Pau Vallvé: "El disco va de abandonar todo e ir hacia delante"

Pau Vallvé. Foto: Cris Romagosa

Es justo en ese momento cuando uno ya no puede más, está agobiado y necesita escapar de la rutina. Decide abandonarlo todo, aislarse, aunque sea por un tiempo. Es lo que debió sentir el músico y productor Pau Vallvé, después de sufrir tanto estrés, de tanta vida ajetreada en la que sólo tenía tiempo para trabajar. El cantautor catalán cogió enseres, toneladas de comida e instrumentos para marcharse durante varios meses a una casa situada en Banyoles y después a la comarca de Anoia, en medio de la naturaleza, para componer y grabar su nuevo disco, titulado 'Pels dies bons' (autoeditado, 2014) y que supone iniciar una nueva etapa tras finiquitar su anterior sello discográfico Amniòtic Records.

"Decidí dejarlo todo e irme. Después de seis años sin vacaciones, decidí pagarme unas de cuatro meses. El proceso resultó mucho más rico, con más tiempo para pensar las cosas, digerirlas. El disco va un poco de eso, de abandonar todo e ir hacia delante", explica de forma contundente.

[pull_quote_left]Grababa por la noches porque los cantos de los pájaros se colaban en las grabaciones[/pull_quote_left]

En las canciones que conforman 'Pels dies bons', el también miembro colaborador del grupo Standstill menciona todo aquello que siente y se le pasa por la cabeza. "Esta vez quise empezar por las letras. Me llevé una libreta, sin guitarra ni nada, y estuve escribiendo hasta que tuve claras las letras y luego musicarlo", argumenta en referencia a la composición de los temas.

Una de las anécdotas que se produjo durante la grabación del álbum tiene relación con los pájaros que revoloteaban cerca de su casa: "Grababa por la noches porque los cantos de los pájaros se colaban en las grabaciones -se escuchan al final de la canción 'Aquesta és pels dies bons' y al principio de 'I jo pensant en quan vindràs'-. Lo hacía antes de que se fueran a dormir. Y tenerlo que realizarlo por las noches no solo es cambiar el horario, es cambiar un poco todo. Fue un aislamiento muy interesante. Como tenía muy claro lo que quería hacer resultó muy productivo. Creo que eso se refleja también en el disco".

[pull_quote_right]Esta vez he pasado de sellos discográficos, reuniones y fábricas. He autoeditado y autofabricado los discos uno a uno a mano para venderlo directamente a la gente.[/pull_quote_right]

Como ocurriera con sus anteriores trabajos, el propio Pau Vallvé ha sido quien ha grabado todos los instrumentos y voces, salvo la colaboración de Jordi Casadesús en algunos bajos, moogs y teclados y la de sus hermanas en los coros: "En cada disco lo hago yo, no porque sea un asunto de ego, sino porque me gusta jugar con el teclado, la guitarra, la voz y luego lo voy midiendo, y como soy batería me pongo a tocar y voy sacando cosas. Seguramente si grabara alguien más sería mejor.  Me gusta el hecho de tocar con mi propia banda, siendo yo mismo y que pasen cosas".

Pero en esta ocasión ha ido más allá y ha desarrollado también todo el proceso de edición y fabricación de los discos. "Esta vez he pasado de sellos discográficos, reuniones y fábricas. Me lo he autoeditado y autofabricado uno a uno a mano para venderlo directamente a la gente. A la vez, veía que estaba funcionando con el mismo ciclo mercantil. Tenía muchas ganas de probarlo al menos una vez.  Al hacerlo manualmente coges cariño a cada copia y que la gente se la lleve es lo mejor", asegura.

Después de ese aislamiento temporal, Pau Vallvé ha tenido que regresar a la vida rutinaria que abandonó durante un tiempo para promocionar y presentar en directo el álbum. "He vuelto a Barcelona y sigo durmiendo en el sofa-cama. No me apetece volver al estrés. Dirigía el sello, componía musica para publicidad, bandas sonoras de cine, producía discos a otros grupos, los fines de semana me iba a tocar con otras bandas, por las noches hacía mis discos y era un agobio. Todo estaba muy bien pero todo a la vez era demasiado", confiesa con rotundidad.