Arthur H / Amour Chien Fou

Arthur H.
Portada de ‘Amor Chien Fou’

Arthur H, el bardo de la voz de lija, regresa con brío y con un disco doble bajo el brazo, ‘Amour Chien Fou‘ (Mystic Rumba, 2018) en el que es el décimo trabajo de su carrera. En 18 canciones, nueve por rodaja en la versión física, el galo desafía, una vez más, las leyes del mercado discográfico contemporáneo – él mismo reconoce que dudó en un principio del alcance de este proyecto – para marcar con su sello de poeta bohemio y amante descarriado, una colección de canciones que despuntan por sus ritmos sinuosos, ambientes nocturnos – tanto de alcoba como de pista de baile – y odas cabareteras a los amores.

La primera parte del disco abre la veda con las deliciosas ‘La boxeuse amorouse‘ -dedicada a las mujeres y a las dificultades cotidianas que son capaces de superar con gracia y sin aspavientos – y ‘Reine de cœur‘, que parece homenaje a la franco-canadiense Béatrice Martin (Cœur de Pirate) con quien grabó en 2016 (junto a Marc Lavoine) la opereta pop ‘Les souliers rouges‘, para, acto seguido colgarse la medalla de ‘Général of love‘ en un dueto que revive al Gainsbourg de gitanes, whisky y amor fou. El disco sigue la senda que marca la voz del hijo de Jacques Higelin, a través de baladas de piano-bar como ‘Sous les étoiles a Montréal‘, esa pequeña sinfonía espiritualista con acordeón brumoso incluido que es ‘Lily Dale Symphonie‘ o el mantra repetitivo de ‘Moonlove fantasie’. Cerrando el círculo con los más de seis minutos de ‘Le passage – Gong song‘ donde el recitado y lo cinematográfico van de la mano hasta clausurar la primera parte con unos coros de origen místico, sublimando una emoción contenida que deviene en explosión de vida en su cara B.

En las nueve canciones por las que transita el disco en su segundo y último capítulo, de cariz más explosivo que el primero, el piano toma las riendas junto con el acordeón y sutiles detalles electrónicos cortesía del guitarrista y compositor Nicholas Repac – ojo al trabajo de ambos en el sugestivo ‘L’or noir‘ (Naïve, 2012) – en canciones como ‘Assasine de la nuit‘ abriendo camino a la frugalidad instrumental de la exuberante ‘Tokyo kiss‘, que reluce vestida de elegante kimono para afrontar con éxito los designios de la noche. El baile sedoso sigue presente en ‘Nosferatu‘, dando paso al despiporre cabaretero en ‘Brigade légère‘ o ‘Carnaval chaotique‘ y el sonido disco con poso Moroder de ‘Moonlove déese‘, reflejo terrenal y sensual de la idealización amorosa de ‘Moonlove fantasie’, asentada en el corte ocho de la primera parte del álbum. Más detalles que marcan el paso hasta el final: las cuerdas orientales de ‘Il/Elle‘ o el toque cósmico de ‘Super héros de l’instant zéro‘, quemando etapas de un viaje que llega a su fin con la canción que titula el disco, un arrebato de nueve minutos de duración que en su desarrollo mutante sintetiza todos los logros del disco. Con sus maneras de sombrerero loco y un talante al margen de casi todo, Arthur H propone con este disco un juego que, en su desmesura, gana coherencia a medida que se va rebelando contra el encorsetado mundillo del fast-food cultural contemporáneo.

 

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