El Hijo: "Prefiero perderme en un mundo que esté abierto, que no sea fácilmente abarcable"

Atonal. Web de música
Abel Hernández es El Hijo

Ya lo dejó caer Abel Hernández en una entrevista anterior en este medio: "Sí, me interesan las cosas que insinúan, que repiten mucho algo y luego se interrumpen bruscamente sin saber muy bien por qué. Que se asoman y se van. Personajes que entran a escena. Mecanismos que se desvelan en cierto momento pero luego desaparecen. Por lo general no me interesa demasiado lo previsible". Una afirmación sostenida con fundamento por los saltos al vacío que han supuesto sus últimos trabajos bajo el nombre de El Hijo y que devienen en arquetipo de lo imprevisible y arriesgado con su último disco 'Capital Desierto' (Intromúsica, 2019), colección de canciones que retuercen el pop comercial orquestadas por la batuta binaria de la PC Music y concebidas, en compañía de algunas voces amigas (David T. Ginzo, Tórtel, Lucas Malcorra y Laura LaMontagne), bajo los efluvios del vaporwave y la electrónica.

Si el brutalismo canalizaba la expresión estética (e ideológica) a través de los materiales en bruto ¿el ‘Nuevo Brutalismo’ lo hace desde una perspectiva 3.0?

La verdad es que conozco un poco por encima esa estética arquitectónica, no he profundizado demasiado. Me apunté la idea de meter en alguna letra la expresión (“tu nuevo brutalismo”) al ver lo de moda que estaba subir fotos de ese tipo de edificios en Instagram y así. Quería usarlo como marca, como Samsung, Zara, Shakira o China, “brutalismo” como tag, como etiqueta cool. Parte de 'Capital Desierto' habla de cómo usamos nuestra apariencia pública, y en particular en Internet (redes sociales, contenidos que creamos, etc.), cómo nos asociamos a esas marcas y cómo funcionan las formas de lo cool. Cómo intentamos convertirnos a nosotros mismos en marca deseable. La modita del nuevo brutalismo me pareció una buena imagen de ciertas cosas.

Así que, de primeras, lo uso queriendo decir del personaje que traslada una idea sobre sí mismo subiendo fotos de arquitectura brutalista. Pero, a partir de ahí, a la vez, el verso podría querer decir lo que dice textualmente: el personaje está siendo brutal, dejando al desnudo materiales personales (propios o ajenos), no sabemos si dando la cara o desde perfiles menos públicos o anónimos. Diría que es en esa faceta en la que el personaje muestra mejor cómo es, y no en el perfil con el que sube fotos cuquis de edificios brutalistas franquistas o de la URSS.

¿Has leído el libro ‘La Fábrica de Canciones (Cómo se hacen los Hits)’ de John Seabrook o te ha influido de alguna manera para escribir estas canciones?

Sé que existe pero no lo he leído.

Me llegó el soplo de que grabaste una de las canciones en casa de un reputado periodista musical. ¿Se trata de llevar más allá las relaciones con la prensa? ¿Cómo te llevas con los medios musicales? ¿Crees que entienden tu propuesta actual?

Me siento afortunado porque gran parte de los proyectos musicales en que he estado involucrado desde 1996 han tenido atención por parte de la crítica y los medios. Me parece que no siempre es fácil entender los cambios y virajes estilísticos o temáticos que uno pega y, aún así, creo que más o menos, sí se está entendiendo mi propuesta actual, al menos ciertos profesionales y medios (que, al fin y al cabo, sois los que habláis de ello). Claro, muchas veces escucháis o entendéis cosas distintas a las que uno piensa que dice, hacéis otras lecturas... pero eso es enriquecedor.

En cuanto a las relaciones con la prensa, buena parte de mi vida me he dedicado a escribir crítica cultural en medios y siempre he sido partidario de marcar cierta distancia profesional con la gente sobre la que escribía. En particular, en el arte contemporáneo, vi cómo a veces las relaciones pueden llegar a ser clientelares. Tampoco me ha gustado demasiado la nocturnidad colectiva de músicos y periodistas, aunque en épocas más noctámbulas mías era inevitable coincidir con gente de prensa en plan festivo. Pero creo que como músico evito bien el mamoneo. Al mismo tiempo, siento gran interés personal por cualquiera a quien le apasione la música como a mí. Haga música, escriba sobre ella o simplemente la escuche o la baile. Si, además, se interesa por mi proyecto musical, pues el interés es mayor, como es lógico. Pero intento mantener un trato que se oriente a lo puramente musical, que, al menos, no entre en cuestiones profesionales.

