Margarita Quebrada: "Lo contemporáneo también nos gusta y nos atrae"

Hablamos con la banda valenciana que acaba de editar el EP 'Luces'

Margarita Quebrada. Foto: Mark Yareham

Puede parecer a simple vista que el sonido de Margarita Quebrada es hijo de aquella generación que quemaba cintas de cassette de New Order, The Cure, Echo And The Bunnymen o Bauhaus en el trayecto de una discoteca a otra de la costa valenciana allá por finales de los años 80. Pero, el combo fundado en el verano de 2019 por Nacho López y Miguel Yubero, y que cuenta con la reciente incorporación a las baquetas de Mikel Cabanes, consigue revitalizar esa herencia inyectando en canciones como las de su EP 'Luces' (Jabalina Música, 2020) texturas electrónicas propias de la música urbana contemporánea y pasajes emocionales que encuentran su acomodo en las sombras y entre los nubarrones que preceden a una gran tormenta.

Margarita Quebrada surgió casi sin pretenderlo, tras una serie de ensayos entre amigos que buscaban recrear un sonido que no es de uso común en el pop en castellano contemporáneo. ¿Un poco a lo “pensat i fet” como se suele definir al comportamiento creativo de un valenciano?

NACHO: Realmente fluyó de manera natural. Creamos el proyecto uniendo las aspiraciones que teníamos en ese momento y algunas demos. El resto fue premeditar como queríamos llevar a cabo los lanzamientos y que valor estético queríamos darle al grupo. 

MIKEL: Es de un sentimiento espontáneo pero de una definición mas medida, con pensamiento de futuro y meditación en los pasos.

MIGUEL: El hecho de juntarnos si que fue algo espontáneo, aunque bien es cierto que conforme el proyecto fue avanzando comenzamos a hacer de ello algo más premeditado. 

El proyecto parte de una dualidad, con dos músicos (Nacho López y Miguel Yubero) como cabezas visibles, que se ha condimentado recientemente con la incorporación de Mikel Cabanes a la batería .¿Cómo definís vuestro modus operandi? ¿Hay algún plan premeditado o cada canción lleva por según que derrotero?

NACHO: Actualmente estamos intentando premeditar cual será el siguiente paso a la hora de componer. Nos gusta que ningún proyecto que saquemos pase desapercibido, por eso nos atrae tanto el formato single y EP. Nos parece que las piezas por individual, en las que puedes trabajar minuciosamente el apartado estético tanto de la música como del visual, son un fuerte en nuestro proyecto. Aunque a veces lo que nos impulsa a crear es simplemente una demo que escuchamos de uno de nosotros y ahí empezamos a maquinar…

MIKEL: Por lo que me corresponde, con mi entrada en la banda tenemos que reformular el adherir una batería y como sacarle provecho a todas las percusiones, es un reto muy interesante que afrontamos con ganas. Sin dejar de lado la creación más personal con la puesta en común definitiva.

MIGUEL: Este primer EP si que es cierto que ha sido producto de un proceso creativo más aleatorio, ya que cada tema tuvo su propio proceso y sus tiempos. Si bien ahora con la entrada de Mikel nos encontramos en un momento interesante ya que con su llegada el sonido se amplía y entran sonidos nuevos. Parte del plan a partir de ahora es asentarnos como banda y encontrarnos entre nosotros. 

Foto: Mark Yareham

Este tipo de sonidos, de querencia ochentera y clima en escala de grises tenía mucho predicamento en la Valencia discotequera que vivía en los márgenes de la ruta del bakalao. ¿Queríais rescatar ese sonido y ponerlo en un contexto tan dado a incertidumbres como el actual?

NACHO: En valencia es inevitable escapar de esta herencia que nos acompaña desde los años de la ruta. Nos parece una etapa muy interesante tanto a nivel de divulgación musical como socio cultural.

MIKEL: Es algo casi inherente a la identidad actual de la ciudad.. Los sonidos oscuros y melancólicos se palpan a un nivel grupal y personal y quizás por ello la atmósfera que se respira musicalmente está tan cargada de esta añoranza al pasado. No hay miedo a revisar los sonidos antiguos y sacarle un toque personal, como también demuestran otras bandas compañeras.

MIGUEL: Esa etapa fue una pasada. 

Foto: Mark Yareham

Parece que la nostalgia ,que suele invitar a recrear momentos del pasado con cierta pátina de idealización, ha puesto ahora sus garras sobre los años 80. ¿Os habéis subido a esa ola para ver qué pasa o lo vuestro viene de un gusto cultivado con tiempo?

NACHO: Llevábamos un tiempo escuchando grupos que nos gustaban sin más.Pero con el tiempo indagando te das cuenta que los referentes de tus artistas favoritos venían de una misma época. 

