Los Martes del Mestizo 1x02 - La Patilla de Damon Albarn

El sonido de una cafetera italiana al borde del colapso. Un golpe seco: probablemente una cucharilla que se rinde contra el borde de una taza. Y, de fondo, dos voces que navegan entre el ruido ambiente con la misma naturalidad con la que uno se queja del precio del café: Juanjo Frontera y Borja Coquillat están de vuelta en Los Martes del Mestizo.

En este nuevo episodio, la charla arranca con una sacudida: el beef entre Kendrick Lamar y Drake que amenaza con eclipsar hasta los anuncios de la Super Bowl (sí, incluso ese en el que aparece un caballo emotivo o un cachorro heroico). ¿Una disputa épica o solo dos titanes del hip-hop jugando al ajedrez en público mientras el resto del mundo finge no mirar? Spoiler: mirarás. Y ellos también.

Pero no se quedan ahí. La conversación se desplaza, con la agilidad de un vinilo saltando en un tocadiscos maltrecho, hacia el disco homenaje a Doctor Divago, ese tipo de tributo que hace que te replantees por qué no tenías más de sus discos en casa. Entre acordes y anécdotas, aparece Piero Ciampi, con su aura de poeta maldito y un vaso que, uno sospecha, nunca estuvo vacío.

Mientras alguien en la cafetería pide un cortado en voz demasiado alta, el tema vira hacia el próximo episodio del podcast Caramelo de Limón (sí, otro podcast, pero este tiene nombre de chicle vintage, así que merece tu atención). Y, como si cambiaran de canción sin previo aviso, saltan al pop de guitarras escocés. Imagínate paseando por Glasgow, con la lluvia golpeando los cristales de una tienda de discos donde el dependiente lleva más horas escuchando Teenage Fanclub que tú respirando aire fresco. Allí, entre vinilos y cafés tibios, se encuentran las verdaderas historias.

¿Pensabas que se habían olvidado de Damon Albarn? Claro que no. La conversación desemboca en un análisis meticuloso, casi arqueológico, de su patilla. ¿Qué secretos esconde? ¿Acaso es una metáfora de la evolución del britpop? O, quizás, solo es una patilla. Pero en Los Martes del Mestizo, incluso una patilla puede tener su propio episodio.

Así que ponte los auriculares, deja que el murmullo de la cafetería te acompañe y sumérgete en este capítulo donde el caos cotidiano se mezcla con referencias musicales que nunca supiste que necesitabas.

El café está servido. Dale al play.