Cathy Claret. Foto: Kami Lolita

El nombre de Cathy Claret está en boca de muchos en los últimos tiempos tras su aparición en uno de los magazines más relevantes del prime time televisivo español y gracias a una singular relación con Japón que empezó hace ya mucho tiempo y que ha eclosionado de forma exponencial en el último año a raíz de la publicación de ‘Primavera‘ (Respect Record, 2018), el último disco largo de la cantante francesa residente en Barcelona. Una aventura en el país del ramen y el tsukemono que guarda cierta similitud con la historia de Sixto Rodríguez, aquel ignorado músico estadounidense que desconocía el rotundo éxito de sus composiciones en Sudáfrica hasta que fue invitado a tocar en el país africano ante numerosos fans enfervorecidos. Pero lo de Cathy Claret es otra cosa. Es un viaje de largo recorrido con final abierto pero feliz, espoleado con discos iniciáticos como ‘¿Por qué, por qué?‘ ‘Cathy Claret’ o ‘Soleil o locura’, donde conjugaba el toque francés con melodías bañadas en sunshine pop y bossa nova, su participación en aquella bendita locura llamada Bel Canto Orchestra (junto a Pascal Comelade y Pierre Bastien) o su posterior flirteo con el flamenco, hasta dar con un estilo propio en discos como ‘Sussurando’ o ‘Solita por el mundo’. Un espíritu nómada equipado por la estoicidad con la que ha defendido su alegría de vivir y su independencia artística pese a los envites de la vida y los desmanes de la industria musical, que ayuda a concluir que el éxito que la autora de ‘Bolleré’ está cosechando en los últimos tiempos solo puede ser debido a un acto de afortunada justicia poética.

Según dicen algunos el más acertado crítico musical contemporáneo es el propio público. Es curioso porque tu relación de amor actual con Japón tiene como origen el acto de una fan japonesa que envió un disco tuyo a tu actual discográfica. ¿No es así?

Pues sí, es verdad. ¿Quién te va a cuidar mejor que un fan? ¡Pues nadie!
Además, yo presumo de mis fans, suele ser gente muy especial y con algunos de ellos he ido tejiendo una relación de amistad. Todo esto que me está pasando es gracias a una fan de Japón, una chica muy culta con la que llegué a tener bastante relación. Era fan de mis primeros tiempos e incluso llegó a asistir a los conciertos que hice en los 90 en Tokyo. Me mandó mucha información sobre el boom de mis primeros discos en Japón (recordemos que no había internet) y también hablábamos de libros, de música… Un día, ella envió
alguna de mis canciones a una discográfica japonesa especializada en música francesa (que publicaba discos de gente como ZAZ, Julien Dore, Vianney, Juliette Greco…), sello que montó un antiguo empleado de Sony Japan y ¡resultó que el boss de la compañía era fan de mis primeros tiempos también! Entonces me llamó y me dio carta blanca para grabar un nuevo disco. Fue en marzo del año pasado, no tenía ninguna canción nueva y me puse a componer partiendo de cero, no quise utilizar ni textos ni melodías que tuviera guardadas. Quería que fuera todo nuevo y luminoso. Nueva vida. Vino el de la compañía a París a conocerme, realizamos sesiones de fotos y luego el mastering del disco se hizo en Tokyo. El art work también se hizo en Japón. La estética japonesa es verdad que es muy diferente de la europea, todo hay que decirlo (ríe). Para los japoneses es como mi vuelta desde el primer disco, así que ha resultado ser un gran acontecimiento en el país. ¡Mis fans son mis mejores agentes de prensa!(ríe). No necesito más.

Portada de ‘Primavera’.

De todas formas, Japón es una nación que desde hace mucho tiempo te ha tenido una excelente consideración. ¿Como es tu relación con ese país

(Suspira) Creo que soy japonesa. Soy fan de Japón, es un país tan diferente, tan pop, tan divertido, que me tiene loca. Y, además, es un país donde fui superventas con mis dos primeros discos ‘Cathy Claret’ y ‘Soleil y locura’ llegando incluso a entrar en el billboard en la época en que se vendían muchos discos. Imagínate. Y ahora lo estoy retomando, se acuerdan de mí. Es muy curioso, ya que allí me llaman “Queen of whisper voice” (la reina de la voz susurrante) e incluso había una corriente de la que yo era uno de los referentes,  llamada Shibuya-kei, donde algunas imitadoras regrabaron mis canciones en japonés. Pero he ido descubriendo muchas cosas de mi pasado en la gira promocional que acabo de hacer y en la comida con fans que se organizó donde pudieron asistir los 20 primeros que lo solicitaran. Me obsequiaron con regalitos y recortes de prensa, dibujos, interpretaron mis canciones y me llevaron recuerdos como los charts de la época. Me quedé atónita viendo la popularidad que tenía en el país y que con este nuevo disco voy camino de reconquistar. Está claro que las cosas no son como antes para nadie pero está yendo muy bien. Algunos fans esta vez también me esperaban en la calle con mi disco en las manos. Estuve a punto de llorar.

