Bart Davenport. Foto: Piper Ferguson

Cada pequeño paso que da Bart Davenport destila el aroma del pop bien facturado, elegante y emocionante que solo un tipo de Oakland (California), fan expreso de gente como Brian Wilson, Phil Spector, Sandie Shaw, Burt Bacharach, The Searchers, o The Go-Betweens, entre otros muchos, podría tener. Un esteta en plena madurez vital y compositiva, que tal y como cantaba en ‘Fuck fame’ (del espléndido ‘Physical world’ (Lovemonk, 2014) “fama, qué fama, nunca la he querido, nunca la he necesitado“, siempre se ha movido en un segundo plano poco favorecedor a nivel pecuniario – con excepciones como la utilización de la canción ‘Exodus honey’ de su proyecto paralelo Honeycut para un anuncio de iMac en 2007 – pero esencial para entender su concepción canónica e intransferible de un estilo que se resiste a desaparecer. Del pop-folk soleado – con algo de country por allí y mucho de sunshine por allá – de discos iniciáticos como ‘Bart Davenport’ (2002) o ‘Maroon cocoon’ (2005) a la sofisticación sin ambages de su último disco, ‘Blue motel‘ (Lovemonk, 2018), esta vez acreditado a Bart & The Bedazzled (su banda de acompañamiento) y donde definitivamente cierra la puerta al romanticismo exacerbado de sus primeros trabajos y cambia el paisaje a través de unas postales reflexivas sobre el paso del tiempo y esa comedia agridulce que es la vida.

¿Qué es lo que queda del Bart Davenport de tu primer álbum en solitario con título homónimo? 

Sigo escribiendo sobre todo con una estructura clásica de la canción pop del siglo XX, con un montón de grandes acordes de séptima. Sin embargo, una gran parte de la inocencia del principio ya se ha esfumado.

Portada de ‘Blue Motel’

Parece que en tu nueva gira por España vas a tocar muchas canciones de tu último álbum ‘Blue motel’, unas pocas del anterior ‘Physical world’ y alguna que otra versión. ¿Puedes anticipar a qué grupos vas a versionar o es algo que varía en función de cómo funciona el concierto?

Revelar esto estropearía la sorpresa.

Bart Davenport And The Bedazzled.

Parece que The Bedazzled ya no es la mera banda de acompañamiento de Bart Davenport. ¿Necesitabas reinventar tu presencia escénica? 

Nuestro sello nos animó a llamarnos como una banda, al estilo de Sunny & The Sunsets Shannon & The Clams para que este álbum fuera como un nuevo comienzo. Pero es parte de mi corpus de trabajo principal, sin duda. También la banda ha desempeñado un papel esencial en la forma en que suenan estas canciones y quería mostrar algo de reconocimiento.

Blue motel’ es probablemente el álbum más melancólico de tu carrera. ¿El pop es también un buena herramienta para tratar de ser reflexivo? 

Lo ha sido para muchos artistas, así que sí.

Sigues escribiendo canciones sobre chicas. De ‘Summer in her hair‘ a ‘ What’s your secret? (Cleo). Aunque creo que tu perspectiva sobre el amor y las relaciones ha cambiado a lo largo de los años.  

Creo que la perspectiva de cualquiera puede cambiar con el paso de más de 15 años. Resulta que soy compositor. Creo que muchas de mis canciones anteriores estaban celebrando una especie de fantasía reconocida de “amor verdadero”. En los últimos tres álbumes creo que he reflexionado cada vez más sobre la experiencia de ver cómo estalló esa burbuja. Sin embargo, ‘What’s your secret? (Cleo)‘ sigue siendo la descripción idealizada de una dama.

¿Crees que tus fans envejecen con tus canciones a medida que pasan los años? ¿Te resulta difícil atraer audiencias de veintitantos años? 

Precio: EUR 20,01
No tengo suficientes datos o métricas para responder a esto con mucha precisión. He notado que muchos aficionados españoles han sido lo suficientemente amables para seguir asistiendo a mis espectáculos, incluso aunque ahora están casados y con niños y todo eso. Realmente aprecio su apoyo. En cuanto a los Estados Unidos, estoy a finales de los 40 años, pero, en muchos casos, la edad media de nuestro público en Los Angeles se encuentra a finales de los 20 años y principios de los 30. Hay bastantes personas mayores también. Además, he recibido correos electrónicos de algunos fans raros que todavía están en la escuela secundaria. Pero me imagino que el tipo de grabaciones que hago puede sonar un poco demasiado esotérica o retro para algunos jóvenes. Suelen decirme que a la mayoría de los jóvenes no les interesan las bandas de guitarra. Pero tras haber asistido a bastantes conciertos del Burguerama, tiendo a pensar que todavía hay un público pequeño pero muy aficionado a la música basada en la guitarra entre los más jóvenes.

¿En qué medida crees que los cambios en la industria de la música han influenciado a un artista independiente como en tu caso, ya que llevas trabajando en esto de la música desde principios de siglo?

Yo ya estaba en el negocio de la música en los años 90 también. Las cosas han cambiado mucho, algunas para mejor, otras para peor. Nos encontrábamos un poco aislados con respecto a la música que se hacía en los 90, en nuestra escena local de San Francisco o en el área de la bahía. Más tarde, las nuevas tecnologías me ayudaron a entrar en contacto con los fans, los sellos y los músicos con los que he colaborado en Europa. Y eso ha tenido una profunda influencia en mi trabajo.

En España tienes un grupo de seguidores muy fieles. ¿Por qué crees que tus canciones funcionan tan bien aquí? 

Bueno, creo que muchos de estos fans entienden muy bien el inglés, pero para aquellos, los menos, que no comprenden ninguna palabra creo que todavía les aporto algunas melodías con entidad y progresiones de acordes. También he pasado tanto tiempo en España que es posible que mis canciones estén, en ocasiones, muy influenciadas por esa experiencia. Tal vez los españoles puedan oír sutilmente un poco de sí mismos reflejados en mí.

Que alguien como Nedelle Torrisi haga coros en ‘Blue motel’ es un verdadero estímulo. En este momento existe un gran número de mujeres haciendo discos pop con un alto nivel, tanto compositivo como interpretativo. ¿Tienes alguna preferencia? 

Nedelle Torrisi es mi favorita porque su estilo compositivo tiene las mejores melodías y cambios de acordes que cualquiera que conozca. También somos grandes amigos. Julia Holter y Romona González (aka Nite Jewel) son dos amigas de Nedelle que también ejemplifican el increíble trabajo que realizan las mujeres de la escena de Los Angeles en particular. También soy un gran fan de Taken By Tees (Victoria Bergsman), Cate le Bon, Hannah Peel, Eleanor Friedberger, Jessica Pratt y, por supuesto, Linda Mirada. Todas, mujeres increíbles, además de otras muchas más que hay por ahí. Creo que estamos experimentando un renacimiento para las artistas femeninas que ya lleva mucho tiempo retrasándose.

En algunas entrevistas mencionaste a The Cleaners from Venus como una gran influencia en tu sonido reciente. ¿Es una de esas grandes bandas a reivindicar? 

Sí.

A pesar del tráfico de influencias y la progresiva sofisticación de tu sonido, tienes un estilo muy propio y definido. ¿Te consideras un artista atemporal? 

Creo que la mayoría de los artistas aspiran a ser atemporales. Desde luego que sí. Pero depende de los oyentes decidir por sí mismos si he logrado o no esa atemporalidad.

 

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