Daniel Knox: "Mis canciones empiezan a sonar menos como piezas de mi vida y más como fotos que capturo"

Daniel Knox. Foto: Mr.King

Daniel Knox se encuentra inmerso en una extensa gira europea que le ha llevado por países como Portugal, Reino Unido, Alemania, Francia o Bélgica, donde está presentando en directo las canciones de 'Chasescene', su último disco de estudio, que fue editado el pasado diciembre en Europa y en enero de este año en su Estados Unidos natal. El músico nacido en Springfield pero residente en Chicago maneja un par de anzuelos irresistibles en el material con el que se nutre el álbum: las colaboraciones de Jarvis Cocker - quien últimamente se deja acompañar por pesos pesados de la canción singular como Gonzales o el propio Knox - en 'Capitol' y Nina Nastasia, cuya voz de terciopelo condimenta una excelsa, a la par que truculenta, historia de venenos y celos en 'The poisoner'.

Pero, estas apariciones estelares son sólo una excusa más para acercarse a la historias que propone el autor del excelente 'Daniel Knox' (2015), quien entre soniquetes europeos, artilugios cabarateros y folk crepuscular con regusto a country macerado, compone películas musicadas no exentas de misterio y redención. Tal es así que durante el año pasado también editó sendos discos que recopilan sus trabajos de banda sonora para películas y obras de teatro de diferente cariz y duración: 'Work for hire: music for theater and film' y '52 short films'. Registros que están íntimamente ligados a su labor como proyeccionista en el Music Box Theatre de Chicago y con su intrínseca conexión con el séptimo arte, que incluso le ha llevado a colaborar en cierta ocasión con el mismísimo David Lynch.

El misterio y lo íntimo son fundamentales en tu música. ¿Cierto?

Sí.

En tus canciones resuenan historias oscuras contadas por un gran fabulador pero algunas de ellas tienen poco de ficción y mucho de verdad. ¿Qué es lo que te influye a la hora de escribir?

El hecho de narrar historias supone volver a contar una historia determinada, así que siempre falta algo. Es la pieza que falta lo que más me interesa. A veces falta porque nunca estuvo allí, otras veces falta porque ha sido eliminada. Solía ​​obsesionarme con tratar de obtener la representación más honesta de una historia, pero eso ya no me interesa. La versión más verdadera siempre tiene una mentira en alguna parte. Y, realmente, si solo dices algo de la manera que parece, o cómo se siente, de una forma u otra terminas revelando algo. Si lo estoy haciendo bien, el oyente lo puede considerar como si se tratara de un apartamento abandonado y su misión es intentar averiguar qué sucedió allí, o decidir no hacerlo.

Con 'The poisoner' has recuperado a la gran Nina Nastasia que desde hace algún tiempo anda alejada de los estudios de grabación, ya que no edita un álbum largo desde 2010 (pero publicó un single en 2018, 'Handmade card'). ¿Cómo surgió esa colaboración?

Nina vino a cantar mi canción 'The poisoner' sencillamente porque yo se lo propuse, lo cual me parece un milagro porque es una de mis compositoras y cantantes favoritas de todos los tiempos. Todavía echo un vistazo a la parte posterior del LP y me pregunto si estoy soñando. Nina elevó la canción de una manera insospechada y le otorgó ese algo maravilloso y extraño que solo ella posee. El hecho de que ella sintiera que mi tiempo era digno de su voz es algo por lo que todavía me siento abrumado.

Otro de los grandes reclamos del álbum es la participación de Jarvis Cocker (el ex Pulp le devuelve el favor tras la participación de Knox en los coros de 'Further complications' (2009)) ¿Fue el contrapunto perfecto para el melodrama nocturno de 'Capitol'?

'Capitol' es una canción sobre mi ciudad natal de Springfield, Illinois. Me sentía excesivamente próximo al tema en cuestión y necesitaba a otra persona para cantarla. Su interpretación invita a pensar que el protagonista de la canción está firmemente arraigado en Illinois mientras anhela algo lejos de todo aquello. También agrega algo de ligereza, muy necesaria, al final de la cara A del disco, que es donde reside todo el material más oscuro.

El cine es fundamental para entender tu background particular. ¿La composición de bandas sonoras puede implicar que te acerques al pop de una manera distinta al resto de músicos?

Cuando estoy creando la banda sonora para una película realizada por otros suelo situar mis propios deseos creativos detrás de la prioridad de la visión del cineasta. La música es un componente de la película que la hace subordinada a las imágenes y al sonido. Supongo que sucede lo mismo en mis propias canciones. Trabajo desde imágenes (o frases que las provocan) y luego la música tiene que servir a esa imagen. La única diferencia es que la verdadera imagen nunca se revela y el oyente debe crear la suya propia.

