León De Pelea: Canciones de bitácora

León Sonriente. Foto: Raúl Pérez

Ser un artista con casi 40.000 oyentes mensuales en una plataforma tan llamativa como Spotify - probablemente gracias a la inclusión de una de sus canciones en la recurrente playlist 'Café, libros' - parece no ser algo que inquiete demasiado al espíritu sosegado de Álvaro Menéndez, asturiano con residencia próxima al mediterráneo valenciano que ha publicado recientemente sus nuevas canciones en el EP 'Vientos y corrientes'(Discos de Kirlian, 2017). Una edición que traza la continuación, dos años después, de 'Veranos eternos' (Moonpalace Records, 2015), un trabajo que obtuvo cierta repercusión entre la crítica especializada y que supuso el primer embarque de su proyecto como León de Pelea. En esta ocasión, con el mar de fondo y el olor de la arena de cualquier playa en el frente, sigue evocando sensaciones, encuentros y desencuentros que orbitan alrededor de la memoria familiar y que han cristalizado en canciones revestidas por el omnipresente ukelele, los teclados vaporosos y una sección rítmica con aire de banda sonora afrancesada. Ello, en parte, gracias al trabajo en la producción que fermentó en los estudios Rio Bravo de los músicos levantinos Xema Fuertes y Cayo Bellveser (Ciudadano, Maderita...) y que marca el camino de una trayectoria que promete viajes futuros aún si cabe más venturosos.

Nuevo rumbo en tu navegación. Cambio, inevitable, de discográfica (Moonpalace Records bajó el telón en el otoño de 2016) y producción profesional en un estudio de contrastado prestigio. ¿Pasos medidos o las circunstancias obligan?

Han sido pasos medidos. Me hacía mucha ilusión una edición en vinilo y grabar cuatro canciones me permitía que fuese un proceso más rápido, además de poder probar en estudio con menos riesgos que con un largo. El cambio de sello ha sido inevitable por la desaparición de Moonpalace, aunque también por el formato de edición. Al final lo ha sacado Discos de Kirlian que saca unos 7” estupendos y esos "pasos medidos" han salido bien.

Has decidido vestir tus nuevas canciones con una producción más cuidada, experimentando con texturas, teclados y la sección rítmica omnipresente. Parece que la intención ha sido abandonar la melancolía desnuda de ‘Veranos Eternos’, que miraba más hacia el pasado, para embarcarse en un viaje hacia lo que está por venir. ¿Que me puedes decir sobre esto?

'Veranos eternos' fue lo primero que grabé con letras y en ese sentido era una prueba a ver qué pasaba, sin saber si gustaría, por eso está grabado en casa con muy pocos medios. En realidad siempre he querido que en mi música hubiese sección rítmica y que estuviese bien grabada, con un sonido cuidado. A veces se me pasa por la cabeza rehacerlo de ese modo en estudio, aunque tal y como está también me gusta.

La experimentación con cosas nuevas sale de mi encuentro con Xema y Cayo, y es más como tú dices, una prueba para seguir por ese camino, estoy muy contento con el resultado.

Salvo la primera canción, el resto están tituladas con una sola palabra. ¿Algo sobre lo que psicoanalizar o es objetivamente intencionado?

Supongo que lo que yo considere objetivamente intencionado sería lo primero que habría que psicoanalizar ¿no?. Realmente el título que es diferente a los demás es el de la última canción, 'Nasáu', ya que salvo éste, los demás títulos salen de un diccionario de inglés marítimo de mi abuelo. Ojeándolo me encontré la entrada 'Vientos y corrientes' y pensé en llamar así al EP, de hecho no existía todavía la canción que le da título, por lo que en este caso es el disco el que le ha dado el título a la canción por decirlo así.

Portada de 'Vientos y Corrientes'

En tu caso, la cabra nunca tira al monte. Es el pez que no deja de pensar en el mar. ¿No?