¿Por qué crees que tu estilo llama tanto la atención allí?

Mi voz es lo que más les fascina. Todos los periodistas me preguntaban cómo lo hacía, ya que consideran que es muy difícil cantar así (ríe). También miran mucho las letras, traducen todo y hasta para una palabra que no entienden bien los periodistas llaman al sello para saber el sentido. Les gustan mucho mis letras. El boss del sello dice que mis letras son como las de John Lennon (ríe). Fíjate hasta qué punto es fan. Es todo muy surrealista para mí, especialmente después de tantos años pasándolo tan mal.

Foto: César Lucadamo

Parece que ‘Primavera’ está teniendo un éxito incontestable tanto de crítica como de público. ¿Te lo esperabas?

Lo de vender discos no me lo esperaba para nada. Salió hace dos semanas y en la primera semana se colocó número uno en ventas en Amazon Japan, lo que representa vender muchísimos discos. Las cifras de allí no son las de aquí. Y lo de las críticas, modestia aparte, sabía que había hecho uno de mis mejores discos, gracias también a la producción de Esteban García, un guitarrista de rock que me ayudó a buscar un sonido especial. Nunca sabes si lo que haces se va a entender o no, y creo que tampoco debes estar muy pendiente de ello, sino buscar un sonido y luego, si pasan cosas buenas, mejor. No hay que pensar en esto a la hora de crear. Repito que no me esperaba para nada lo de vender muchos discos. No pensaba que esto me fuera a pasar otra vez en esta vida. El destino me tenía preparadas cosas increíblemente buenas y las estoy saboreando. Estoy casi viviendo un sueño.

La maquinaria promocional que han puesto a tu disposición en Japón es casi
imparable (entrevistas en prensa, radio, televisión, carteles por todas partes…), nada que ver con el trato que se suele dispensar a un artista pop independiente en España. ¿A qué crees que se debe?

Se debe a mi primer éxito de joven. Realmente era una gran vendedora pero luego se torcieron las cosas al fichar por sellos españoles y pensaba que jamás me pasaría otra vez. La industria musical en Japón es fuerte, se venden más discos. También es verdad que Mister Kenichi (capo del sello japonés) apostó por mi disco, hizo colocar carteles de cuatro metros en algunas tiendas de discos. ‘Primavera’ está sonando en las emisoras FM más comerciales, cosa que en España nunca me pasó, en dos de las más grandes compañías de las líneas aéreas niponas está sonando mis disco junto a The Rolling Stones y Avril Lavigne y también se encuentra en el Top 40 de alguna FM. Creo que mi éxito tampoco se debe tanto al marketing. Mi primer disco se colocó en el billboard sin ningún tipo de marketing, simplemente porque gustó.

Viviste en primera persona el atentado en las Ramblas de Barcelona del año pasado. ¿Ha afectado este hecho a tu forma de componer canciones o sigues buscando la luz y el calor en tus letras pese a lo dura que puede ser la vida a veces?

Sí, estaba allí en el primer tramo a un metro. Como sabes me refugié en una tienda y estuve encerrada allí muchas horas. Puse un comentario en Facebook al minuto, creo que fue de los primeros ya que luego vi que tenía muchos mensajes de la prensa solicitando información. Fue un cúmulo de sensaciones, me sentí muy querida, ya que recibí llamadas de todos los gitanos del mundo (ríe). También había una niña perdida conmigo, pero dentro no llegamos a saber del todo la tragedia que pasó fuera. Luego, cuando me enteré de todas las víctimas que hubo, sentí la obligación de volver a las Ramblas al día siguiente con mi hija y poner una flor en el mismo lugar. Me vine un poco abajo, lloré y me di cuenta de que hay que vivir el presente, ya que en un segundo todo puede girar. La vida es una montaña rusa y pasa rápido. Me ocurrieron muchas cosas este año, y no he tenido aún tiempo para asimilarlo. Un año de muchas sensaciones fuertes. Quizás sea el destino.

Con tu larga experiencia, ¿has detectado cuáles son los problemas en el mundo de la música (y la cultura) española para que ésta se encuentre tan maltratada a todos los niveles?

A mi juicio, el problema en el mundo de la música en España y quizás en Europa (esto no lo sé) es que en España todo se mueve por enchufe o influencias: si eres de familia rica, si eres novia de un productor… Más que por el talento. Yo, evidentemente, no tengo enchufe en Japón y la cosa funciona. (ríe) Pero también, igual los gustos de la gente son diferentes. Aquí gustan más las cosas que aparentan ser muy complicadas, en Japón la delicadeza les llega más. Quizás haya algo de esto, no todo va a ser culpa de la industria musical porque me consta que hay personas independientes intentando ser honestas y emprededoras, pero no les dejan. Aquí en España hay mucha corrupción en el mundo de la música al igual que en la política. Resulta increíble lo que sucede en la radio, en las televisiones. Todo son pactos en realidad. En Japón miran más el talento y también aprecian las cosas diferentes y especiales. Mi jefe japonés suele decirme: “Diferent, that´s good. If everybody same, no good”  (Diferente, eso es bueno. Si todos son iguales, no es bueno) (ríe), y aquí lo que sale suele ser más uniforme y regido por el mismo patrón. Si eres original y personal no saben dónde ponerte.

