Dumb Things: "Siempre hay un sentido de urgencia en las canciones que escribimos"

Dumb Things. Foto: Daniel Sergiacomi

El trote desaliñado y guitarrero de Dumb Things, que guiña un ojo al college rock norteamericano de toda la vida - pensemos en los primeros tiempos de R.E.M, los Pavement más concisos y las maneras menos esquizoides de Dinosaur Jr - y sonríe a media asta pensando en ese pop que invita al sol a salir de entre las nubes emocionales a base de melodías certeras, es el antídoto perfecto contra las ínfulas festivaleras que vienen estigmatizando a gran parte de la música independiente mundial. Es en esa tierra que ya no muchos cultivan con brío, entre la ausencia de pretensiones y la energía post-juvenil, dónde se sitúa un disco del calibre de 'Dumb Things', que fue publicado en cassette en 2017 por el sello francés Hidden Bay y que acaba de ser editado en vinilo por Bobo Integral a principios de este 2019. Contactamos con Adam, quien junto a Pat, Maddie, James y Andy (su falta de pretensiones se realza con la ausencia de apellidos en la información de promoción), equilibra el sonido que facturan estos chicos de Brisbane (Australia).

Dumb Things.

Una banda sobre la que escasa biografía podemos encontrar en la red, así que queremos saber cómo y cuándo empezó todo. "Pat y yo vivíamos juntos en una casa en East Brisbane entre 2013 y 2014 y esporádicamente tocábamos de manera improvisada en formato dúo. De hecho, ya teníamos entre manos versiones primerizas de un par de canciones que terminaron en el álbum. Ambos acabamos alejándonos de Brisbane al mismo tiempo y luego regresamos a finales de 2015. En ese momento quería volver a tocar música y James tenía la intención de empezar a tocar en una banda también. Andy no tardó mucho tiempo en convencerse para dar el salto a tocar el bajoMaddie se unió cuando estábamos en el proceso de grabar el álbum. Queríamos que aparecieran coros suyos en algunas de las canciones, pero resultó ser mucho más genial de lo que esperábamos, así que le pedimos que se uniera a la banda", rememora.

Con el grupo ya engrasado, sólo hacia falta encontrar un sonido propio, un marchamo que les definiera. Algo que, en este caso, tiene mucho que ver con la urgencia. Un factor que casa perfectamente con el jangle-pop al que rinden tributo, aunque mesurado con un toque country bien aliñado. "Solo intentamos componer buenas canciones. Creo que siempre hay un sentido de urgencia en las canciones que escribimos. Definitivamente somos más una banda de canción que una banda de improvisaciónAl escuchar el álbum ahora, parece que nos hemos esforzado demasiado en obtener tantas melodías geniales como pudimos en cada tema. Mirando hacia atrás, probablemente podríamos haber dejado un poco más de espacio en algunas de las canciones", se lamenta.

Lo que si está claro es que el nombre del grupo es todo un homenaje a Paul Kelly And The Coloured Girls, aquel combo de Adelaida que cantaba "Welcome, strangers, to the show, I'm the one who should be lying low" en la canción que da nombre a nuestros protagonistas y que tal y como comenta Adam, "definitivamente, no es una coincidencia". Lo que no les sorprende es el interés que suscitan en Europa, y más concretamente en España, las bandas australianas en ciertos sectores, "creo que Australia tiene una escena musical independiente muy fuerte en este momento y que muchas bandas de aquí están lanzando muy buena música. Es genial ver a personas de todo el mundo descubriéndolas también", admite con satisfacción.

Portada de 'Dumb Things'.

Otra de las señas reconocibles de Dumb Things son los dibujos de Madeleine Keinonen  (Maddie para los amigos) que ilustran sus portadas y que podrían ser imágenes que encajaran a las mil maravillas en cualquier exposición, "sí, ella ha hecho todo nuestro arte hasta ahora. Realmente no tenemos mucha información al respecto, solo dejamos que ella haga lo suyo. Todos estamos muy contentos en este sentido y sentimos que representa nuestra música bastante bien. Ella también hace unas esculturas geniales y ha participado en algunas exposiciones en los alrededores de Brisbane".

Respecto a las influencias, el rock universitario norteamericano parece la gran piedra de toque del sonido de Dumb Things, lo que queda reflejado en el último corte del disco "Everybody is talking" que huele a canción de J. Mascis cocinada a fuego lento, aunque los gustos actuales de la banda hayan madurado hacia otros derroteros,  "probablemente no sea el tipo de música que cualquiera de nosotros escucharía mucho ahora, pero, definitivamente, durante nuestra época formativa muchas de esas bandas tuvieron su impacto. Todos tenemos gustos muy variados y creo que hay muchas influencias diferentes en nuestra música, algunas más obvias que otras", admite.

Lo que es inevitable, al hablar con una banda oriunda de Brisbane, es mentar a The Go-Betweens e interrogarles sobre Robert Forster, que presenta nuevo disco este mismo año, y a quien algunos imaginamos como el mentor ideal de las bandas incipientes de su ciudad. Aunque nada más lejos de la realidad, "todavía no he conocido a Robert personalmente. Sin embargo, he leído sus libros y soy un fan de Go-Betweens". De todas formas interesa saber si aquello que dijo el autor de 'Danger in the past' sobre lo de que "ser una estrella de rock es un trabajo las 24 horas del día" tiene algo que ver con la vida que llevan los miembros de Dumb Things. "Realmente no sabría decirte mucho sobre esto, para ser honesto. Solo somos personas con trabajos convencionales que pasamos juntos cada fin de semana y tocamos música".

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