Bonnie Banane / Sexy Planet

Bonnie Banane. Pop electrónico y sugestión.

Con la que está cayendo, publicar un disco de debut haciendo una oda a lo sexy que es el planeta tierra es toda una argucia inesperada. Pero, también es todo un soplo de aire fresco escuchar las catorce canciones que configuran 'Sexy Planet' (Grand Musique Management,2020), primer trabajo discográfico de una Bonnie Banane que opera desde París y quien, de un tiempo a esta parte, ha estado dejando gotas de su talento vocal y sonoro en cuentas de bandcamp y soundcloud. Para entrar en contexto, sus fans dicen que es cómo "una Catherine Ringer (Les Rita Mitsouko) venida del futuro para encender tu corazón" y razón no les falta, ya que Anaïs Thomas (nombre real de esta nueva "Initials B.B." y también actriz) exprime su elegantísima presencia y su singular carisma fotogénico casi del mismo modo que Ringer se movía por los escenarios musicales y teatrales en su momento de esplendor.

Portada de 'Sexy Planet'

Aún así, y yendo más allá de paralelismos con divas francesas de un no muy lejano pasado, por lo que destaca la protagonista de esta reseña es por su manera de concebir el pop desde una perspectiva muy contemporánea y nada nostálgica, jugando las bazas de una producción digital con una visión versátil y global, que cuenta con un ramillete de colaboraciones de entre lo más granado de la electrónica y el hip hop francés. Cables y monitores que hacen realidad este gabinete de curiosidades, más cercano a la extrañeza que a la claridad expositiva y que conjuga el estupendo trabajo vocal de canciones más delicadas como 'Flash', puro soul de alcoba, o la sedosa 'Le lune & le soleil', con la implosión que transita hacia terrenos más agresivos y bailables, tales como la quebradiza 'Limites' o el tema que da título al disco, en la onda de una Beyoncé marciana cabalgando sobre un trote electro.

Una dicotomía entre la sugestión y la intensidad que la voz de Bonnie Banana (muchas veces en su modus natural, alguna qué otra embadurnada de vocoder) modula a su gusto sobre colchones de hip hop, electrónica experimental y funk espacial. Maniobras sonoras cosidas entre letras surrealistas que deslizan una mirada casi infantil sobre un mundo en descomposición y que con las que, a través de canciones como 'Les bijoux de le Reine' o 'Intuition', trata de extraer toda la belleza que aún pueda persistir en este cuento planetario que parece ir acabándose a marchas forzadas.