Maria Usbeck: Mapas sonoros

Maria Usbeck.

Tras cuatro álbumes liderando a la banda de pop electrónico de Brooklyn Selebrities, Maria Usbeck resetea su carrera musical y publica un primer álbum bajo su propio nombre, de título ‘Amparo’ (Labrador – Cascine, 2016). Un disco marcado por los cambios y que gracias a la colaboración en su producción de gente como el songwriter Miles Benjamin Anthony RobinsonCaroline Polachek (cantante de Chairlift) apunta a un sonido sintético con trazado naturalista, en ocasiones bailable y en otras relajado (y relajante). Diez canciones muy trabajadas desde su instrumentación (timbales, tumbas, bongos, el saxo de ‘Ciudad desnuda‘…) y enriquecidas por los sonidos de campo capturados en playas y junglas. También se lanza a componer en castellano, su lengua materna, e incluso introduce en estas canciones palabras en catalán, bribri (lengua tonal de Costa Rica) o quechua. “Durante mucho tiempo, cuando formaba parte de Selebrities quería escribir en español y utilizar otro tipo de sonidos. Cuando la banda rompió, decidí viajar y empezar a escribir algo diferente. De alguna manera quería proponerme un reto y componer algo completamente nuevo resultó ser el más grande posible”, explica la propia Maria Usbeck, quien sin mucho ruido pero sin pausa anda en la actualidad presentando ‘Amparo’ en directo.

Portada de 'Amparo'
Portada de ‘Amparo’

Los viajes están muy presentes en la trayectoria de Maria Usbeck. Dejó su Ecuador natal a los 17 años para ir a vivir a Estados Unidos, un cambio de país que vino luego precedido por otro de costa a costa: “Realmente fue solo por estudios, mis padres decidieron que yo cursara mis estudios universitarios en Estados Unidos. Durante ese tiempo empecé con Selebrities y me mudé de Florida a Nueva York. Al principio resultó difícil adaptarme a la cultura americana pero luego como que me perdí en ella. Demasiados sandwiches y hamburguesas. ¿Dónde están las empanadas?” (ríe). Las inquietudes sonoras de la cantante ecuatoriana surgieron con la adolescencia ya superada. Hasta que no sobrepasó la mayoría de edad no tenía claro que iba a dedicarse a esto de la música. “La verdad es que no, fue a la edad de los 19 años cuando decidí comprar mi primer sintetizador y escribir mis propias canciones. Antes de eso pintaba, bueno, todavía lo hago, pero menos. Me gusta pintar, es muy relajante. También me gusta lavar platos, porque puedo poner mis manos en agua”.

Maria Usbeck (2)Lo del agua como elemento purificador viene como anillo al dedo para tratar el cambio de sonido experimentado desde que hacía canciones con Selebrities. De la atmósfera urbanita y taciturna de canciones como ‘Secret garden’ (del álbum ‘Delusions’ (Cascine, 2012)) a la luminosidad itinerante de ‘Moai y yo’, una de las mejores canciones de su debut en solitario. “Sí, esto fue a propósito. Quería reflejar cómo suenan los lugares en los que escribí las canciones. Cómo suena Isla de Pascua, Barcelona, Costa Rica… Coleccioné muchos vídeos y sonidos de estos lugares que luego usé en las canciones”. Es un disco marcado por el nomadismo, pero el título – ‘Amparo’ – también podría hacer referencia a un refugio, un hogar, un lugar donde Maria Usbeck pudiera sentirse protegida. “En parte sí, también es el nombre de mi mamá y mi segundo nombre. Quería una palabra que pudiera incorporar a todas las canciones bajo del mismo paraguas. ‘Amparo’ las refugia a todas en un mismo lugar”. Hay mucho de pincelada naturalista, con esos títulos que combinan espacios evocadores con atributos enigmáticos:  ‘Isla mágica‘, ‘Playa escondida‘, ‘Jungla inquieta‘…”Me encanta la naturaleza, puedo pasar horas observando a las plantas y los animales. Es algo que extraño mucho viviendo en una ciudad metropolitana como Nueva York. Así que sí, intento componer melodías que cautiven a tu oído para perderte en la naturaleza y es algo sobre lo que me encanta escribir. Como mantras. Repeticiones”.

Destaca el uso del exotismo en la ya mencionada canción ‘Moai y yo’, una joya bailable que transpira en Rapa-nui y que transmite paz y prosperidad. Al mundo tal y como lo conocemos le sobra punch y le falta zen“.(ríe) Sí, es verdad. Demasiado punch. Feliz que pude componer en un lugar como Isla De Pascua, cuya cultura e historia refleja una combinación de Polinesia y de, como dirían en la isla “del continente”, describiendo a la influencia chilena. La historia de la isla ha sido la de siglos de lucha contra el medio ambiente, los cambios climáticos y los resultados que estos han acarreado. Cómo una cultura puede reaccionar y continuar cuando los recursos naturales son escasos. Algo que estamos viendo continuamente hoy en día en todo el mundo”, observa. Con todo, el sonido del álbum es amable, ligeramente vanguardista pero muy ligado a esas influencias enraizadas en el folclore latinoamericano.

[pull_quote_right]La idea era perderme en estos lugares y realmente absorberlo todo[/pull_quote_right]

Llama la atención que a pesar de ser un disco que declama un refugio, un lugar donde sentirse seguro, éste ha sido elaborado durante tres años en un periplo que ha incluido lugares como Ecuador, Buenos Aires, Santiago, Barcelona, Lisboa, Isla de Pascua o Costa Rica. Es posible que Maria Usbeck se haya sentido como Ulises añorando la vuelta a casa o en cambio no pensara en ello mientras disfrutaba de esta aventura musicada. “Cruzaba mi mente todo el tiempo”, admite sin rodeos. “Empecé a escribir poemas a mi cama vía twitter (ríe). En varias de las canciones comparo el lugar en las que las escribí con el que es actualmente mi hogar en Brooklyn. Pero la idea era perderme en estos lugares y realmente absorberlo todo”, explica.

En estos tiempos en los que las redes sociales son una herramienta muy utilizada por gran parte de los artistas para dar cancha a su trabajo, Maria Usbeck se lo toma con calma. Hace relativamente poco tiempo que ha abierto su página oficial en Facebook, con el disco ya avanzado en su publicación y con un mantenimiento no demasiado regular. “No he tenido tiempo o la energía, hasta ahora, de hacer la página. Yo creo que todos estos modos de conectarse mediante redes sociales vienen y van. Un día es Twitter otro es Facebook o Instagram. Me gusta recibir cartas en el correo si es que a alguien todavía eso le interesa”. (ríe) Tal vez por eso haya decidido publicar estas nueve bellas postales de su puño y letra, que culminan, en el último y décimo corte del álbum, con una fantástica y personalísima versión de ‘Tarántula’ de Colourbox. Diez misivas sonoras que tiene pensado rodar por todo el mundo. “Recién regrese de un tour por California y estoy planeando ir a Europa en Octubre. Quiero ir a todos los sitios que pueda. Me encanta viajar y tocar este álbum está resultando algo realmente muy divertido. Si voy a España, allá nos veremos”. Así sea.

 

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