MIKEL: Algo que me ayudó a comprender y valorar estos años y sus sonidos fue el haber trabajado en la Magazine, ahí descubrí y compartí muchas influencias que hacen que el sonido que voy a realizar se defina. Por suerte crecí con la influencia de The Cure, Echo and The Bunnymen, Bauhaus o New Order gracias a mis padres y de ese modo pude explorar que había más allá.

MIGUEL: Sin duda alguna los CDs que escuchábamos de pequeños en el coche tienen algo que ver con Margarita Quebrada. Aún así somos personas inquietas a las que les atrae el aquí y el ahora, así que no sabría decir...

La imagen de contrastes que ofrece el nombre de la banda, la utilización de audiovisuales, laimaginería entre misteriosa y taciturna…¿Se trata ante todo de crear una atmósfera?

NACHO: Nos gusta no quedarnos simplemente en la música. Buscamos que todos los elementos que componen nuestro proyecto te digan algo o te sugieran ciertas imágenes. Al final se trata de crear una experiencia completa.

MIKEL: Sin duda alguna es necesario que todo acompañe, que te invite a entrar en esa onda y te guie a lo largo del sonido. Como gente que consumimos música, nos gusta que nos transporte y nos haga entender el mundo personal de cada banda o artista. Es un factor muy importante y necesario para que todo encaje.

MIGUEL: Nuestra música es una experiencia de evasión de la realidad, por así decirlo. 

Hablando del nombre de la banda. ¿Habéis estado en Quebrada Margarita (Puerto Rico)?

Nacho: (ríe) la verdad es que no.

MIKEL: Ojala tocar allí como apadrinados.

MIGUEL: Lo desconocía por completo, qué guay. 

El relato del disco parece ir a contracorriente de gran parte de los discos de pop confesional o emocional. Aquí de cierta luz que se filtra vamos poco a poco adentrándonos en la oscuridad. ¿Aún así hay que marcar una raya entre la melancolía y la desesperación?

Nacho: Pensamos que el disco muestra sentimientos dinámicos. Muchas veces los sentimientos llegan a ciertos clímax o reposos que hacen cambiar el sentido de este mismo.

MIKEL: Más bien es una fusión donde pierdes el punto de fuga es el mismo, transmitir los sentimientos desde lo común a lo personal. No hay una gran diferenciación y aceptamos que todo sentimiento profundo de hastío o desidia tiene una luz que regenera dichos sentimientos, en ocasiones son personas, situaciones, canciones…

MIGUEL: Sí, creo que somos una banda más melancólica que otra cosa. 

El post-punk guía el engranaje del disco pero subyace un latido urbano (evidente en canciones como ‘Placer’) que pone la guinda contemporánea al asunto. ¿Vuestra principal preocupación eraque las canciones no fueran simples recuerdos de estéticas pasadas?

NACHO: Nos gusta tener presentes tanto los sonidos del pasado como lo más actual. Creo que eso también permite renovar el género.

MIKEL: No creo que sea preocupación. Por más que queramos lo contemporáneo también nos gusta y nos atrae. Es más apetecible ser capaces de jugar con esos sonidos electrónicos y unirlos. No es un grito de desesperación al pasado, sino más bien un antiguo futuro.

MIGUEL: Así es, al final es la gracia de basarse en géneros y mirarlos desde otra época, que encuentras similitudes y puedes encajar sonidos que parecían irreconciliables, generando propuestas nuevas. 

Los Heterodoxos Racionalistas, el grupo de arquitectos en el que estaba involucrado Enrique Viedma (arquitecto que diseñó ‘La Finca Roja’ de Valencia), pretendían introducir la modernidad pero se encontraban marginados por el proceso generador de la nueva arquitectura. ¿Una analogía con lo que podría suceder con vuestra música?

NACHO: Nos encontraremos pasando la finca roja…(ríe).

MIKEL: En un plano mental puede ser, es decir con nosotros mismos, cada uno intentamos no marginarse en los sonidos clásicos, en los mismos ítems… Tratamos de transformar el sonido sin necesidades rimbombantes y por suerte esta modernidad a diferencia de la suya, lo permite con facilidad, no hay rechazos a todo tipo de sonido porque siempre habrá gente interesada. No queremos crear un Falansterio Utópico, queremos que todo el mundo pueda disfrutar y sentirse identificado con nuestra música.

MIGUEL: Podría decirse que sí, aunque como dice Mikel, nos encontramos en un momento que por suerte estamos muy abiertos a propuestas nuevas y a reescuchar cosas que parecían obsoletas, pero sin duda alguna es una lucha constante con la que cualquier creativo se encuentra.