La Chica: "Crecí con magia y rituales, son parte de mi vida cotidiana"

La compositora y cantante franco-venezolana Sophie Fustec nos habla de su nuevo disco 'La Loba'

La Chica. Foto: Adriana Berroteran

La música de la compositora y cantante franco-venezolana Sophie Fustec conecta con el oyente gracias a una expresividad que trasciende cualquier apunte de los géneros que recorren los surcos de su segundo disco, publicado bajo el nombre artístico de La Chica. De marcado carácter espiritual y recreadas con una voz prensada con firme singularidad - sumada a la impresionista versatilidad al piano de su autora y a sutiles pinceladas de electrónica paisajista - las canciones de 'La Loba' (editado ya en digital y que verá la luz en vinilo en febrero de 2021) encuentran su ruta sanadora - girando en torno a la superación de la pérdida de su propio hermano - en un simbólico lugar situado entre su origen caribeño y el cosmopolitismo cultural de su residencia parisina.

Portada de 'La Loba'

Las canciones de ‘La Loba’ parecen buscar trascender lo terrenal para abrazar otros niveles de consciencia. ¿Te consideras una mujer espiritual o este disco es fruto de las circunstancias?

Soy definitivamente una mujer muy espiritual, es una búsqueda de vida. La música es una conexión espiritual. Crecí con magia y rituales, son parte de mi vida cotidiana

En tu música hay trazos de sonidos populares latinoamericanos, atisbos de vanguardia electrónica y refugios de música clásica impresionista. ¿En el cruce de esos tres caminos es dónde te encuentras más cómoda?

Sí. Son las tres referencias con las cuales crecí. Ahí me reconozco. Así me siento, como una mezcla bien asimilada de urbano europeo, clásico universal y llama caribeña.

El disco parte de un episodio doloroso, relativo al fallecimiento de tu propio hermano. ¿Querías sanar esa trágica experiencia personal con estas canciones?

La música salva. La música sana y apacigua. Perdí a mi hermano que era como mi gemelo, mi compañero de ruta, de aventuras y de arte. Componer esa música para él y tocarla en vivo es mi manera de conectarme a él. Él está ahorita en otra dimensión y a través de la música siento que puedo comunicarme con él, el trance de los sonidos me permite llegar a otro nivel de consciencia espiritual.

Tu estilo interpretativo equilibra cierta contención lírica con la expresividad que transmites a la hora de tocar el piano o al darle presencia a tu imagen en los clips o las fotos promocionales. ¿Es esa tensión la que crees que puede cortocircuitar las emociones del oyente?

La idea es generar emociones, entonces trato de hacerlo con toda la intensidad, honestidad,  fuego y energía  que tengo.  Todo este equilibrio es un reflejo de quien soy y lo que voy viviendo, plasmado de una forma cruda y autentica. La interpretación de eso, lo que va a percibir la gente, no lo puedo definir.

La naturaleza impera en tu relato. Hay ‘Agua’, ‘Sol’ y animales que suelen vivir en la clandestinidad de lo salvaje. ¿Es lo que más te inspira?

Me inspira la energía. De los elementos y de la gente. Me fascina como estamos reaccionando a eso constantemente sin darnos cuenta. Pero también me inspira lo urbano y la dualidad cemento / vegetal. Me siento salvaje en un ambiente de ciudad.

Foto: Guillaume Malheiro

El aullido de ‘La Loba’, que incluso parece escucharse en los coros de canciones como ‘Sol’… ¿Se trata de la figura perfecta para hablar de la mujer sin ambages y sin los maniqueísmos que suele esconder el patriarcado?

La loba lidera la manada, es feroz y protectora. Estamos entrando en una nueva era donde, por primera vez, la voz de las mujeres empieza a resonar mucho. Confío en la energía positiva y creativa de nuestro poder, en la fuerza que podemos tener juntas para entrar en la lucha y empezar a reeducar las mentes. Son miles de años de condicionamiento erróneo impuesto por el patriarcado. Va a ser un proceso muy largo pero hay esperanza y lo digo: el despertar de las brujas es real.

El piano es sin duda el instrumento que comanda el devenir de tus canciones, pero no hay que obviar para nada el tratamiento de tu voz, que en su versatilidad suena a la vez clásica y contemporánea. ¿La consideras como un instrumento más?

Sí, para mí la voz es un instrumento con el cual puedo jugar, transformar y usar como capas de instrumentos,  es una inspiración infinita. En este nuevo álbum mi terreno de juego fue más limitado pero el piano es un instrumento completo con muchas posibilidades armónicas, melódicas y rítmicas. Me encantó producirlo como si fuera electrónico pero con dos elementos orgánicos. Voz y piano.  

Tu sonido podría entroncar, a bote pronto, con la liturgia moderna de FKA Twigs y su ‘Magdalene’, la Rosalía más contenida o un James Blake alejado de los aspavientos sonoros. ¿Tienes alguna heroína o héroe musical en particular?

Muchas gracias. Son  artistas con alma bellísima que admiro mucho. Mi heroína musical es Nina Simone y mis dos héroes son Ruben BladesFrank Zappa.

¿Cómo es tu proceso compositivo?

Es muy distinto cada vez. Depende del contexto, del estado anímico y de lo que quiero decir. Parto de la repetición de mantras o de un concepto que tenga en mente. Siempre estoy en búsqueda.

Más allá del dolor generado por episodios personales  y las circunstancias dramáticas que ahora afectan al mundo. ¿Crees que el ser humano puede transformar esas situaciones para poder volver a conectar consigo mismo? ¿La música es el mejor vehículo posible para ello?

Pues lo espero... Creo que la propuesta de 2020 fue el cambio. 2020 nos lo grito y lo oímos, ahora nos toca comprender, aceptar y transformar lo que nos ha tocado vivir. La música es un vehículo de conexión y de armonía.