La música en directo es un regalo, una mezcla de alegría y de nostalgia llena de sorpresas… ese solo de saxo o de contrabajo improvisados… Así fue el pasado 21 de julio en el Jimmy Glass, concierto de Claire Martin. En mi modesta opinión, el mejor de esta canícula: músico, voz, lugar… me hizo reencontrarme con la esencia, lo auténtico.
Claire Martin (Wimbledon, Londres, 1967) es una de las mejores vocalistas del jazz británico, muy conocida en su país. Ha ganado varios British Jazz Awards, grabado más de 20 álbumes y ha colaborado con gente como Bill Charlap, John Martyn, Kenny Barron, Sir Richard Rodney Bennet, etc. Además, dirige un programa dedicado al jazz en la BBC.
Vino acompañada de Martin Sjöstedt al piano, Mark Hodgson al contrabajo y Stephen Keogh a la batería. Martin Sjöstedt (Uppsala, 1978, “el Kenny Barron de Suecia”, según sus fans) es el pianista que la acompaña desde 2014. Claire los nombró varias veces; mucha admiración y complicidad.
Un único pase con un montón de canciones. Comenzó con Witchcraft, homenaje a su amigo Richard Rodney Bennet, al álbum que grabaron los dos con el título de esa canción (2011). La versión de esa noche (¿cómo no?) me recordó a Frank Sinatra, a su swing y, por supuesto, a Oscar Peterson (¿sería el espléndido piano de Martin Sjöstedt?). Claire no pierde ese swing elegante de Sinatra, le da más “hechizo” a la historia; esa profundidad a lo Sarah Vaughan; tantos matices…
Del álbum Believin’ It (2019) cantó su versión de Rainy Night in Tokyo de Michael Franks, siendo muy similar en los arreglos a la original de Franks. Esa voz tan versátil de Claire la transforma, le da un tono menos almibarado: el viaje sentimental de luna de miel de Franks nos transporta a un Tokio más chispeante, más fresco.
También estuvo presente Believin’ It, homenaje a Andy Bey, al que le dedicó unas palabras. En alguna entrevista cuenta cómo pudo conseguir su teléfono para llamarle y pedirle la letra, y Andy le dijo: “un momento, voy a por ella y tú mientras coge papel y lápiz”. En la versión de Claire el scat de Andy desaparece y es como dice ella cierto “trabalenguas” (permiso a Bey). Un “half-half” de mucha fuerza, cada medio que se convierte en algo completo.
Fue una delicia de concierto, como si hubiera sido una reunión de amigos y Claire, la anfitriona perfecta. No tocaron nada de su último álbum Almost in Your Arms (2024), con voces como la de Charlie Wood o la de Joe Locke. Y “sus músicos suecos”, como dice Claire: Martin Sjöstedt(piano), Niklas Fernqvist (bajo), Daniel Fredriksson (batería). Músicos extraordinarios que acompañan a Claire del pop al jazz (versiones de canciones de Rufus Wainwright, de Bacharach y Costello, etc.).
Algunas de las canciones de este álbum podrían estar en una banda sonora de una peli de cine negro con Philip Marlowe de protagonista: This One’s from the Heart (Tom Waits, Corazonada). Saxo y piano, la voz de Charlie Wood. Atmósfera nocturna con Marlowe merodeando por Hollywood Boulevard hasta llegar a la barra del Blue Dahlia (o The Dancers). Lluvia tras los cristales, Philip bebe su gimlet con su zumo de lima…
De madrugada persigue el rastro de ¿alguna hermana? que se ha fugado en un fantasmal Amtrak Sunset Limited Train, hacia Palm Springs. Suena la batería, que va marcando el traqueteo a lo largo de todo el trayecto nocturno. Joe Locke y Claire nos hablan entre sueños. Millas y millas (Train in the Desert), emoción, misterio. El piano de Sjöstedt aporta suspense a ese peligroso recorrido:
She was traveling on a train…
in the desert close to midnight…
Clickity-clack
Clickity-clack
Según Marlowe, “se bajó y nunca miró atrás”.


