I Gatti Mézzi, originarios de Pisa, supieron tallar su propia huella en el panorama musical italiano con una propuesta que combinaba el lirismo de la tradición de la canzone y la sofisticación del jazz de entreguerras. Integrado por Francesco Bottai y Tommaso Novi, el dúo construyó un universo sonoro donde la nostalgia se entrelaza con la ironía, y los trasuntos de un barrio Pisano trasciendan hacia lo universal. Su discografía, aunque breve, es rica en matices y detalles que revelan su extraordinaria capacidad narrativa y musical. La historia de I Gatti Mézzi no solo se entreteje con las melodías de su jazz minimalista y su canzone evocadora, sino también con el marco íntimo de sus grabaciones y la colaboración con la discográfica Sam Records, una disquera especializada en dar voz a propuestas únicas y profundamente enraizadas en lo local como Mauro Ermanno Giovanardi o Alessandro Pierini.
Sus álbumes, grabados mayoritariamente en estudios pequeños, capturan la esencia de su ciudad natal, Pisa, y el alma de su proyecto: una mezcla de espontaneidad y refinamiento. El uso de instrumentos acústicos, desde el piano de Tommaso Novi hasta las guitarras y el ocasional clarinete, se grabó con una atención casi artesanal, permitiendo que los matices de cada nota respiraran y brillaran. El dúo prefería trabajar en sesiones largas y relajadas, explorando distintas formas de interpretación de su música, en un proceso que otorgaba a sus canciones un aire desenfadado y auténtico. Cada disco de I Gatti Mézzi parece un álbum fotográfico sonoro, lleno de instantáneas de vidas vividas al margen del bullicio moderno, como capturadas por un Martín Parr armado con un daguerrotipo en épocas pretéritas. El dialecto pisano, empleado con maestría, y los ecos de clubes de jazz de otra época convierten sus canciones en pequeños universos sonoros que trascienden el tiempo.
Una discografía breve (brevísima) pero suculenta:
1. “Anco alle puce ni viene la tosse” (2006)

Este álbum debut, autoproducido por el dúo, nos sumerge en las calles de Pisa, donde cada rincón cuenta una historia. La elección de temas como “I Lucchesi” y “Bimbetto Scarmanato” refleja una mirada irónica y afectuosa hacia personajes y situaciones cotidianas. Musicalmente, el álbum se nutre de la tradición del swing, con influencias de Django Reinhardt, como se aprecia en su versión de “Blue Drag”. La producción, realizada en La Tana Studio, captura la espontaneidad y frescura de sus primeras composiciones, estableciendo las bases de su identidad artística.



2. “Amori e Fortóri” (2007)
En su segundo trabajo, I Gatti Mézzi profundizan en la exploración de las relaciones humanas y las tradiciones locales. Canciones como "Nonna Mirana” y “Sottane” combinan letras cargadas de humor y sátira con melodías que transitan entre el jazz y la música popular italiana. La producción, nuevamente en La Tana Studio, mantiene la esencia acústica y cercana que caracteriza al dúo.



3. “Struscioni” (2009)
Este álbum marca una evolución en el sonido del dúo, incorporando arreglos más complejos y una mayor variedad instrumental. Temas como “Morandi” y “Forbici” muestran una madurez en la composición, abordando historias más profundas y emotivas. La producción, a cargo de Mirco Mencacci en el Studio Sam, aporta una calidad sonora superior, reflejando el crecimiento artístico de I Gatti Mézzi.



4. “Berve fra le Berve” (2011)
En este trabajo, el dúo retoma la frescura de sus inicios, presentando canciones que oscilan entre la ironía y la reflexión. Piezas como “Le Bizze del Vento” y “Morirò D'Incidente Stradale” destacan por su narrativa vívida y su fusión de géneros. La producción, nuevamente en el Studio Sam, mantiene la coherencia sonora de sus trabajos anteriores.



5. “Vestiti Leggeri” (2013)
Este álbum muestra a I Gatti Mézzi en una etapa de experimentación y apertura a nuevas influencias. Soltandonoslo lastre con “Soltanto i tuoi baffi” y “L'amore un lo faccio più” dónde incorporan elementos de la música contemporánea , además de la colaboración con Brunori Sas en "Fame", sin perder la esencia jazzística del dúo. La producción, realizada en colaboración con Picicca Dischi, aporta una frescura y modernidad al sonido del grupo.



6. “Perché hanno sempre quella faccia” (2016)
Una década después de su debut, este trabajo muestra a I Gatti Mézzi en plena madurez creativa. Publicado bajo el sello Picicca Dischi, el álbum presenta una producción más elaborada, con la participación de músicos adicionales que enriquecen su sonido. Canciones como “Con Gli Occhi Conto I Panni” y “Non Cambieremo Mai” combinan letras introspectivas con arreglos que abarcan desde el jazz hasta la música popular italiana contemporánea. La colaboración con artistas como Petra Magoni en los coros añade nuevas texturas vocales, mientras que la producción de Andrea Ciacchini y la masterización de Steve Fallone intentan sofisticar la esencia naturalista del combo, con resultados un tanto desiguales.
Aunque el combo cerró su capítulo como dúo, Francesco Bottai y Tommaso Novi continuaron explorando nuevos horizontes musicales. Bottai se sumergió en el mundo del cantautor clásico, manteniendo su guitarra como compañera narrativa, mientras Novi, siempre ligado a su piano y a su característico kazoo, cultivó un estilo más experimental y lírico en solitario. Aunque sus caminos divergieron, ambos mantienen viva la esencia que definió al dúo: una sensibilidad profunda para contar historias y una conexión inquebrantable con la tradición toscana y el jazz atemporal. Puede que su fórmula, cimentada en materiales ya añejos y totalmente impermeabilizada ante la tendencia, se agotara tras el paso de los años y por ello decidieran claudicar para apostar por nuevas vías por separado pero I Gatti Mézzi no solo ofrecieron una buena porción de la mejor música italiana reciente; construyeron un puente entre tradición y contemporaneidad, logrando que en su trayectoria confluyera tanto lo local como lo atemporal. Su legado es un recordatorio de que incluso las historias más pequeñas pueden resonar profundamente cuando se cuentan con talento y sinceridad.


