Hay semanas en las que la música se pone de luto y no queda otra que hacer recuento. Con el café aún caliente y la atmósfera más recogida de lo habitual, Juanjo Frontera y Borja Coquillat se adentran en un episodio 1x09 marcado por las pérdidas.
El título, Pongsri Las Moscas, ya deja entrever por dónde va la cosa. Porque sí, este capítulo es un homenaje, un recorrido triste pero necesario por los fallecimientos de músicos que han marcado el fin de semana y el inicio de semana. Entre ellos, el guitarrista maliense Amadou (de Amadou & Mariam), un referente absoluto del afropop contemporáneo; el incombustible y siempre elegante baterista de Blondie, Clem Burke, leyenda rítmica y pelazo envidiable; y, sobre todo, la gran Pongsri Woranuch, superestrella tailandesa del luk thung, ese género donde la tradición rural y el pop kitsch se dan la mano entre sintetizadores polvorientos y melodramas bailables.
Entre canción y anécdota, el episodio nos lleva hasta la mítica web Global Groove(globalgroovers.com), una mina de oro para amantes del crate digging digital, donde puedes pasar de un disco de highlife nigeriano a una joya olvidada de funk congoleño sin cambiar de pestaña. Un viaje musical sin pasaporte ni aduanas.
También se pasean, con algo de envidia y mucho asombro, por la casa brutalista de Diplo en Jamaica (ver aquí). Un búnker en la selva caribeña donde la arquitectura parece pensada para grabar dub, hacer yoga o simplemente esconderse del algoritmo.
Borja, además, comparte una historia a medio camino entre la entrevista soñada y la anécdota técnica: su conversación inacabada con Lee Scratch Perry, el gurú del dub, se quedó en el limbo tras un accidente tecnológico de esos que duelen más que un solo perdido.
Y justo cuando todo parecía marchar, la grabación del episodio se interrumpe sin que nadie se dé cuenta. Cosas del directo… o del karma digital. Para paliar el vacío, el episodio se cierra con una despedida improvisada pero preciosa: una canción de Pongsri Woranuch, como si ella misma viniera a cerrar el programa con su voz eterna.
Así que ya sabes: dale al play. Este capítulo es una elegía con reverb, un homenaje lleno de ritmo, un fallo técnico con banda sonora impecable.
Los Martes de El Mestizo, incluso cuando se interrumpen, suenan mejor que muchos podcasts terminados