Sí, el hecho de estar lejos de Asturias y de mi familia y haber empezado a escribir canciones algo tarde, hace que mire mucho al pasado y el mar siempre está ahí, tanto en la historia de mi familia como en la mía propia. Además es una figura muy evocadora que permite jugar con imágenes y metáforas, la música siempre ha recurrido a él. También puedo decirte que en las canciones nuevas que estoy componiendo no hay ninguna referencia al mar.

Las canciones siguen pareciendo pequeñas bandas sonoras, especialmente ‘Escala’, que podría situar la acción en cualquier lugar de la Costa Azul francesa. ¿Para evocar imágenes en el oyente nada mejor que intentar reescribir los tratados de François de Roubaix, Jean-Louis Valéro o Philippe Eidel?

Bueno, aquí me has tumbado(ríe). No sé si me estas citando a filósofos ilustrados... La música francesa me llamó mucho la atención en los 90 con Dominique A y todo lo que se llamó nueva chanson, de ahí hacia atrás escuché más cosas pero no mucho. Me gusta que veas las canciones como bandas sonoras -he tenido que buscar en Google quiénes son los autores que citas- porque supongo que también quiere decir que llegan al oyente y sugieren imágenes y te llevan a otros sitios.

'Derrota', con ese acordeón tan lustroso, tiene algo de lamento tabernario, ¿no?…

El acordeón fue idea de Cayo y ha quedado muy bien, además el acordeón y el mar siempre se han llevado bien. Yo 'Derrota' la veo como una canción con componentes románticos: ruinas, soledad, nostalgia...

En ciertos momentos podemos percibir elementos que sugieren emparentar tu música con las producciones que se gastan geniecillos como Wild Honey o Maston: psicodelia amable y muy cercana al folk pero robusta en su interior. ¿Es otra parte del trayecto por el que navegar con tus canciones?

Me gusta que uses a la vez términos como amabilidad y robustez, es algo con lo que jugué al elegir el nombre del proyecto. Hay una aparente contradicción entre el nombre de León de Pelea y la música que hago, pero en ese interior robusto que tú ves es en lo que yo pensé en la elección del nombre. Siempre he imaginado a un León de Pelea como un ser tranquilo en las formas que transmitiría fortaleza sin tener que recurrir a demostraciones de fuerza.

El disco nuevo de Wild Honey es una maravilla, es mi disco favorito del año. Me halaga que lo nombres. A Maston no lo conozco, lo escucharé.

¿Como ha sido grabar con músicos tan curtidos como Xema Fuertes y Cayo Bellveser? ¿Vas camino de convertirte en el Josh Rouse asturiano-valenciano?

Ha sido increíble. Yo nunca había grabado en estudio y no tenía muy claro qué iba a pasar, mi idea era que metiesen únicamente bajo y batería sobre las canciones y los arreglos que yo traía hechos. No sabía como irían los tiempos de grabación, ni nada. Allí llegó un momento que empezaron a sacar instrumentos y proponer cosas... y yo tenía algo de recelo con que las canciones o la idea que yo tenía de ellas se desvirtuase, porque mientras compones creas lazos con las canciones y llevas una imagen de ellas que quieres que se mantenga, al menos en mi caso. Para mí fue muy intenso y emocionante, la gran mayoría de cosas que propusieron se quedaron. Son unos músicos increíbles, yo no sabía que tocaban tantos instrumentos, era como tener una orquesta. Estoy muy contento con el disco, a veces hablar de música es un poco abstracto pero ellos interpretaron muy bien por dónde iban las canciones y si yo pensaba que algo no funcionaba lo reconducían súper rápido. Les estoy muy agradecido por su trabajo y por todo lo que se involucraron, el resultado final les debe mucho a ellos, espero volver a grabar juntos.

Bueno, lo de Josh Rouse se me queda algo grande ¿no crees?.

¿Habrá siguiente paso en largo en breve?

Ojalá... tengo cinco canciones nuevas y voy sumando. No sé para cuándo será, pero estoy ya en el camino.

 

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