En cuanto al soplo, bueno, no es muy correcto. Todas las canciones se grabaron casi completamente en mi estudio casero. Las voces se grabaron en el de David T. Ginzo, excepto la de Tórtel (quien la grabó por su cuenta) y una de Laura (o quizá dos, no recuerdo bien), que, por cuestiones logísticas, en efecto se grabó en casa de un periodista musical una tarde (y sin estar presente ese periodista, dicho sea de paso).

Portada de 'Capital Desierto'

En cierto modo lo tuyo tiene mucho de deconstrucción. ¿O se trata más bien de enfocar algo muy sobado (el pop comercial) desde un punto de vista inédito?

Sí, quizá haya algo de deconstrucción en el sentido de desmontar algo organizado con un sentido y volver a montarlo con una forma distinta para dar a entender otras cosas, señalar otras cosas, o, incluso, manifestar una crítica. Pero si la hay, no es muy analítica, sino más bien intuitiva, caótica, más bien un juego.

El pop comercial es algo que se cuela al rebajar el filtro de seguridades estilísticas y rigideces del gusto.

La construcción de títulos a partir de símbolos e incluso extensiones binarias entronca en cierta manera con la nueva música urbana o los nuevos conceptos de música electrónica ¿Van por ahí los tiros?

Si te refieres al track con título sin palabras (ese paisaje sonoro que hay por ahí, hacia el final del disco), bueno, me interesaba mucho meter un lenguaje gráfico que no fueran letras. Ir un poco a ese rollo neo-medieval del momento actual con las imágenes conquistando el espacio del lenguaje escrito o verbal.

De crío estudié programación informática (lenguaje Basic en el cole, y así) y, desde entonces, siempre me han interesado los gráficos con código ASCII. Por otro lado, el creciente papel de los emojis en la comunicación formaba parte del universo conceptual del disco, y me apetecía meter emojis. Entonces di con esos emojis japoneses más complejos, no abreviados, y decidí hacer algo con eso.

Pero supongo que tienes razón: el uso de símbolos tipográficos que no son letras, en títulos y nombres de artistas, típica de esos estilos que comentas y en otros como el vaporwave, también puede haber influido en esa decisión, sí.

La música negra también se percibe entre esa patina de loops, sampleos y efectos. Una especie de reverso de lo que puede hacer gente como Frank Ocean, quien se acerca al pop desde el soul o el funk ralentizado. ¿No es así?

Me gusta esa forma de verlo. Pero más bien contestaría lo que te decía antes sobre el pop: esa influencia soul, funk, hip hop, etc. siempre ha estado ahí y, a veces, incluso (por ejemplo, en proyectos como Emak Bakia), se podía escuchar un poco. Simplemente en esta ocasión he levantado más el filtro y he dejado que se escuchen más claramente en el resultado final esas cosas que antes no eran tan perceptibles.

Como buen músico contemporáneo, introduces alguna que otra colaboración (también le dicen featuring o collabo) en el disco. ¿Como conociste a Laura LaMontagne?

Por un lado, en realidad es algo que siempre he hecho, en Migala, Emak Bakia o El Hijo. De hecho, Migala surge de un proyecto personal en búsqueda permanente de colaboraciones con mucha gente, que finalmente se convierte en grupo (un grupo cuyo número de integrantes, además, no dejó de crecer hasta el final...)

Por otro, no me interesa mucho esa forma de usar las colaboraciones de algunos músicos de ahora como estrategia de marketing (de nuevo, asociar un producto o marca a otro). Esta tarde, sin ir más lejos, estaba mirando un poco la final de la Copa Davis en la tele y he visto el “espectáculo” de Shakira y había esa especie de participación de otros cantantes y era tan bochornoso lo forzado de todo... Me interesa mucho más la idea de crew del hip hop, quería explorar un poco eso de que las cosas no se dicen a través de una sola voz o personaje sino de una especie de personaje coral, de comunidad.

Pero, sobre todo, las colaboraciones vocales en 'Capital Desierto' son una forma de caracterizar ciertos personajes o momentos de éstos. De hecho, en un principio, no había roles del todo claros asignados a esas colaboraciones sino que, en general, lo que me interesaba era contar con distintas voces (que a veces cantaron letras no iguales, con distintos puntos de vista) para luego poder armar el puzle vocal con ellas. Al final, debido a la falta de tiempo, todo quedó un poco más convencional en plan “tú canta aquí y tú allí”, pero la idea era que la interpretación vocal quedara incluso más abierta de lo que ha quedado.

