Biche / La nuit des perséides

Biche.

La lluvia de estrellas que ilumina los cielos cada verano, gracias a la luz brillante de los asteroides que proceden del cometa 109P/Swift Tuttl sirve de hilo conductor y bautismo de fuego para el primer disco largo del grupo francés Biche. 'La nuit des perséides' pone en danza el pop entre psicodélico y cinemático del combo formado por Alexis Fugain, Carol Teillard d'Eyry, Thomas Subiranin, Alexis Croisé y Brice Lenoble, cinco jóvenes muchachos que editan sus trabajos (de momento sólo un puñado de singles y este LP) a través del novísimo sello parisino Banquise Records. Echan mano de un libro de estilo que les emparenta inevitablemente con geniecillos del nuevo barroquismo pop, como en el caso de sus compatriotas Dorian Pimpernel o Forever Pavot, el holandés Jacco Gardner o el norteamericano más europeo del pop contemporáneo, Frank Maston.

Portada de 'La nuit des perséides'.

La clave de su sonido está en el uso de una amplia gama de instrumentos, con la cuerda y los teclados como principales protagonistas: bajos profundos, mellotrones galácticos, teclados monofónicos, y la suntuosidad eléctrica de una Philicorda omnipresente en cada surco. Maneras de hacer sinfónicas que, sin embargo y a pesar del engranaje a priori presuntuoso y amigo del alarde, aparecen dispuestas de manera concisa y absolutamente al servicio de la canción. Porque 'La nuit des perséides' es un disco que va al grano y muy bien servido de canciones.

Desde la inicial 'Le déclin' y su ambiente cálido y ensoñador a la manera de unos Beach Boys que sestean en las playas de Porquerolles, el score nutritivo de 'Astrud', con sus arpegios de piano inicial y su rítmica profunda, capaz de colocar una mueca de asentimiento en el rostro de un Francis Lai o el seductor trote de garage de 'Kepler, Kepler', toda una fantasía cosmológica que conecta a los Beatles con François de Roubaix. Todo ello sin bajar el listón con un ramillete de melodías que se sitúan entre la lógica de lo terrenal y la magia intangible de las constelaciones, colocando a este álbum en la estantería de los discos más excitantes de lo que va de año.