Guess What / Solar Boats (Catapulte Records, 2025)

El universo de Guess What lleva dos décadas girando sobre su propio eje, entre sintetizadores que burbujean como lava fría y percusiones que parecen medir el pulso de planetas lejanos. En su sexto álbum, Solar Boats, el dúo francés formado por Graham Mushnik y Luke Warmcop vuelve a poner rumbo al espacio exterior sin despegarse del suelo. Como en una maqueta escolar del cosmos, su viaje es tan lúdico como meticuloso: los planetas giran, las órbitas se cruzan, pero siempre hay un niño con bata blanca que lo observa todo con curiosidad.

Desde su debut, el dúo ha funcionado como una suerte de gabinete sonoro de curiosidades interplanetarias. Primero fue Yuri Gagarin (2010), una suite de órgano que homenajeaba al primer cosmonauta con un tono entre el documental y la misa. Luego llegaría Al-Khawarizmi(2015), una expedición dub y trippy por los desiertos de la astronomía árabe. Y después Children in Space (2021), que los presentó como trovadores del cosmos, medio entre Sun Ra y Ennio Morricone, medio entre un dibujo animado de los setenta y una sesión de spiritual jazz registrada en gravedad cero.

En Solar Boats, Warmcop y Mushnik abren el compás del multiverso y vuelven a navegar, esta vez inspirados en las barcas solares del Antiguo Egipto —las que transportaban a los faraones hacia el más allá—, pero reimaginadas como naves que cruzan galaxias con un coro de niños espaciales a bordo. “Multiversal Encounters”, “Stickle Bricks”, “Glider Kites”, “Combustible Candy”… los títulos parecen extraídos de un cuaderno infantil sobre ciencia ficción, y precisamente ahí está la clave: Guess What no pretende ilustrar el cosmos, sino jugar con él.

El sonido es tan jugoso como juguetón. Un órgano de iglesia convertido en nave de mando, una trompeta que asoma como antena parabólica, una flauta que deja estelas de polvo estelar. La mezcla de estilos —space-jazz, dub, afro-caribbean groove, Arabic pop, library music italiana— forma un collage cósmico que recuerda a un álbum de Moog de finales de los sesenta revisitado por alguien que ha pasado demasiadas horas en YouTube. Los diez temas del disco, grabados entre 2023 y 2024 en los estudios Le Pluvian y SG1, flotan entre el exotismo analógico y la espiritualidad de club.

Hay humor, pero también precisión: Solar Boats está tan bien construido que uno imagina a Warmcop afinando su batería como si fuera un telescopio y a Mushnik calibrando el órgano para que sintonice con Saturno. A ratos suena a funk cinematográfico, a ratos a jazz espiritual, y a ratos a la banda sonora de una película que nunca existió —lo cual, en su caso, es casi una declaración de principios.

El disco cierra con una “Reprise” que funciona como regreso a casa: las barcas solares tocan tierra, los niños del espacio vuelven a clase y el dúo apaga las luces del estudio, satisfecho de haber expandido un poco más su universo. Solar Boats es, en definitiva, jazz cósmico para tiempos de scroll infinito: una excursión outernational que convierte la nostalgia por el futuro en un juego de mesa sonoro, con piezas que giran, flotan y, de algún modo, siguen moviéndose cuando el disco termina.