Obviamente, he contado con músicos que eran amigos, gente con la que me era fácil contactar y cuya manera de cantar me parecía que podía encajar. Pero principal norma era que fueran cómplices con este proyecto, que conocieran qué se está queriendo decir y que de alguna manera fueran almas afines en lo musical, también. Laura empezó siendo la excepción a esa norma (ahora ya no, pues ha entrado en contacto con el proyecto). En su caso, estaba buscando a alguien que pudiera poner determinada voz a determinadas situaciones/personaje del disco y cuando coincidía con gente de la música les preguntaba por posibles nombres, hasta que un día charlando con un periodista (el de la pregunta de antes), salió el suyo. Entonces escuché lo que hacía e, inmediatamente, vi que se ajustaba bien. Le pedí participar y ella aceptó.

Por decirlo todo, aunque no es tan importante, también me interesa subrayar que las cosas de El Hijo no tienen por qué ser cantadas por mí. Alejarme de un proyecto de cantautor más al uso y proponer algo más complejo sobre quién es quién.

El poso intelectual que siempre se ha asociado a tu música sigue ahí, a pesar de este acercamiento desacomplejado a lo popular y comercial. ¿Disfrutas viendo como chocan las ideas que brotan de la historia del arte con las que fluyen entre bolsas de Primark y poses aburridas de Instagram?

Disfruto haciendo música desde mi particular posición y ese lugar (que cambia, se mueve, muta) es el que es en cada momento. Me interesan y vivo muchas cosas, además de la música. Y en la música que me sale se filtran esas cosas que vivo, pienso, experimento, visito, etc. Lo musical, lo afectivo, lo personal, lo político, lo cultural o intelectual, como tú dices... Y ahí está lo hiperpop y lo comercial, por todos lados, y a veces lo bailo, lo canto, lo miro...

No sé, no podemos escapar de lo real, del presente. Podemos esconderlo, poner nuestra música fuera de su alcance, pero... Y, por otro lado, ¿no deberíamos dejar de engañarnos y aceptar con madurez que no hay música Pop que no sea intelectual, que no tenga concepto, que no comunique cosas, que no sea política, etc.? Da igual si hay algo elaborado o intencionado en el discurso, o no. Y, claro, no solo en las letras, las portadas, el look, los materiales audiovisuales, sino en el sonido, en la producción y la misma composición de las melodías, armonías, ritmos, ruidos...

Comentas que hay mucho de improvisación en este disco, tanto en el apartado musical como en lírico. ¿Te lo planteaste como un juego cuya meta debía tener cierto sentido conceptual?

Así es. En 'Capital Desierto' hay mucho concepto y mucho juego y porque sí. A la vez. Pero lo entiendo de una manera distinta a lo que me planteas. Casi a la inversa:

Por una parte, hay un marco conceptual común que articula 'Fragmento I', 'Dentro '(y sus videos) y 'Capital Desierto'. Unas ideas, unos personajes, una trama narrativa, incluso. Ese marco no es el primer motor, lo que hace que todo arranque en cada canción, pero todo en el proyecto acaba dando vueltas a su alrededor. En principio, Eso continuará enmarcando lo siguiente que publique como El Hijo.

Yendo a tu pregunta, una de las cosas que en este disco tiene que ver con ese plan general fue que debía procurar que hubiera cosas melódica o rítmicamente más claramente pop. Pero eso más pop de 'Capital Desierto' no surgió de un esfuerzo compositivo, o de un cálculo, sino, en buena parte, de la improvisación musical, del puro dejarme ir, disfrutando, a partir de un sonido, de un loop, de una cierta idea pequeña. También algunas de las letras salieron jugando con cosas.

No sé si es fácil de entender esto. Lo que quiero decir es que el concepto genera temas, determinadas ideas no musicales, enfoques, etc. Mientras que la forma musical (o determinadas letras) aquí surge de algo muy libre a partir de cosas bastante esquemáticas, caprichos, flechazos.

¿Al terminar de hacer este disco has sentido que has salido de ese “loop o repetición exponencial de lo ya conocido” o a estas alturas ya poco te importa y prefieres guiarte por la intuición?


Siempre estoy perdido. Por eso busco. Encuentro y luego tengo que ponerme a buscar otra vez. Sea como sea, prefiero perderme en un mundo que esté abierto, que no sea fácilmente abarcable, que no esté ya conquistado, colonizado y cartografiado.