 ¿Crees que esto tiene alguna solución?

Lo veo difícil porque entre todos se han encargado de destruir la música y la cultura. También es debido a que nadie se da cuenta de que la música y el arte generan muchos puestos de trabajo y es eso hay que alimentarlo y cuidarlo. Menos enchufe y más talento. En el flamenco sucede también que hay auténticos monstruos y voces increíbles. Tengo muchas amigas gitanas que cantan, componen y tocan la guitarra y están en sus casas sin oportunidad ninguna y luego al enchufado de turno lo promocionan y lo mandan subvencionado por el mundo. El flamenco más gitano y vanguardista no es promocionado cuando creo que éste es el que podría tener mayor interés para el mundo. Existen intereses ocultos que nunca sabremos.

Vayamos con el disco. ‘Primavera’ (la canción) es pop que mira a
los ojos a Françoise Hardy o France Gall. ¿Te apetecía volver a probar
ese sabor tan propio de tu Francia natal?

Pues sí, totalmente. En Japón lo que gusta de mí es el lado francés. El french touch (toque francés) gusta mucho y me apetecía volverme francesa otra vez (ríe). Es un disco completamente pop con influencias de Gainsbourg, que es un referente para mí, y las películas italianas de los 60, más riffs de rock y bases con energía. Cuando me comparan con divas francesas que tenían letristas, productores y compositores enormes a su disposición, me siento honrada porque yo hago prácticamente todo en una cueva sin muchos medios y viviendo apartada, ni en París ni en Tokyo. Aunque esta vez he contado con Esteban García a la producción, un descubrimiento mío, un superdotado que ya había hecho la preproducción de ‘Solita por el mundo’. Pero no pudimos acabarla porque se tuvo que ir (ríe).

‘Ma maison’ tiene tanta madera de hit que en un mundo ideal podría ser una canción eurovisiva. ¿No crees?

(Ríe) ¿Esto es una broma? ¿Y a que país podría representar? Lo tendrían difícil. No conozco las canciones que aparecen actualmente en Eurovisión. Hay dos canciones en el disco, ‘Ma maison” y ‘Les papillons’, con las que hemos jugado más con la electrónica y son menos melódicas. Por cierto, de Eurovisión siempre me pareció maravillosa la canción de Remedios Amaya – ‘¿Quién maneja mi barca?‘ –  que obtuvo “cero points”, un claro ejemplo de racismo.

Has vuelto a grabar ‘Bolleré’ y ‘La Chica del viento’, que mantienen un  aire muy pop y sofisticado, acorde con el aroma que destila el disco al completo. ¿Las buenas canciones son las que siguen siendo guapas se pongan el vestido que se pongan?

Tenía el disco ya hecho con diez temas que es lo que había firmado con la discográfica, pero en Japón siempre te piden unos bonus tracks y mi guitarrita/productor Esteban era muy fan de estas dos canciones, así que las regrabamos para que pudieran ser escuchadas con el sonido nuevo de este disco. Y aquí están, pero son bonus tracks, me gustaría que la gente escuchara las nuevas sobre todo.

Hay un protagonismo especial de los vientos, especialmente en canciones tan deliciosas como ‘Pile ou face’ o ‘Sepulcral’. Es un disco muy vital y optimista pese a los embistes de la vida. ¿No?

Quería rememorar las películas italianas de los 60,Claudine Longet, los yeyés… Pero, a su vez, incluir riffs de guitarras muy rock y que las canciones tuvieran mucha energía. Por eso compuse este disco basándome en loops y no en el bajo como suelo hacer normalmente.

Has llegado a decir que ‘Primavera’ es “uno de los mejores discos que has hecho”. Ahora que ya lo has presentado en público y has empezado a recibir el feedback de la gente. ¿Sigues pensando lo mismo?

Estoy segura de esto y mis fans japoneses de los primeros tiempos también lo piensan así. Dicen que han vuelto a encontrar el espíritu de mi primer disco que tanto les gustaba. He hecho la gira promocional en Tokyo con más de 35 entrevistas, pero tengo que volver pronto, quizás para hacer promoción en otras ciudades y luego para dar conciertos, si todo va bien. Además, yo misma soy mi crítico más duro.

¿El disco físico tendrá distribución en Europa o bien habrá que acudir al mercado de importación y gastarse muchos euros en obtener una copia?

Habrá que acudir al mercado de importación como sucedió con mis primeros discos.
En estos momentos mi sello está negociando con Francia, Canada y Corea para ver si sale algo, pero no hay planes para España ya que aquí prácticamente no se venden discos. Pero me acaban de decir que se puede comprar en iTunes Europa, ya que mucha gente lo estaba demandando.

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