Guillermo Artés, a la izquierda, junto a Ruben Marqués al bajo y Dani Cardona a la batería. Foto: Juan Limousine

Canciones similares a las que compuso Marc Bolan al frente de T. Rex, la coincidencia de la celebración del 70 aniversario de su nacimiento y del 40 de su muerte en septiembre del pasado año y una visita al lugar donde falleció en Londres indujeron a Guillermo Artés para que homenajeara al músico británico en su último trabajo discográfico con Pentatronika, el segundo con este proyecto, titulado, como no iba a ser de otra forma, ‘Bolan’ (Hall of Fame Records, 2017). En la siguiente entrevista, además de mencionar aspectos de la trayectoria musical del líder de T.Rex, referente del glam en los años 70, el músico español hace referencia a la facilidad y a la velocidad con la que se consume música en la actualidad; “Quizás no se profundiza en la obra artística”, considera. Con 30 años de experiencia al frente de proyectos como Kindergarten y Guillemka, aconseja a los nuevos músicos que no se tomen esta profesión demasiado en serio. 

¿Por qué te has centrado en la figura de Marc Bolan para publicar este EP?

Tenía temas nuevos que me sonaban a T. Rex y descubrí que en septiembre de 2017 se cumplía el 70 aniversario de su nacimiento y el 40 de su muerte. También, casualmente, en una visita a Londres me encontraba a diez minutos del lugar donde falleció y decidí visitarlo. Demasiadas señales.

¿Le consideras un referente tuyo a la hora de componer?

No en las letras, pero en la música, sí. Hizo de todo: folk, rock, blues, pop y también se acercó al soul. Desgraciadamente, cuando consiguió el éxito, se dedicó a repetir la fórmula y dejó de brillar, algo que no le pasó a su amigo David Bowie, que era más sofisticado.

¿Qué destacarías del músico británico como compositor con respecto a otros de su generación?

Caetano Veloso contó que, durante su exilio en Londres, vio a T. Rex en directo, entre otras bandas de la época. Él decía que no eran grandes músicos pero sí muy efectivos. De eso se trataba: temas sencillos de blues-rock o pop con mucho ritmo y sello propio. Me refiero, sobre todo, a su mejor época, entre 1971 y 1973, con éxitos como ‘Get it on’ o ‘Children of the revolution’. Una figura clave en su sonido fue el productor Tony Visconti.

¿Por qué en esta ocasión has optado por publicar un EP y no un álbum como ocurrió con ‘Fuego’ (Hall of Fame, 2015), tu disco de debut con Pentatronika?

En principio iba a ser aún más corto, un EP en vinilo, por eso dos de los temas son tan breves. Al final decidí incluir una quinta canción. Un álbum entero me parecería excesivo para este homenaje que nunca se concibió como revival.

 ¿La portada de ‘Bolan’ es un guiño al disco ‘T. Rex Disco Party’?

Muchos singles de T. Rex publicados en Inglaterra tienen esa misma portada, cambiando los títulos. Se vendían como churros entre los más jóvenes, que no podía pagarse los álbumes. En las ediciones europeas mostraban diseños diferentes.

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Portada de ‘Bolan’. Diseño de Julio Sanz

En lo referente a las canciones del EP, ¿qué tiene de ‘Big bang’ la aparición de YouTubers y cantantes de trap en la sociedad? La canción parece que hable de una huida, ¿es así?

Más que una huida, habla de aceptar los tiempos y no estar renegando como un anciano. Son gente muy joven, con códigos nuevos, el tiempo dirá si se mantienen o desaparecen como referentes culturales. Es indudable que los millennials son una generación diferente, digital, aunque en el fondo buscan su sitio, como hemos hecho todos.

Volviendo al significado de las canciones del EP, ¿’Mejor’ hace referencia a Marc Bolan y a la imagen que decidió adoptar como músico?

Es curioso las diferentes lecturas que se le pueden dar a las letras de las canciones, me encanta que la veas así. Va de “chico conoce a chica” y cómo mejora su existencia, es casi una parodia de tantas canciones que van de lo mismo. Es la quintaesencia de tema glam, tarareable, con su riff, sus coros, sus vientos. Un single, vamos.

¿Puede considerarse ‘Bolan’ un repaso de los diferentes estilos que abarcó el músico británico?

Sobre todo, al pasar de Tyranosaurus Rex a a T. Rex, a principios de los 70. Los estilos van del blues-rock al pop, pasando por el rockabilly o la psicodelia.

Se da la circunstancia de que dentro del pop-rock, y al menos en España, la música ha ido pasando a un segundo plano conforme ha transcurrido el tiempo, de tal forma que las nuevas generaciones parece que ya no se interesan por descubrir artistas como ocurriera antaño. ¿A qué crees que es debido?

En mi generación, el estilo de música que seguías marcaba mucho, era como una forma de vida. En la era de internet, la gente más joven sigue consumiendo música pero va saltando de un lado a otro en modo random, ese parece ser ahora el patrón de consumo cultural. Quizás no se profundiza en la obra artística. De todas formas, la inquietud musical la poseía una minoría, igual que ahora. Al menos en España.

En relación con la anterior pregunta, ¿es posible que se produzca una saturación al escuchar tanta música hasta llegar a tal punto de que uno decida acomodarse musicalmente hablando?

Vivimos una era de saturación, de burbujas, es evidente con las series televisivas, por ejemplo. Por otro lado, tenemos la ocasión, por primera en la historia de la humanidad, de escuchar cualquier cosa a golpe de click y eso es muy interesante. Investigo bastante en la red, pero últimamente escucho los discos que tengo en casa, redescubro música que tenía olvidada, me tomo mi tiempo en poner los vinilos, los cedés, incluso las cassettes.

Ha habido proyectos musicales nuevos muy originales cuyas trayectorias han terminado muy pronto, principalmente por falta de ilusión. Como músico con una larga experiencia, ¿qué aconsejarías a un artista joven que pretende llevar a cabo un proyecto musical para conseguir que éste perdure?

Hacer música en España es bastante quijotesco, no sé si le aconsejaría a alguien emplear tanto tiempo en hacer canciones, grabarlas, tocarlas en directo y moverlas por ahí; es agotador. Si aun así persiste, como yo después de 30 años, pediría que tuviera objetivos realistas y se olvidara del número de visitas en la red, es muy engañoso. También le diría que se preguntara la razón por la que hace música. Yo la hago para expresarme, como terapia, porque en el fondo siento algo y me hace humano. En todas las culturas hay música y narrativa oral. Es maravilloso, ¿no?

En relación a tus inicios y a tu etapa con Kindergarten, ¿qué cambios más relevantes en la música destacarías entre aquella época y la actual?

Aparte de la irrupción de internet, casi todo sigue igual. Un artista necesita visibilidad y eso se consigue con alguien que apueste por ti y quiera ganar dinero, sea discográfica, mánager o promotora. Sigue el postureo, el amiguismo y la falta de criterio. Esto ocurre en todas partes, pero en España se acentúa aún más. El arte no está muy alejado de la política. Aunque surgen otras propuestas, se promociona el pop indie en demasía, que me resulta muy aburrido. Parece que se le tenga alergia a la música negra, por ejemplo.

En cuanto a mí, sigo huyendo de modas y lugares comunes. Pienso que Pentatronika, al igual que lo fue Kindergarten, es una propuesta personal arriesgada, pero accesible.

 

 

 

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