es que ese despojamiento no deriva en cliché; se convierte en un modo de escritura, una manera de fijar las emociones en un presente constante que la autora ha perseguido con tenacidad.

A ratos, el disco parece un cuaderno escrito a lápiz durante una madrugada limpia: confesiones que no buscan la catarsis, observaciones que se ordenan sin estridencias, un equilibrio extraño entre melancolía y renacimiento. Si con Nouvelle Vague se la asoció con la figura de musa que rehace canciones ajenas con seda bossa-novista, aquí levanta una casa de madera hecha a mano, donde la belleza reside en la estructura visible. La portada —ese Hopper doméstico que abre la puerta a la intimidad— confirma lo evidente: Mélanie Pain ha encontrado, por fin, el lugar exacto desde el que contar su historia.

How And Why demuestra que una artista puede tardar décadas en sacar a relucir su propia personalidad, pero cuando lo hace, ese halo ilumina todo alrededor. En este caso, con una luz oblicua, precisa y honesta, que avanza —como ella— sin necesidad de adornar exteriores, porque ya lo ha construido todo desde dentro.