Con ciertos recursos cercanos al cabaret en las canciones y la manera que introduces los temas en directo, dejas espacio para que aflore cierto sentido del humor. ¿Con esas gotas de comedia las grandes historias se aproximan más a lo cotidiano?

Estoy muy interesado en lo que la gente encuentra divertido. Algunas de las cosas que creo que son muy tristes son las de las que la gente se reirá durante un concierto. No me molesta, es simplemente interesante. Si soy gracioso en el escenario a veces es porque estar en el escenario es raro. Es una dinámica realmente extraña presentarse ante un grupo de gente y cantarles canciones. Les quieres relajados y escuchando. No puedes simplemente saltar al escenario frente a extraños y comenzar a llorar lamentándote por tu profunda tristeza y tus temores. Lo mismo puede suceder en mis grabaciones, pero no lo sé. Si hay humor en mis canciones es porque algunas de las peores cosas que pasan me parecen graciosas. Sin embargo, otras veces suelo sentir que una broma es lo único que me ayudará a superar el día.

Me llama la atención que incluyas entre tus influencias a Paolo Conte (aunque en el uso de algunos efectos vocales en algunas canciones de 'Evryman for himself’ (2011) pueda emparentaros), pero lo cierto es que tu música tiene mucho de esa decadencia europea tan atemporal. 

¡No lo sé en realidad! Yo siento que mi música es muy estadounidense porque está todo más o menos ambientado, pero tengo curiosidad por cómo la recibe la gente de otros lugares. Crecí escuchando a mucha gente como Paolo Conte, Brel, Charles Trenet, Marlene Dietrich, Ryuichi Sakamoto, Gavin Bryars. Pero nunca escuché su música con la idea de ponerme en su propio contexto. Escuché todo tipo de música de todo el mundo y siempre la relacioné exactamente con en lugar donde yo estaba en ese momento. Entonces, si volviera e hiciera una película de mi vida al crecer en el centro de Illinois aparecerían campos de maíz y centros comerciales con canciones de Paolo Conte y cosas así. No puedo hablar de ningún tipo de tradición europea ya que no sé mucho al respecto. Pero si yo o mis canciones tuviéramos un lugar en la mesa con gente como Paolo Conte y sus canciones, sería un gran honor.

Para cantar historias como las de 'Evryman for himself', 'Daniel Knox' o este último 'Chasescene' hay que ser un gran observador, y no solo de las películas que se proyectan en el Music Box Theater de Chicago. ¿No es así?

Creo que tienes que ser un observador natural, pero las películas ciertamente me entrenaron para ser mejor en este sentido. Cada vez más, mis canciones empiezan a sonar menos como piezas de mi vida y más como fotos que capturo. Cuando tomas una foto de algo, todo lo que estás haciendo es eliminar la imagen de todo lo demás. Así que creo que mis canciones, mis observaciones, mis pensamientos están cada vez más cerca, más enfocados, más cerca del suelo. Cuando era niño tenía mucho sobrepeso y me quedaba mucho en casa. Ví películas. Llegué a alquilar toda la filmografía de determinados directores y me montaba mis propios festivales cinematográficos. El videoclub Blockbuster en Springfield tenía una selección sorprendentemente diversa de películas. Alguien interesante debe haber trabajado allí pero nunca le conocí personalmente.

¿Es el mayor deseo de Daniel Knox de poder componer canciones eternas e inmortales? ¿El éxito inmediato está sobrevalorado?

Creo que cualquiera que haga algo quiere que eso perdure. Soy sentimental de muchas maneras. Incluso con mi cadáver me gustaría quedarme todo el tiempo que pueda. Me gustaría dejar mi sello, pero cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de que solo puedes firmar con esa impronta al convertirte en tu yo más genuino y deshacerte de todo lo demás. Intento hacer eso en el escenario simplemente apareciendo y siendo una persona real. Intento presentar la imagen que dice quién soy sin el "todo lo demás". Pero en última instancia, depende del espectador / oyente decidir. Como artista de cualquier tipo, uno puede ser una luz o una baliza y quienquiera al que se llegue o no se llegue, al final resulta como se supone que debe ser. Mientras esa luz o ese sonido, o lo que sea que estés emitiendo, sea cierto y no prometa algo que no eres, los que acudan a él permanecerán o regresarán, según sea el caso.