Llamarse Bastien D. tiene algo de firma abreviada al pie de un plano: no explica nada, pero da pistas. Como Mel C. o Chuck D., la inicial funciona como máscara funcional, aunque en los pasillos donde se deciden los sonidos el nombre completo —Bastien Doremus— lleva años circulando con naturalidad. Porque aquí no estamos ante un recién llegado, sino ante uno de esos arquitectos silenciosos que han ayudado a dar forma al pop francés contemporáneo mientras otros se llevaban la foto y el aplauso. Take You Out no inaugura una carrera; la reordena.
Bastien D., compositor, arreglista y productor parisino activo desde comienzos de la década pasada, ha sido una pieza clave en la trastienda de discos fundamentales firmados por Christine & the Queens, Juliette Armanet o Charlotte Gainsbourg, además de asumir tareas de mezcla y coproducción para Flavien Berger o Columbine. Buena parte de ese trabajo se ha gestado en sus Studios D, en la rue Jean-Pierre Timbaud del distrito 11, un espacio que ha funcionado como nodo creativo para Miki, SebastiAn, Laurent Voulzy o Adèle Castillon. Desde ahí, Doremus fue afinando un lenguaje propio que, tarde o temprano, pedía escapar del papel secundario.
Ese impulso cristaliza en Take You Out (Chien Bleu, 2025), un debut en solitario que suena menos a presentación que a ajuste de cuentas con uno mismo. Once canciones, poco menos de treinta minutos y una voluntad clara de volver al punto de partida: hacer música con la curiosidad y el descaro de los quince años, pero con décadas de oficio en las manos. El resultado no mira atrás con nostalgia, sino que recoloca influencias con pulso firme y oído entrenado.
El disco levanta un territorio autónomo, deliberadamente ajeno al vaivén de modas. Las raíces están ahí —el hip-hop de DJ Shadow, J Dilla o DJ Premier; el trip-hop de Portishead; el pulso oblicuo que orbitó alrededor de Mo’Wax—, pero aparecen transfiguradas. La French touch de los noventa, lejos de su versión más hedonista, muta aquí en algo casi camerístico: electrónica contenida, texturas precisas, melodías que avanzan como si midieran cada paso. Uno podría imaginar a Air jugueteando con una MPC3000 en una habitación en penumbra, sin público y sin prisa.
Take You Out se articula como un collage minuciosamente ordenado. Beats triturados, ritmos lentos, secuencias sampleadas que dialogan con instrumentos en vivo y un andamiaje que, pese a su modernidad, no renuncia a la vieja lógica de verso y estribillo. Bastien D. no dinamita la forma: la tensa, la desplaza, la vuelve a colocar en otro sitio. De ahí que el disco avance como un pequeño laberinto bien señalizado, donde cada giro responde a una decisión consciente y no a la pirotecnia.
Las colaboraciones refuerzan esa idea de obra colectiva bajo control. Canblaster, Adrien Soleiman, David Numwami, Maxime Daoud, Nit o Louis Delorme ayudan a dar cuerpo a las construcciones melódicas, mientras las voces invitadas —Madge, Yunè Pinku, Miso Extra, David Numwami o Gerard Black— se integran sin reclamar foco propio. La masterización de Alex Gopher termina de sellar un sonido que apuesta por atmósferas brumosas y una melancolía bien iluminada, donde lo etéreo convive sin fricción con la carnalidad del soul, el hip-hop y ciertas infiltraciones de jazz.
En el fondo, Take You Out es un disco de productor en el mejor sentido del término: un puzzle cuidadosamente trenzado que no se completa del todo hasta que el oyente decide dónde colocar la última pieza. Bastien D. deja el plano sobre la mesa, se aparta medio paso y confía en que quien escucha entienda el juego


