Los Martes de El Mestizo 1x07: Roomba Flamenca

Hay días en los que uno se sienta frente a un café con más preguntas que respuestas. Juanjo Frontera y Borja Coquillat lo saben bien. En el episodio 1x07 de Los Martes de El Mestizo, la conversación fluye entre listas, discos guapos, conciertos inminentes y una petición al universo editorial para que alguien —por favor— edite un manual de rumba flamenca (que no de roomba, aclaran con lógica preventiva).

El arranque viene servido por la polémica lista de los mejores discos nacionales desde 1975, publicada recientemente por Babelia (El País). Juanjo y Borja la desmenuzan con bisturí fino: celebran las inclusiones necesarias, señalan las ausencias clamorosas, y se preguntan —como cualquiera con algo de memoria musical— quién decide qué merece estar en el panteón del pop estatal y qué queda relegado al limbo de lo no canonizado. Spoiler: faltan cosas, sobran pocas, y el debate está servido.

Desde ahí, cruzan el charco (virtual) para comentar la también flamante lista de Pitchfork con los mejores discos de dreampop. Un listado que, como buen cajón desastre, lo mismo incluye clásicos de manual que discos que harían arquear una ceja hasta al más entusiasta del reverb. Pero el desorden tiene su gracia: gracias a esa lista, Juanjo anuncia que el próximo episodio de su podcast Caramelo de Limón será un especial sobre Slowdive. Así que sí, agárrense los shoegazers.

Entre lista y lista, hay espacio para recomendar discos guapos: el nuevo de Greentea Peng, que suena a madrugada y a Londres húmedo, y el siempre elegante Antiphon de Alfa Mist, que no es una diatriba contra Apple (aunque suene como si lo fuera). Jazz, soul y atmósfera para días de lluvia o noches en modo chill absoluto.

Tampoco faltan los conciertos: atención, que Panda Bear llega a Valencia en breve, y si te gusta el pop psicodélico envuelto en delay y nostalgia lo-fi, es cita obligada.

Y por si fuera poco, sacan a relucir uno de esos temas que solo se pueden abordar con café en mano: los traductores de libros musicales. Esos héroes (o villanos, depende del día) que pueden hacer que un libro sobre los Byrds suene como una tesis doctoral… o como una libreta de instituto.

En el cierre, el ya mencionado órdago: ¿alguien se anima a editar de una vez por todas un manual de rumba flamenca? Con historia, palos, artistas y claves rítmicas. Un libro necesario que todavía no existe. Ahí lo dejan, con una mezcla de provocación y deseo real.